¿Por qué Colombia debe romper relaciones con Cuba?

Si revisamos la historia reciente de Cuba, nos podemos dar cuenta que su política siempre ha sido la misma desde Fidel Castro: protección y amistad con grupos terroristas de corte comunista, que atentan contra la vida de los colombianos.

Hace unos días, la embajada de Cuba en Colombia alertó al gobierno colombiano sobre un posible atentado terrorista que estaba planeando el ELN en nuestro territorio. Dicho anuncio despertó las alarmas, no tanto por el anuncio de un nuevo atentado, pues en los últimos años el grupo terrorista ELN ha fraguado cientos de atentados contra los colombianos, sino por el hecho de ser Cuba quien anunciara el atentado, cuando los cabecillas de la mencionada organización criminal se encuentran protegidos por el régimen comunista.

En este sentido, vale la pena preguntarse, ¿es conveniente mantener las relaciones diplomáticas con la isla? Esta pregunta siempre se la hacen los gobiernos de turno en el país, pues lo que la historia dicta, es que Cuba es un país promotor de grupos terroristas.

Si revisamos la historia reciente de Cuba, nos podemos dar cuenta que su política siempre ha sido la misma desde Fidel Castro: protección y amistad con grupos terroristas de corte comunista, que atentan contra la vida de los colombianos.

Devolvámonos a 1981. En aquel entonces el gobierno colombiano decidió romper relaciones diplomáticas con Cuba, pues comprobó que existía complicidad entre la dictadura de Fidel Castro y grupos terroristas de nuestro país. En aquella época, estaba en auge el grupo terrorista M-19, que contó con apoyo en entrenamiento y en armas, del gobierno cubano, para cometer acciones criminales como el robo de armas al cantón norte, la toma de la embajada dominicana y el asesinato del entonces ministro Pardo Buelvas. 

Una historia similar sucedió en1961. En aquel entonces, Colombia decidió romper relaciones con la isla por un discurso en el que el dictador Fidel Castro atacaba a Colombia y sus asuntos internos. La verdadera razón del ataque es que Colombia había apoyado la decisión de la OEA de bloquear diplomática y económicamente a Cuba, debido a la denuncia del gobierno venezolano en el que informaban que Cuba estaba armando a los grupos guerrilleros de ese país. 

Ahora bien, en el 2020 la historia sigue siendo la misma. La dictadura cubana ha decidido dar refugio a los cabecillas del grupo terrorista ELN, luego del atentado a la Escuela de Policía General Santander, en enero del 2019. Desde entonces, el gobierno colombiano ha buscado la manera de lograr que dichos cabecillas vuelvan al país. Pero ha sido imposible por la complicidad de la dictadura cubana con dicho grupo. Incluso, hay una orden de extradición para traerlos de vuelta, que ha sido omitida por el régimen castrista.

Para nadie es un secreto que desde Cuba se han fraguado miles de planes para implantar su fracasado modelo en la región. Hace unos meses Cuba aceptó enviar 6000 médicos de su país a Colombia. Aunque lo anterior podría verse como un buen gesto de la dictadura cubana, genera suspicacia, pues es una de las formas en que el régimen cubano ha infiltrado sus posturas en otros países. No es raro tampoco el descubrimiento de la infiltración de agentes cubanos dentro de las violentas marchas que se han presentado en el último año en América Latina, especialmente en Chile y en Ecuador

Con todos los factores previamente mencionados, el apoyo que le da hoy Cuba al grupo terrorista ELN es previsible. El ELN es un grupo terrorista aliado para intentar seguir implantando el modelo que ya fracasó en su isla, en Venezuela (en donde el apoyo de la dictadura cubana a Maduro ha sido incondicional), en Nicaragua y hasta en Bolivia.

La amenaza de Cuba en la región es un peligro latente, su modelo ha fracasado en distintos países y también ha afectado de manera grave el progreso y desarrollo de la región. El anuncio por parte del régimen cubano de un posible atentado del ELN en Colombia es la gota que rebasa la copa y nos permite afirmar que el camino que debe tomar Colombia con respecto a Cuba, es la ruptura definitiva de las relaciones entre los dos países, como ya ha sucedido en años anteriores por situaciones similares. Si dicha ruptura no se da, nos estamos arriesgando a perder nuestra democracia y a tener relaciones con un régimen promotor de grupos terroristas.

 

 

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