74 Exigencias burocráticas de Clara López profundizan inestabilidad institucional de Santos

A raíz de la decisión del presidente Juan Manuel Santos de cambiar su gabinete ministerial, Clara López fue llamada por Santos a ocupar el cargo saliente en el Ministerio de Trabajo; sin embargo, los cambios que ha propuesto a su llegada evidenciarían el más agudo escenario de manipulación del estado con fines burocráticos, solicitando inmediatamente la renuncia de decenas de funcionarios para reemplazarlos por personas cercanas.

A raíz de la decisión del presidente Juan Manuel Santos de cambiar su gabinete ministerial, Clara López fue llamada por Santos a ocupar el cargo saliente en el Ministerio de Trabajo. A pesar de ser un gran reto para López, pues es la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de Colombia, los cambios que ha propuesto a su llegada evidenciarían el más agudo escenario de manipulación del estado con fines burocráticos, solicitando inmediatamente la renuncia de decenas de funcionarios para reemplazarlos por personas cercanas.

Poco después de posesionarse en el ministerio, la Ministra de los trabajadores ha tomado decisiones radicales, solicitando la renuncia de 74 funcionarios, entre viceministros, y Directores regionales.

Esta medida se da en medio de las cuestionadas decisiones del Presidente en los últimos años que ha provisto de baja popularidad en su segundo mandato. El haber cambiado a varios de sus funcionarios, da muestras de la poca gestión y la afanada necesidad de Santos de tener un gabinete ministerial quien vaya en su misma dirección, comparta sus políticas y apoye en las conversaciones que lleva a cabo con la guerrilla de las FARC desde 2012 en la Habana, Cuba.

Como bien es sabido, Clara López no le es ajena al Presidente Santos. La nombrada ministra de trabajo, ya había trabajado con él en su primer mandato. Cuando se conoció el desfalco a Bogotá por el entonces Alcalde Samuel Moreno, fue nombrada por el Presidente como Alcaldesa encargada. A pesar de ello, Clara López habría manifestado en varias ocasiones que no haría parte del Gobierno actual; sin embargo y sin mayores objeciones, aceptaría el cargo junto con casi la totalidad del gabinete ministerial renovado.

La última decisión de Clara López, a pocos días de ser nombrada jefe de esta cartera evidenciaría la falta de estabilidad institucional, como una principal característica que ha gobernado durante el mandato de Santos; esta inestabilidad gubernamental y ministerial es evidente si se resalta el hecho que ha sido más de cinco las veces que ha renovado cada uno de sus ministerios. El único ministerio que aún conserva la misma persona ha sido el de Relaciones Exteriores; e incluso ha habido hasta siete renovaciones de jefes de cartera en menos de 6 años de gobierno.

Muchos de estos cambios garantizando favores políticos, puestos que varios de estos pertenecen a partidos de la coalición. Sin embargo, y a toda costa, las políticas resultantes de estos cambios ministeriales no han sido del todo favorecidas. Estas buscaban garantizar que políticas presidenciales en torno a beneficios adquiridos en la Habana se cumplieran, que en muchos casos no sería así. Y en otros, las pésimas políticas resultantes de las gestiones establecidas en las carteras llevarían al país al borde en el que se encuentra.

Son constantes las malas decisiones que toma el Presidente Santos en los últimos meses, esas mismas que tienen su popularidad cada vez más baja. Los cuestionados nombramientos de los últimos días, el blindaje internacional a los acuerdos realizados con las FARC, la poca planeación en su gobierno; a esto se le suma el número de muertes de niños por desnutrición en el país, el crecimiento del desempleo, los pésimos resultados económicos en los últimos y el aumento en la deuda externa del país. Con la decisión de Clara López, se evidencia el nivel de improvisación de políticas públicas que con su actuar, se someten a empeños burocráticos sin antecedentes en la historia reciente del Ministerio.



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