Fusilamientos y dineros de acciones terroristas del ELN, la dupla conformada por Jaime Garzón y Nicolás Bautista, alias Gabino

La etapa de colaboración entre Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, y Jaime Garzón, alias Heidi, en gran parte estuvo definida por las operaciones de contabilidad y ocultamiento de dinero de actividades narcotraficantes y terroristas del ELN, en una de las etapas de mayor numero de fusilamientos del grupo criminal dirigido por Gabino en el periodo miliciano conocido como "El Replanteamiento"

En medio de las distintas actividades asociadas a los procesos vinculados al asesinato del exterrorista Jaime Garzón, es importante considerar la colaboración de este con la plana mayor del ELN, particularmente con Nicolás Rodriguez Bautista, alias Gabino, quien según palabras del propio Garzón le colocó el alias de “Heidi”.

En concreto, en medio de los procesos de crecimiento de los grupos narcotraficantes y terroristas en Colombia, tanto el ELN como las FARC y los Carteles del Valle y de Antioquia, elaboraban procesos de reacomodamiento militar y criminal en las mecánicas de expansión territorial y de cultivos.

En el caso de Jaime Garzón, su articulación militar con el ELN se dió directamente con la dirigencia del grupo narcotraficante, como colaborador de Nicolas Rodriguez Bautista, conocido como el principal cabecilla con el alias de “Gabino”, en labores de acompañamiento demandando en un periodo del ELN conocido como “El Replanteamiento”.

De hecho, la articulación de Garzón con Gabino se presentó en medio de una etapa reconocida por el incremento de los fusilamientos del ELN en las zonas rurales, y la penetración urbana del grupo narcotraficante mediante colaboradores de ciudad como Garzón, quienes luego de presentar procesos de adoctrinamiento rural pasaban a ocultarse mediante la fachada de la legalidad.

Como lo relata el investigador German Izquierdo, durante la época del “Replanteamiento” del ELN, Garzón:

“Trabajó en una red llamada la PJ, con lo que la organización rendía un irónico tributo a los nombres más comunes y corrientes de la sociedad: Pedro y Juan. Durante el corto periodo que Garzón estuvo en la guerrilla (…) A finales de los años ochenta, el ELN vivió un cambio conocido como ‘El replanteamiento’. Cuando Fabio Vásquez Castaño, jefe máximo del grupo guerrillero, abandonó el país, surgió una crisis interna. Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino, lo reemplazó y se abrió así un espacio para la discusión acerca de algunas de sus prácticas bárbaras, particularmente los fusilamientos. “Se fusiló a mucha gente, especialmente a estudiantes y profesionales que se habían ido a la guerrilla muy ilusionados”, cuenta el periodista Hernando Corral, quien hizo parte de la misma red urbana del ELN en la que estuvo Garzón"

En suma, los procesos de reclutamiento urbano del ELN se disputaban con las FARC y los Carteles de la cocaína su penetración en las Universidades Públicas y la sociedad civil, lo que con el paso del tiempo se convirtió en zona de dominio criminal a favor de las guerrillas, dejando la actividad paramilitar a las comunas de zonas urbanas periféricas, como en el caso de Medellín.

La situación se debía a los procesos de adoctranamiento temprano recibido por los estudiantes en los colegios públicos, que posteriormente venían a identificarse con grupos terrorista de izquierda como el ELN, las FARC o el EPL, mientras que los paramilitares y AUC guardaban un porcentaje marginal de reclutamiento en las instituciones de educación.

La situación es que Garzón no solamente militó desde la Universidad con el ELN sino que directamente se internó en la selva en un proceso de contabilidad y registro de fondos de acciones extorsivas llevado a cabo por el propio Gabino, en una dinámica de expansión terrorista en la que las FARC y las AUC desplazaron al ELN con el paso de los años.

La cercanía de Garzón con Gabino fue adicionalmente documentada por informes judiciales y declaraciones periodísticas extrajudiciales, entre las que destaca la confesión del investigador y periodista Álvaro García, transmitida en un informe de la revista SEMANA en 1999:

“Corría el año de 1978, acababa de cumplir 18 años y en la Nacional hizo contacto con un guerrillero del ELN. [pullquote] Garzón pensó entonces que la solución podría estar en el monte y se incorporó al frente José Solano Sepúlveda[/pullquote] . Pocos días después llegó al sur de Bolívar, a la Serranía de San Lucas. Su desempeño como estratega militar, un desastre. Entonces Garzón se convirtió en una especie de inocente y despistado trovador guerrillero. Una noche, viendo televisión en un cambuche en compañía de Gabino (Comandante del ELN), pasó la serie infantil Heidi. Jaime empezó a cantar “abuelito dime tú…”. El jefe guerrillero se quedó mirándolo y le dijo: “…lo que pasa con usted es que se cree la niña de los montes”. Desde ese instante su nombre de combate fue Heidi. Nunca participó en operaciones militares y la misión más importante que cumplió fue cuidar el dinero del grupo. La plata estaba enterrada y su trabajo consistía en sacarla a asolear dos veces al día para evitar que los billetes se pudrieran por la humedad”

Por estos motivos, la etapa de colaboración entre Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, y Jaime Garzón, alias Heidi, en gran parte estuvo delimitada por las operaciones de contabilidad y ocultamiento de dinero de actividades narcotraficantes y terroristas del ELN, en una de las etapas de mayor numero de fusilamiento del grupo criminal. Con el paso del tiempo, Garzón logró infiltrarse en la sociedad civil, desde donde se conoce su papel en los procesos de “negociación” de secuestrados de este y otros grupos narcotraficantes. Ha sido solo en los últimos años que diversos informes judiciales y periodísticos han dado a conocer su pasado, y la burla del ELN a sus víctimas.

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