La falacia argumental de Federico Gutiérrez al defender la “Bandera LGBT” en el asta de la Bandera de Antioquia y el respeto a los símbolos patrios que representan la unidad indivisible de Colombia

El argumento de Federico Gutiérrez defendiendo la "Bandera LGBT" es falso, y desconoce la importancia de las astas institucionales y la figura de los símbolos patrios consignados en la constitución y que se constituyen en el marco biográfico e histórico de la unidad civil.

Con ocasión de la reciente decisión del alcalde de Medellín al “defender” su decisión de reemplazar la Bandera de Antioquia de las astas institucionales del lugar turístico conocido como el Cerro Nutibara, o “Pueblito Paisa”, reemplazándola por la “Bandera Gay o LGBT”, es importante analizar la falacia argumental del alcalde para “justificar” su orden.

En concreto, luego del suceso donde un grupo de ciudadanos indignados bajaron la denominada “bandera LGBT”, el alcalde afirmó:

“Me causa una profunda indignación y tristeza el acto de violencia, odio y discriminación por parte de unas personas que bajaron y dañaron la bandera LGTBI que estaba en el Cerro Nutibara. Nos están irrespetando a todos los que creemos en el respeto por el otro, a los que creemos que: el odio, la violencia y discriminación no son el camino. Nadie puede estar por encima de la ley”

 

El argumento de Federico Gutiérrez para justificar su irresponsable decisión, sin embargo, es falso, y desconoce la importancia de las astas institucionales y regionales o turísticas del país, así como la figura de los símbolos patrios consignados en la constitución y que se constituyen en el marco biográfico e histórico de la unidad civil.

LA FALACIA DE FEDERICO GUTIÉRREZ AL DEFENDER LA “BANDERA LGBT” REEMPLAZANDO LA BANDERA DE ANTIOQUIA Y EL RESPETO A LOS SIMBOLOS PATRIOS QUE SIMBOLIZAN LA UNIDAD NACIONAL

En concreto, el argumento central de Federico Gutiérrez, contraviniendo los intereses colectivos nacionales, consiste en afirmar que el reemplazo de la “bandera LGBT” por la Bandera de Antioquia o Medellín, o el rechazo de la ciudadanía por el uso de las astas institucionales para fines de colectivos minoratios se constituye en un acto de irrespeto, violencia, odio y discriminación. Su afirmación sin embargo es falsa, debido a que precisamente el único símbolo institucional que debe representar el asta, es aquel que simboliza la unidad nacional, y por ende, no discrimine a la población en grupos, lobbys o poblaciones marginales concretos con agendas políticas claras.

La decisión de Gutiérrez por esto, no solamente es falsa, sino verdaderamente totalizante, debido a que utiliza al estado (pagado por los impuestos de todos), para liderar una agenda política, cultural y comercial que beneficia a un grupo minoritario con claros intereses políticos, y en clara contravención de los intereses de la población, los electores y los contribuyentes de impuestos en su conjunto.

Adicionalmente, la afirmación de Gutiérrez frente a los conceptos de “odio, discriminación y violencia”, es falaciosa, considerando que ninguna de las acciones se pueden contemplar en el marco civil como un acto contra una población en concreto, sino contra una simbología política definida y contraria a los intereses nacionales, entre mucho otros. Al contrario, la acción simbólica de la ciudadanía contra el uso de las instituciones como ventanilla de activismo político grupal, se constituye en una legítima manifestación civil contra un exceso cometido por colectivos radicales definidos -entronados en el estado-, así como contra la utilización de agendas culturales marginales en reemplazo de los símbolos patrios.

Como lo Resalta la Corte Constitucional de Colombia en su sentencia Sentencia C-469/97:

“Los símbolos patrios -la bandera, el escudo y el himno- son la representación material de toda una serie de valores comunes a una Nación constituida como Estado. Por ello, estos símbolos se han considerado siempre como objeto del respeto y la veneración  de los pueblos que simbolizan. Y por ello, también, la mayoría de las legislaciones del mundo los protegen, y sancionan su irrespeto como falta grave, a veces como delito.”

Adicionalmente, la propia la ley 12 de 1984 resalta con claridad el objetivo de las astas institucionales en todo el territorio, donde taxativamente da un valor inalienable y simbólico al Escudo de Colombia, su Bandera, el himno nacional y e incluso el uso de los símbolos patrios por las administraciones del país.

Como adicionalmente se ha explicado en El Nodo, Las astas de la nación no tienen un valor sexual, ni de preferencias privadas de parafilias adultas, ni de objetivos de propagación cultural de prácticas sexuales marginales. Su valor simbólico hace parte de un legado histórico concreto de toda la nación en su conjunto. Adicionalmente la denominada “bandera LGNT o Gay”, no representa a las instituciones colombianas, ni a las estructuras de gobierno constitucionales o de fuerzas armadas contempladas en la Constitución política de 1991. Por estos motivos, los grupos de activismo de izquierda no pueden hacer uso de las astas institucionales para satisfacer los intereses de grupos de lobistas con claros objetivos electorales  y culturales.

De hecho, la propia Ley 580 del año 200, establece responsabilidad patrias y de simbolos institucionales históricos para las alcaldías y gobernaciones, sin injerencia de otros grupos sociales, electorales o minoritarios para:

Créase en cada distrito y municipio el comité de exaltación y preservación de los valores, símbolos y manifestaciones culturales autóctonas colombianas, integrado así:
- El Alcalde Distrital o Municipal, o su delegado.
- El Secretario de Educación Distrital o Municipal, o quien haga sus veces, quien lo coordinará.
- Los Rectores o directores de establecimientos educativos oficiales y privados debidamente aprobados, establecidos en cada distrito o municipio, sin exceder en ningún caso el número de cinco, para lo cual se incluirá como mínimo un representante de cada nivel.
- Los comandantes de Policía y Fuerzas Armadas con sede en el distrito o municipio.
- Un representante elegido entre las instituciones cívicas. 

En suma, la argumentación del alcalde de Medellín al privilegiar los intereses políticos y culturales de un colectivo adulto con preferencias sexuales o de devaneos y prácticas culturales marginales, a los intereses del pueblo antioqueño y los principios constitutivos de la identidad institucional de la región, no solamente es por ello una justificación falsa de las motivaciones que llevaron a Gutiérrez a “izar” irresponsablemente la denominada “bandera LGBT” en reemplazo de la de Antioquia (junto a la de Colombia), sino un acto abusivo de incapacidad para diferenciar los valores de unidad nacional de las agendas ocultas de grupos de interés que medran en la nación.

Nuestros anunciantes

Flower

Flower

Flower



Loading...