¿Por qué la “JEP” es el nuevo manicomio “jurídico” de Colombia?

Pero, ¿a qué se debe que criminales de lesa humanidad como alias “Timochenko”, alias “Victoria Sandino” o alias “Lozada” hoy estén libres? Sin duda alguna, al tribunal de la denominada Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Mientras hoy en Colombia es noticia el traslado del jefe paramilitar Hernán Giraldo, a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, los cabecillas FARC, con delitos similares, como acceso carnal violento, asesinatos, secuestros y extorsiones, hoy son congresistas y gozan de un blindaje jurídico que ningún otro colombiano tiene. Y es que en Colombia, todo cabecilla de una organización terrorista u organización criminal, debería pagar por sus crímenes en una cárcel y no en el Congreso.

Pero, ¿a qué se debe que criminales de lesa humanidad como alias “Timochenko”, alias “Victoria Sandino” o alias “Lozada” hoy estén libres? Sin duda alguna, al tribunal de la denominada Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Este tribunal, creado como uno de los mecanismos judiciales del acuerdo de La Habana, ha brindado hasta el momento las garantías necesarias para que quienes por tantos años nos sumieron en el terror, hoy puedan estar gozando de la libertad.

Contrario a juzgar a los verdaderos victimarios, la denominada JEP se ha dedicado a condenar al estado y a varios miembros de nuestras Fuerzas Armadas, que por tantos años sacrificaron incluso su vida, por defender a Colombia. Resulta indignante que en un fallo proferido por el mencionado tribunal, se excuse a alias “la Mata Hari” por detonar una bomba en la Escuela Superior de Guerra y en la Universidad Militar Nueva Granada donde miles de jóvenes colombianos se preparaban para trabajar por el país. 

Resulta aún más indignante que hayan pasado por alto las miles de mentiras de los cabecillas del grupo terrorista FARC, como el comunicado en el que alias “Timochenko” afirmó que en las filas de su guerrilla no se reclutaban menores, o la declaración de alias “Lozada” en la que afirmó que más que campos de entrenamiento para el sicariato, en las FARC existían campos para la preparación de los jóvenes. Lo más lamentable es que en la denominada JEP, parecieran estar presionando a mandos rasos de las Fuerzas Armadas, para que testifiquen en contra de sus comandantes, denotando así su deseo de juzgar a las fuerzas del estado y no a los terroristas.

La JEP es el manicomio jurídico de Colombia. Allí, se formó un tribunal hecho a la medida de criminales de lesa humanidad. Quienes deberían ser juzgados por atroces actos como abusos sexuales, asesinatos, secuestros o torturas, parecieran ser los héroes del país y 4 años después de la firma del acuerdo de La Habana, siguen en libertad, justificando sus nefastas actuaciones. Mientras tanto, aquellos que defendieron la patria por muchos años, hoy son tildados de ser los victimarios. Vaya injusticia a la que nos enfrentamos en Colombia, y de no pararla a tiempo, el manicomio pronto no será solo la denominada JEP, también lo será el país.

 

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