¿Unidad de mando, activar mecanismos? “Timochenko” confirmaría que estructura paramilitar de FARC sigue viva como arreglo Narcoterrorista

El llamado a la adopción de instaurar en el grupo subversivo “los mecanismos de seguridad colectiva e individual”, implican la supervivencia de la estructura paramilitar del grupo narcotraficante.

Los recientes mensajes en redes del cabecilla del grupo narcotraficante FARC, alias “Timochenko”, confirman lo que a todas luces el gobierno nacional estaría tratando de ocultar bajo el mantenimiento de los “acuerdos de la Habana” firmados entre Juan Manuel Santos  el grupo narcotraficante.

En efecto, con ocasión de la reciente re captura del narcotraficante alias Jesús Santrich, los mensajes en redes de los cabecillas del grupo terrorista han pasado rápidamente de ser una retahíla de frases vacuas asociadas a la falacia de la paz, a convertirse en locuciones cifradas de llamada a la acción paramilitar, natural de las facciones terroristas del grupo.

Las primeras alertas frente a la situación emanaron del retorno a las redes sociales del fugitivo de la justicia alias “Iván Márquez”; quien rápidamente ante la captura de “Santrich” demandó de las “bases guerrilleras” un “levantamiento” en respuesta a la acción de la fiscalía.

El hilo de mensajes iniciado por Márquez, configura en sí mismo una orden paramilitar contenida en los mínimos estándares de contrainsurgencia criminal moderna, considerando que gran parte de los antiguos desmovilizados del grupo terrorista continúan delinquiendo, y que una significativa porción de las personas ubicadas en las zonas temporales tienen contactos o trabajan coordinadamente con el personal incurso en actividades narcotraficantes dentro de las montañas de Colombia.

En adición, la violenta reacción mediática de los cabecillas del grupo narcotraficante en el congreso, seguida de la ridícula reacción teatral del narcotraficante Santrich -aupada por su abogado en medios-, declara abiertamente la intención estratégica de posicionamiento del grupo terrorista, conservando el mismo lenguaje simbólico de la subversión mientras goza de las garantías de impunidad legal aseguradas por la presente y la anterior administración.

Finalmente, hace pocas horas, los mensajes desafiantes de sus cabecillas fugados y procesados en redes, como “Iván Márquez” y Jesús Santrich”, vinieron a ser directamente compartidos en llamados protocolarios intimidatorios del cabecilla mayor de la organización narcotraficante, alias “Timochenko”, en un extenso comunicado redactado desde el 18 de  Mayo, pero publicado hace pocas horas. En este, el cabecilla del grupo narcotraficante expresa a todos los militantes del grupo, en una evidente condición de unidad de mando paramilitar, la necesidad de “activar todos los mecanismos de seguridad”, lo que automáticamente puede implicar la instauración de medidas subversivas.

En sus propias palabras:

 "Nos corresponde incentivar la iniciativa popular, las distintas expresiones de lucha y solidaridad, la denuncia con altura, activar todos los mecanismos posibles que nos den seguridad colectiva e individual, vincularnos con las gentes y en lenguaje sencillo explicarles la situación y el camino a seguir: organización y lucha de masas"

A lo que agrega:

“Pretenden empujarnos a adoptar acciones desesperadas, que una vez materializadas les sean más que útiles para propinar la estocada final al proceso"

En efecto, el llamado a la adopción de instaurar en el grupo subversivo todas “los mecanismos de seguridad colectiva e individual”, implica por ende la supervivencia de la estructura militar que el grupo narcotraficante intentó ocultar durante meses, pero que con las cifras recientes del propio ministerio de defensa estima en más de 2500 individuos en armas de las FARC, sumado al crecimiento del ELN.

Este contexto de seguridad nacional, no solamente involucra una alarma crítica a las estimaciones de control en cabeza del ejército y la policía, sino además una ratificación de la delicada situación de orden público del país. Durante los últimos meses muchos de estos llamados han sido desestimados por la actual administración. No obstante, pasado casi un año de gobierno, Duque se ha negado a revelar la verdadera cifra de los cultivos de coca. Tal situación, junto con la fortaleza subversiva, financiera y política de las FARC (hoy en el Congreso), arrincona a todo el país en una configuración peligrosa. De no ser contemplado de esa manera, el fortalecimiento de las bases paramilitares de las FARC y el ELN en el país podrían determinar una crisis aún mayor a las experimentadas por el país en años anteriores.  

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