Los tentáculos del grupo terrorista FARC en El Salvador

Todo lo anterior se presenta, mientras el tesorero de las FARC aún mantiene relaciones con el prófugo criminal, alias Iván Márquez.

Un informe publicado por el analista de seguridad, Douglas Farah, para el diario Panampost, ha puesto en jaque al presidente de El Salvador, Nayib Bukele. En el mencionado informe, se devela la relación cercana que existe entre el tesorero del grupo terrorista FARC, José Luis Merino, y la actual administración del país centroamericano.

La historia de José Luis Merino con grupos terroristas comunistas, es de larga data. Para los años 80´s, hizo parte de las Fuerzas Armadas de Liberación, grupo guerrillero que fungía como brazo armado de del Partido Comunista Salvadoreño. Actualmente, es reconocido como uno de los cabecillas históricos del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). Sumado a esto, durante décadas facilitó el lavado de dinero y la compra ilegal de armas de las FARC. En consecuencia, Merino forma parte de la lista negra de corrupción de los Estados Unidos e incluso existen peticiones para calificarlo como capo del narcotráfico.

Ahora bien, las investigaciones de Farah afirman que Merino, hoy investigado por narcotráfico y lavado de activos, tiene un poder real dentro de las arcas económicas de El Salvador y a través de su asesor presidencial, Erick Vega, ejerce influencia política. Todo lo anterior se presenta, mientras el tesorero de las FARC aún mantiene relaciones con el prófugo criminal, alias Iván Márquez.

Se debe recordar que esta no ha sido la única vez que Bukele tiene acercamientos con grupos de la nefasta, corrupta y violenta izquierda radical. Pues en el pasado, fue acusado de reunirse con emisarios del régimen de Maduro, en donde logró adquirir hasta 2 millones de dólares por el concepto de préstamos.

Lo de Bukele es una historia que se ha repetido múltiples veces en el continente. Con un discurso convincente y populista, logró captar el poder. Posteriormente, ha sido influenciado por el brazo político y armado del nefasto socialismo del siglo XXI. Desafortunadamente, el último paso que le falta dar, es convertir su gobierno en una dictadura de izquierda, sumiendo a EL Salvador en el atraso, la pérdida de libertades y la corrupción.

 

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