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Por qué el embajador de Noruega John Petter Opdahl debe ser expulsado de Colombia

En suma, el proyecto de erosión sociopolítica liderada por regímenes totalitarios como Cuba en Latinoamérica, y el denodado apoyo de países escandinavos como Noruega, Suiza o Suecia, puede ser mejor comprendido como un avance de ofensiva de baja intensidad de Europa en Latinoamérica, cuyas mayores consecuencias son el fortalecimiento político del narcotráfico como proyecto subversivo.

Las recientes declaraciones del Embajador de Noruega en Colombia, John Petter Opdahl, defendiendo el papel de Cuba en su encubrimiento y protección del grupo narcotraficante ELN, son el culmen de un histórico proceso de intervención en política de representaciones diplomáticas europeas en Colombia. En este caso, sin embargo, sus palabras revisten un peligroso mensaje de protección subversiva, al defender los intereses cubanos en Colombia, desconociendo las labores de las fuerza pública en el país en su proceso de contener los métodos de avance subversivo de la isla en Latinoamérica.

Para nadie es un secreto que Cuba sea un régimen totalitario con intereses geopolíticos en la región, y con nexos estratégicamente establecidos con regímenes que apoyan el terrorismo como Irán. En este sentido, el papel de la isla en servir de territorio de protección a grupos narcotraficantes como las FARC o el ELN, no solamente sirve a sus beneficios de supervivencia en el hemisferio, sino como medida de fortalecimiento táctico del totalitarismo castrista en Suramérica.

Durante años, numerosos países europeos, y particularmente escandinavos, pretendieron justificar las acciones de los grupos terroristas mediante intervenciones diplomáticas en Latinoamérica encaminadas a defender a Cuba. La razón recae en los intereses geopolíticos de Europa en la región, y las decididas limitaciones de Estados Unidos para entender a tiempo que Europa en vez de ser un aliado, se convirtió en un opositor al proyecto hemisférico norteamericano. Por este motivo, aunque numerosos gobiernos colombianos sirvieron durante décadas de cortesanos de la diplomacia europea, países como los Estados Unidos ingenuamente concibieron tales relaciones como alianzas ideológicas. La razón sin embargo es otra.

En suma, el proyecto de erosión sociopolítica liderada por regímenes totalitarios como Cuba en Latinoamérica, y el denodado apoyo de países escandinavos como Noruega, Suiza o Suecia, puede ser mejor comprendido como un avance de ofensiva de baja intensidad de Europa en Latinoamérica, cuyas mayores consecuencias son el fortalecimiento político del narcotráfico como proyecto subversivo.

En las ultimas horas, el Embajador de Noruega en Colombia, John Petter Opdahl, no solamente a continuado con tal dinámica de erosión de las relaciones diplomáticas, sino que abiertamente ha entrado a apoyar las estrategias dilatorias de Cuba en Colombia, lo que fortalece la posición estratégica y criminal del ELN, las FARC, y otros grupos en alianza con el narcotráfico.

Por este motivo el Embajador de Noruega en Colombia, John Petter Opdahl, debería ser expulsado del país sin dilaciones, como consecuencia de una explicita intervención en la política colombiana, y como medida de seguridad nacional en el escenario incontrolable del dominio territorial y criminal del ELN en Colombia y la región.

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