Por qué Iván Duque es el principal culpable de la previsible Fuga de “Jesús Santrich”. 3 Razones

La prebisible fuga de Santrich no solamente configura un escenario impresentable en su tarea de gobierno, sino el principal indicador de la inexistencia de rumbo en Colombia hasta el año 2022

El reciente episodio de la tranquila fuga del narcotraficante y asesino de FARC, alias “Jesús Santrich”, representa el perfeccionamiento del descarrilamiento institucional y político de Colombia al arbitrio de las FARC. En concreto, en la tarde de ayer el narcotraficante habría dejado una “carta”, evadiendo con toda tranquilidad los “esquemas de seguridad” entregados por un estado arrollidado, y por una presidencia que muestra absoluta incompetencia frente a la dimensión de la amenaza terrorista.

 

Al respecto existían 3 obligaciones, entre muchas otras por las cuales el presidente debía meses atrás haber procedido con la extradición de Santrich, junto con la de toda la cúpula de las FARC. A continuación se plantean 3 razones inmediatas por la cuales Iván Duque es evidentemente el principal responsable de la fuga del narcotraficante.

COMANDANCIA

Conforme a los términos establecidos en la Constitución Política de Colombia, el ejercicio de la presidencia de la República reconfigura las jerarquías militares y policivas para descargar el mayor peso institucional al presidente posesionado. En concreto, el presidente de la República de Colombia, en un ejercicio natural de estructura de poder, conforme a los términos de la Carta se constituye desde el primer día de mandato en el comandante de las fuerzas armadas. Por este motivo, la principal obligación del presidente, por encima de ninguna otra demanda institucional, es garantizar la seguridad de sus habitantes. Al respecto, como jefe natural de las Fuerzas Armadas, desde el primer día de gobierno Duque tiene poder de mando sobre el ejército, la armada y la policía, y por ende, su obligación a partir del 7 de Agosto era, en cumplimiento del mandato Constitucional, proceder a la extradición inmediata del terrorista.

RESPONSABILIDAD

Los términos y los límites institucionales del presidente de la República no deben restringir a este su propio plan institucional en el escenario de peligros letales para la democracia y el orden público. El presidente sabe desde el primer día de mandato que con más de 200 mil hectáreas de coca y mas de 1000 toneladas métricas anuales sus responsabilidades políticas superan a las consagradas en la Constitución y la Ley. Por este motivo, la responsabilidad de Duque era igualmente proceder desde el primer día con la extradición del narcoasesino independientemente de las consecuencia  institucionales que se hubiesen podido derivar de su orden.

CRITERIO

El ejercicio del gobierno está sujeto a la suma de cálculos estratégicos que el jefe de estado debe concluir en los escenarios críticos de poder político y orden público. Para nadie es secreto que tanto las pasadas administraciones a Duque, tanto la de Santos como la de Uribe, ejercieron estas configuraciones a su acomodo para poder dirigir la nación de acuerdo a su planes de gobierno. En este aspecto, al presidente Duque se lo ve absolutamente ajeno al ejercicio del gobierno, limitando sus obligaciones a “acatar” las decisiones de los otros cuerpos institucionales mientras literalmente el país se hunde. Desde esta perspectiva, sin excepción, todas las declaraciones de Duque no dejan de ser una especie de campaña retórica sin ninguna consecuencia, lo que evidencia la absoluta escisión del mandatario con sus bases, y su sometimiento al desastroso aparato institucional heredado de Santos y a la resignación del activismo de la izquierda nacional.

Por estas principales razones, el mandatario carece de buen juicio para gobernar, lo que con la prebisible fuga de Santrich no solamente configura un escenario impresentable en su tarea de gobierno, sino el principal indicador de la inexistencia de rumbo en Colombia hasta el año 2022.

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