El vergonzoso caso de #ElFragmentoPerdido, la nueva noticia falsa de Daniel Coronell que socavó el periodismo de Divas colombiano

La supuesta “Investigación Estrella” del contratista radicado en los Estados Unidos, resultó, de nuevo, ser una noticia falsa.

#ElFragmentoPerdido, la columna publicada por el millonario contratista colombiano de medios Daniel Coronell, habría resultado con el paso de las horas ser otra noticia falsa del polémico periodista de izquierda. La vergonzosa situación del periodista, no sería nueva, debido a otras ocasiones en las que ha sido encontrado en exageradas especulaciones contra numerosas figuras del país, e incluso en vergonzosas rectificaciones ante representantes políticos de Colombia y los Estados Unidos.

El caso de Coronell, adicionalmente, plantea de nuevo un dilema frente al ejercicio del periodismo en Colombia, convertido en falsa tribuna moral para decidir, por encima de la Ley, quien es bueno y quien es malo en el país, lo que ha destruido la vida de numerosas personas.

En suma, su columna es un fiel reflejo de la degradación moral del periodismo colombiano, cómplice de la normalización de decenas de terroristas comprobados, y persecutor de ciudadanos y funcionarios sin imputaciones reales o conforme a la ley.

EL VERGONZOSO CASO DE “EL FRAGMENTO PERDIDO”

En concreto, en la columna, Coronell argumentaría con base en declaraciones un terrorista y narcotraficante, que el fiscal general habría ocultado a la Corte Suprema extractos donde este era mencionado, dando a entender que el fiscal Néstor Humberto Martínez, involucrado en algún ilícito, escondió a la Corte Suprema de Justicia  y a la Comisión de Acusaciones material probatorio. Con el paso de las horas, se conoció que el fiscal, a diferencia de las vergonzosas acusaciones de Coronell, no solamente remitió la totalidad de la pruebas, conforme al procedimiento penal, sino además cumplió a cabalidad con los términos estipulados en la Ley, en lo que tiene que ver con la norma procesal colombiana y el acatamiento de restricciones impuestas por en la colaboración del proceso penal en los Estados Unidos.

En concreto, la acusación del polémico periodista Coronell en su columna “El Fragmento Perdido”, imputaba falsamente al Fiscal el delito de ocultamiento de pruebas en los siguientes términos:

“El nombre del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, es mencionado en las grabaciones de la DEA que permitieron la extradición a Estados Unidos del ex fiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno y de su cómplice, el abogado Leonardo Pinilla, alias el Porcino. El fiscal Néstor Humberto Martínez, que hace meses recibió de las autoridades estadounidenses estas evidencias, no las ha enviado completas ni a la Corte Suprema de Justicia, que procesa a los políticos involucrados, ni a la Comisión de Acusación de la Cámara, que procesa a los magistrados y que tiene competencia sobre el propio fiscal general.”

La irresponsable imputación falsa de Coronell, con el paso de las horas se convirtió en una bola de nieve, que de nuevo, género en el activismo de izquierda una andanada de falsas especulaciones, que en cuestión de minutos el propio fiscal, e incluso, la Corte Suprema de Justicia se encargaron de desmentir.

Como si fuera poco, la propia Corte Suprema de Justicia, hace pocas horas, refutó al periodista Coronell, confirmando que desde el 2017, tiene conocimiento de la información, y que, a diferencia de las hipótesis del millonario contratista Coronell, “no hay fragmentos perdidos en audios de la DEA”.

Textualmente, una fuente del periódico El Espectador aseguró que la Corte Suprema “remitió copia de esas grabaciones y de sus transcripciones a la Comisión de Acusación y compulsó copias ante la mima célula legislativa para que se investigue las actuaciones de Gustavo Malo y José Leonidas Bustos, exmagistrados de la Corte Suprema. También le pidió al ente investigador investigar al exmagistrado de la Sala Laboral, Francisco Ricaurte”.

Adicionalmente, el pasado 16 de Agosto de 2017, la propia Corte remitió a la Comisión de Acusaciones, el material probatorio auditivo, quemado en un CD que envió la Fiscalía General de la Nación,  con los 13 audios de evidencia compartida por los Estados Unidos, entre los que estaban 2 grabaciones en que se menciona al Fiscal Nestor Humberto Martinez, tal y como la propia fiscalía habria asegurado siguiendo el procedimiento regular del ente acusador. De hecho, desde el año 2017, y conforme a los términos procesales establecidos en el caso, la propia Comisión tiene esos audios así como sus transliteraciones completas.

Ante las destempladas y vergonzosas inconsistencias del “artículo” del contratista Coronell, el propio Fiscal General de la Nación, en un tono calmado y respetuoso, pidió al periodista que se retracte, a lo que el periodista inició una desesperada seguidilla de especulaciones en su cuenta de Twitter, sin aceptar ni enmendar el error. Ante los hechos, el fiscal, en un video, manifestó de nuevo las falsedades del “artículo” de Coronell, ante lo que el periodista ha preferido guardar silencio y tratar de desviar la atención con otros temas. En sus propias palabras, el Fiscal manifestó:

 


“El periodista Daniel Coronell manifiesta que el no ha dicho en sus columnas de SEMANA que hay unos fragmentos de las grabaciones de la DEA que no se enviaron a la Corte Suprema de Justicia(…) otra cosa dice en sus columnas, aquí se titula por “El Fragmento perdido”, y el texto dice expresamente: “Porque el Fiscal Néstor Humberto Martínez no envió a los organismos competentes los fragmentos de la grabación en la que es mencionado el mismo”(…) Los fragmentos si se enviaron a la Corte Suprema de Justicia donde se menciona mi nombre, de tal manera que es falso lo que ha informado a la opinión pública nacional. Es lo que he pedido se rectifique de acuerdo con la Ley. Un periodista también tiene compromisos con la sociedad y con la verdad”.

Así las cosas, la supuesta “Investigación Estrella” del contratista radicado en los Estados Unidos, resulto, de nuevo, ser una noticia falsa que sin embargo, agitó las redes del país contra el establecimiento, tal y como lo hace las FARC y el ELN. En suma, una estrategia de desprestigio moral propio de la izquierda radical en el continente.

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