Hollman Morris y porqué la izquierda colombiana está llena de Droga, pornografía infantil, proxenetismo, pedofilia, violaciones, terrorismo, poligamia y alcoholismo

Lo que pone en evidencia el caso el caso de Morris, es que la denominada “izquierda” en Colombia y Latinoamérica, más que una postura ideológica es una patología, una evidente enfermedad.

El reciente problema asociado al polémico activista de izquierda Hollman Morris, denunciado penalmente por su esposa por más de 20 años de maltrato, sistemática inasistencia alimentaria con sus hijos, traiciones con numerosas mujeres, consumo excesivo de droga y estupefacientes, agresiones físicas con automotores del estado, descomunales fiestas con prostitutas, manipulación económica y psicológica y complicidad del círculo de colaboradores a la destrucción y opresión de este sobre su familia mientras se presentaba como “defensor de los derechos humanos”, plantea serios interrogantes frente a la crisis social y moral del activismo político colombiano, así como sobre la política en general y la descomposición “humana” que rodea los movimientos de izquierda en el país.

Como se sabe, comúnmente, a pesar de los constantes escándalos en la vida personal y privada de numerosas figuras sobresaliente denominadas de izquierda, su inexplicable visión de mundo y su tolerancia con el terrorismo, los escándalos asociados a los pródigos “líderes sociales” de estas facciones, no solamente se circunscriben a sus principales figuras, sino a aquellas nuevas tendencias paralegales vinculadas al terrorismo latinoamericano que durante décadas, como “defensores de derechos humanos”, han barrido, destripado, secuestrado, violado y asesinado poblaciones enteras de personas que en su ingenuidad se dejan manipular por ellos como “salvadores morales” de la república.

Por otra parte, la situación parecería excepcional sino fuera porque junto con Morris (cuyo nombre verdadero sería Hernando de Jesús Palencia), existen otros numerosos casos de figuras nacionales involucradas en numerosos casos de pornografía infantil, poligamia e inasistencia alimentaria, embargos, escándalos de dinero en efectivo, traiciones y consumo desenfrenado de droga y alcohol, que convierten a los denominados “líderes de izquierda” en un común denominador de la depravación social que, en “Procesos de Paz” legitima ulteriormente aún peores especímenes de humanos.

En concreto, entre otras personas asociadas a estos casos, es notable como las principales figuras de la izquierda en Colombia, políticos y comunicadores, tienen un rasgo en común, la existencia de escándalos personales coligados a la destrucción de la unidad familiar, las leyes de la república y la decencia con la que tanto se suelen presentar.

En suma, muchos de ellos se precian de salir en fotos con criminales, se burlan sistemáticamente en redes de sus congéneres, clasifican a otros grupos políticos al nivel de organizaciones terroristas como las FARC, el ELN o las AUC; consideran tolerante integrar violadores de lesa humanidad al cuerpo institucional colombiano, aplauden la pornografía infantil presentándola como arte, el asesinato travistiéndolo de “conflicto”, el secuestro y la extorsión normalizándolo como impuestos, y la destrucción familiar y del núcleo infantil de la sociedad mostrándolo como “progresismo”.

Lo que pone en evidencia el caso el caso de Morris, es que la denominada “izquierda” en Colombia y Latinoamérica, más que una postura ideológica es una patología, una evidente enfermedad. Por este motivo, mientras más claro la sociedad civil tenga conocimiento sobre la verdadera naturaleza patológica del país y de sus líderes, más rápido la podredumbre moral de la nación podrá librarse de la decadencia moral que caracteriza su política, y sanar del estado de atraso intelectual y cultural que caracterizan las “ideas de izquierda” en Colombia y Latinoamérica.

 

Nuestros anunciantes

Flower

Flower

Flower



Loading...