Porque invitación de López Obrador a Maduro, Timochenko y Granda, es un acto hostil a Colombia e Iván Duque debe cancelar su visita. 3 razones

La invitación de los miembros del secretariado la organización narcotraficante FARC al nivel de Iván Duque representa una agresión, y un acto diplomático hostil, no solamente a los intereses de Colombia, sino así mismo a los intereses continentales.

Con ocasión de la decisión que el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, definió al invitar a Nicolás maduro y a los terroristas Timochenko y Granda a su ceremonia de posesión,  es importante tener en consideración que la asistencia de Iván Duque a esta ceremonia no solamente significa una clara normalización y legitimación del terrorismo y la dictadura,  sino así mismo, es un acto de manifiesta complicidad con el drama humanitario que en este momento vive el continente, ante un acto evidentemente hostil del gobierno entrante de México.

Al respecto es importante mencionar al menos tres puntos fundamentales que explican esta tesis

1.     El presidente de Colombia no puede ser invitado al mismo tiempo que narcotraficantes y así debió informar el cuerpo diplomático

La oficina del Ministerio de relaciones exteriores de Colombia, una vez manifestado el deseo del gobierno de México de invitar a miembros del secretariado de la organización FARC, ha debido expresamente haber cancelado su visita a ese país si el gobierno de México contemplaba la incorporación entre sus miembros de ceremonia a reconocidos terroristas colombianos como Timochenko y Granda.

El hecho de que el gobierno colombiano acepte participar en igualdad de condiciones a la ceremonia de posición de López Obrador sin manifestar ningún tipo desasosiego,   pone inmediatamente al gobierno exactamente al mismo nivel de reconocidos terroristas internacionales.

2.    El presidente de Colombia no puede ser cómplice del totalitarismo narcotraficante de Nicolás Maduro y el éxodo regional

Una vez la oficina de relaciones exteriores del gobierno de Colombia se enteró de que Nicolás Maduro era incorporado en la ceremonia de posesión de Obrador,  tanto su cancillería como un representante legítimo del gobierno, debió haber abiertamente cancelado la visita a México.   En concreto el hecho de que el gobierno colombiano manifieste abiertamente un impedimento para asistir de la mano de Nicolás Maduro a la ceremonia de Obrador,   no necesariamente implica un rompimiento inmediato de relaciones con México,  sino una manifestación legítima de rechazo a la  normalización de la dictadura tiránica de Venezuela, cuyo mayor número de exiliados ha tenido que recibir Colombia en los últimos años.

Por este motivo, la presencia de Iván Duque a la ceremonia de López Obrador en igualdad de condiciones con Nicolás Maduro, automáticamente legítima y empodera al genocida en cabeza del mayor exodo histórico continental en toda la historia de América.

3.     Los terroristas de las FARC son enemigos de Colombia, y así debió expresarlo el cuerpo diplomático antes de recibir cualquier invitación de López Obrador

En primer lugar, el presidente Iván Duque debió desde meses atrás haber manifestado con claridad a las oficinas de protocolo del gobierno de México, que los miembros del secretariado de la organización narcotraficante FARC no son bienvenidos a ninguna ceremonia o acto protocolario internacional. En este respecto, la calincilleria de Iván Duque, y todo el cuerpo diplomático asociado a la representación consular en ese país, debio haber establecido a su gobierno (incluso en entrante), que cualquier acto que incluya a reconocidos narcoterroristas internacionales al nivel del gobierno de Colombia, representa por su naturaleza un acto hostil al país.

En segundo lugar, la visita y la invitación de los miembros del secretariado la organización narcotraficante FARC al nivel de Iván Duque representa una agresión no solamente a los intereses de Colombia, sino así mismo a los intereses continentales. De esta forma, la decisión inmediata que debe tomar el gobierno de Colombia ante la representación diplomática de Colombia en México, es dar a esta representación a escoger, entre la visita de Iván Duque, o la visita de Timochenko, Granda y Nicolás Maduro. De no hacer, el gobierno se somete intencionalmente al dominio terrorista del comunismo continental, lo que representa un radical retroceso en la historia de Colombia.

 

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