Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

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#CEPEDAGATE - El plan sedicioso de Iván Cepeda que Colombia no conoce

En el glosario terrorista, el golpe de mano es definido como un ataque de limitado alcance que lleva a cabo pequeñas unidades contra objetivos no muy lejanos, con el fin de apoderarse de algún punto determinado del terreno, ocupado - o no - por el adversario. Las visitas de Cepeda a las cárceles durante años, por eso, no son un fenómeno aislado de Colombia, ni un proyecto solitario de vida humanitaria. Todo lo contrario, son un elaborado plan de hibridación terrorista del reo con el estado, una técnica que requiere un vocero en la institucionalidad.

El confabulatorio periplo del congresista Iván Cepeda por las cárceles colombianas en visita a los paramilitares, aludiendo “razones humanitarias”, representa la columna vertebral del matrimonio criminal entre la justicia y el terrorismo. Por otra parte, la asolapada y consistente presencia del político en los mítines en las cárceles, y la tolerancia judicial, institucional, política, cultural y social de toda Colombia, y particularmente de la oposición liderada por el Centro Democrático a pocas horas de posesionarse como partido gobernante, configura el desconocimiento del comunismo como enemigo cultural, y plantea una fundamental pregunta que debe hacerse el país de cara a la inefable colonización de las FARC en el Congreso, las Cortes y la sociedad civil, ¿Quién es y que representa Cepeda y a qué obedece su existencia (junto con paras y guerrillas) en Latinoamérica?

Los procesos de descomposición social y cultural latinoamericana han estado anclados históricamente a sistemas de pensamiento disfuncionales, cuya complicidad tácita o explicita con el crimen (y el criminal) han convertido a la región en caldo de cultivo para la intromisión de los más repugnantes hálitos que exhala el proyecto comunista en el planeta.

Desde esta perspectiva, el fenómeno paramilitar y guerrillero, lejos de convertirse en polos opuestos de la metamorfosis criminal de Colombia, representan una perfecta sociedad que se nutre del capital humano doméstico, putrefacto en la ignorancia generalizada. Es en ese contexto, que el proyecto político del comunismo, se nutre de la existencia de paramilitares y guerrillas, sembrando la semilla de la penetración cultural, y germinando en figuras que abrazan el sueño subversivo desde la legalidad.

El polizonte subversivo, caballo de Troya del terrorismo institucional y despótico, es por este motivo el principal homicida de los sistemas democráticos de occidente, arrastrándose en el limbo jurídico que le deja el estado para convertir al criminal (paramilitar o guerrillero) en “víctima”. Vocero “legítimo” de la sociedad civil.

Por este motivo, el representante “institucional” (como Cepeda), que medra las cárceles para instaurar en la consciencia colombiana el germen sedicioso del reo, su relato psicopático, sus subterfugios justificatorios, y sus acusaciones delictivas, no solo configura la mayor grieta del estado democrático, sino la bisagra fundacional del crimen subversivo, que adoba año tras año a la comunidad para el complot insurrecto.

Durante siglos, la historia humana ha logrado identificar en el planeta los proyectos sociales de mayor envergadura política, caracterizados principalmente por reconocidos países occidentales, y más recientemente, por sistemas políticos asiáticos, todos ellos destacados por un implacable trato al criminal común, y una batalla inclemente al terrorismo. Por su naturaleza volitiva, Colombia ha sido tierra fértil de criminales comunes. Sin embargo, el fenómeno terrorista y subversivo, a diferencia del criminal común, no es espontaneo, ya que obedece a un proyecto político concreto.

El criminal común no es el verdadero enemigo de Colombia. El verdadero enemigo es el terrorismo comunista, germen debilitador del estado moderno y matriz originaria de las FARC, los paramilitares, el ELN, las BACRIM y las AUC.

Todos estos proyectos políticos del crimen institucionalizado, a diferencia del crimen común, necesitan un puente que filtre su maldad en la institucional. Este puente que hibrida el proyecto totalitario y subversivo con las instituciones y la sociedad son el verdadero enemigo de Colombia. Disidentes declarados del estado, la libertad  y la ley moderna.

En el glosario terrorista, el golpe de mano es definido como un ataque de limitado alcance que lleva a cabo pequeñas unidades contra objetivos no muy lejanos, con el fin de apoderarse de algún punto determinado del terreno, ocupado - o no - por el adversario. Las visitas de Cepeda a las cárceles durante años, por eso, no son un fenómeno aislado de Colombia, ni un proyecto solitario de vida humanitaria. Todo lo contrario, son un elaborado plan de hibridación terrorista del reo con el estado, una técnica que requiere un vocero en la institucionalidad, un cerebro que transgreda desde la legalidad el orden moral colombiano y pervierta desde las instituciones los delicados hilos de legalidad que este pudre pacientemente desde el congreso. Un golpe de mano más peligroso que las FARC y los Paramilitares juntos. Un golpe de mano que la oposición colombiana al parecer aún no lo entiende.

LA EVIDENCIA EN AUDIO, VIDEO Y DECLARACIONES NOTARIALES QUE SE ACUMULAN CONTRA IVAN CEPEDA EN COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS

 






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