¿Por qué SEMANA, El Tiempo y El Espectador callan frente a USD$7,4 Millones para activismo de Izquierda radical de George Soros en Colombia?

El capital de George soros no solamente facilitó el lavado de imagen y la impunidad del grupo narcotraficante FARC, sino que además empoderó o a diversas facciones radicales antes extintas.

La reciente decisión tomada por la organización internacional Open Society, con sede en los Estados Unidos, en el sentido de girar hasta 7.4 millones de dolares para labores de activismo judicial y activismo radical de izquierda en Colombia, son un fundamental llamado de atención tanto para los medios de comunicación como para la ciudadanía en general. 

Sin embargo, a pesar de que la noticia se hizo pública el pasado 11 de enero, directamente por la página de la Organización de George soros en los Estados Unidos, hasta el momento, los medios de comunicación colombianos han buscado ocultar esta información, que por su gravedad representa una de las mayores violaciones de capital internacional para la soberanía y el orden político latinoamericano. 

 


Desde hace más de una década las actividades de George soros en Latinoamérica han tenido consecuencias extremadamente delicadas y graves. En concreto, desde que se iniciaron las actividades de financiación de organizaciones radicales de izquierda en Latinoamérica, antecedidas por estrategias de financiación de organizaciones de izquierda en los Estados Unidos, Soros ha logrado cambiar el discurso público de todo el hemisferio, facilitando en el sur el empoderamiento de numerosas organizaciones marginales radicales, que con la financiación desde los Estados Unidos, comenzaron a afectar el equilibrio geopolítico de todo el continente.

En el caso de Colombia, el capital de George soros no solamente facilitó el lavado de imagen y la impunidad del grupo narcotraficante FARC, sino que además empoderó o a diversas facciones radicales que hasta hace muchos años con posturas que legitimaban las acciones terroristas de las guerrillas, se convirtieron de la noche a la mañana en fuentes de información para los medios de comunicación. 

La situación ha logrado en Latinoamérica modificaciones sustanciales del orden público y del equilibrio político. En el caso de Uruguay por ejemplo, el envío de dinero desde el extranjero permitió rápidamente que se adoptarán posturas radicales a favor de la legalización de la marihuana. En Argentina y en Chile, por su parte, el dinero de la Open Society Foundation sirvió para que marginales colectivos feministas de izquierda iniciaran multimillonarias campañas apoyadas a favor del aborto radical. Finalmente en el caso colombiano, su capital desde el exterior permitió la rápida impunidad que le permitió a las FARC saltar desde la ilegalidad y el narcotráfico al congreso de la República.

El dinero de Soros no solamente ha afectado el equilibrio político de Sudamérica. En el caso de los Estados Unidos sus consecuencias son bien conocidas con grupos marginales que durante muchísimos años no tenían dinero para tratar de imponer sus posturas radicales en la agenda pública. 

De esta manera, multimillonarios recursos de la Open Society lograron en cuestión de pocos años imponer ideas radicales en el debate público norteamericano que no solamente han afectado el equilibrio de la región si no polarizado al país del Norte.

Por estos motivos, el silencio que durante los últimos años han guardado medios de comunicación colombianos como el periódico El Tiempo el Espectador y la Revista Semana, los convierte en cómplice de un proceso de colonización ideológica internacional que con el paso de los años se agrava no solamente en Colombia sino también en Latinoamérica.

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