Por qué la “Comisión de Excelencia Militar” dirigida por Alfonso Gómez Méndez es una traición al Ejército y un golpe moral a la Tropa

La figura de Alfonso Gómez Méndez, coequipero de Ernesto Samper Pizano y Piedad Córdoba, constituye además una deslealtad del mandatario al proceso de destrucción institucional liderada por Juan Manuel Santos en asocio con las FARC y Cesar Gaviria

La reciente decisión del presidente Iván Duque al designar a Alfonso Gómez Méndez para fungir como cabeza de la denominada “Comisión para la Excelencia Militar”, surgida a partir de los artículos calumniosos y difamatorios del New York Times, representaría para las Fuerzas Armadas el más grande retroceso en su historia reciente, y sometería al gobierno nacional al proceso de dominio institucional llevado a cabo por las FARC y el establecimiento de la denominada “social democracia” internacional.

En concreto, durante toda la semana, el presidente consideró barajar la posibilidad de tratar de quedar bien con el periódico New York Times, asumiendo que un artículo especulativo del activista Nicholas Casey contra las Fuerzas Armadas contenía algo de veracidad.

En medio de las concesiones otorgada por Duque a todo el establecimiento de la izquierda Colombiana, con el paso de la horas el gobierno perdió rápidamente el pulso, y en una decisión sorprendente incluso para la propia izquierda, tomó la decisión de conceder toda la razón a los grupos pro FARC, constituyendo lo que denominó, la “Comisión de Excelencia Militar” y designando como su principal cabeza al líder de la social democracia Internacional Alfonso Gómez Méndez.

La designación de Gómez Méndez a la cabeza de la nueva “Comisión” de fiscalización de las operaciones de las Fuerzas Militares, por su naturaleza, representa de facto un golpe moral a la tropa colombiana, configurando una victoria de mano a la escalada narcotraficante y terrorista que el país vive en la actualidad. EN concreto, pasado casi un año de su mandato, Duque no solamente se ha visto dubitativo para tomar decisiones de fondo encaminadas a atajar el dominio institucional y militar del terrorismo, sino que con cada mes que pasa, se constituye en un arquitecto del mismo paisaje de destrucción que empodero a los colectivos narcotraficantes en el territorio.

 

Por estos motivos, la disposición del gobierno de nombrar una “Comisión” que además fiscalice los operativos y protocolos de las Fuerzas Militares, concediendo absoluta razón a los colectivos de izquierda radical aupados por el brazo político de las FARC en el Congreso, por este motivo, se convierte en un golpe de mano del presidente contra el regimiento, y en una evidente traición del gobierno nacional a la lucha contra el narcotráfico encabezadas por los hombres que lideran la tropa.

La figura de Alfonso Gómez Méndez, coequipero de Ernesto Samper Pizano y Piedad Córdoba, constituye además una deslealtad del mandatario al proceso de destrucción institucional liderada por Juan Manuel Santos en asocio con las FARC y Cesar Gaviria, cabeza histórica del Partido Liberal. En concreto, Gómez Méndez representa uno de los alfiles más eficaces de la social democracia Internacional en Colombia, y uno de los principales activistas jurídicos de las ideas de izquierda radical respaldadas por el bloque  fariano en el Congreso de la República.

La designación de Gómez Méndez a su vez da un nuevo respiro burocrático al partido Liberal y sus principales figuras de izquierda en el Congreso, todas ellas solidarizadas con el proceso de impunidad de las FARC y enemigas acérrimas de la lucha frontal de las Fuerzas Armadas de Colombia contra el Narcotráfico.

En suma, la figura de Gómez Méndez, cabeza histórica del bloque político (terrorista) en el parlamento de la antigua “Unión Patriótica”, se configura en un nuevo caballo de Troya de un gobierno evidentemente de izquierda que ahora no solamente margina al electorado sino al grueso de las Fuerzas Armadas.

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