George Soros, FARC, Noruega, Cuba, la ONU, y la Unión Europea. 6 razones por las que Colombia no puede declarar “Soberanía” el 20 de Julio

El desfile de celebración del 20 de Julio no solamente constituye un histrionismo vulgar sobre la verdadera situación de dependencia diplomática de Colombia, sino directamente un engaño explícito sobre la famélica soberanía del territorio ante el dominio de agentes extranjeros en el país.

La reciente celebración en Colombia del desfile del 20 de Julio, presentado en conmemoración a la independencia de la corona española, constituye una distorsión de la realidad política actual del país. En concreto, durante los últimos años, el grado de dependencia política de Colombia de actores internacionales, no solamente se ha incrementado, sino que ha ocupado esferas institucionales que no se había ocupado por actores internacionales en ningún momento de su historia reciente.

En concreto, a la fecha, las decisiones tomadas por la administración en el sentido de proteger los denominados “Acuerdos de la Habana”, no solamente elimina de un tajo la soberanía nacional, sino que sirve como fundamento para procesos más avanzados de dominio político domestico por parte de actores internacionales constituidos como país o como organizaciones privadas.

En suma, el denominado “marco jurídico para la Paz” legitimado por la administración de Iván Duque luego de la salida de Santos, no solamente conmina al gobierno a presentar balances periódicos a “garantes internacionales” como Noruega y Alemania, sino que además somete a cualquier mandatario a condicionar sus políticas al marco normativo creado a favor del grupo narcotraficante FARC.

Así las cosas, la instalación del Congreso de la República donde el presidente Iván Duque no solamente accedió a tolerar al secretariado del grupo narcotraficante FARC en el Congreso, sino que se acercó a saludar a sus cabecillas en el parlamento, no solamente constituye un escenario deshonroso para las instituciones colombianas en su lucha contra la impunidad del terrorismo, sino un sometimiento explícito a figuras que ni siquiera se sometieron a los términos de participación electoral establecido en la Constitución de 1991, creando sus propias curules en Cuba, con la anuencia del régimen de Castro.

En estas circunstancias, Colombia como proyecto político no solamente está secuestrado por agentes internacionales parte del marco institucional Habanero, sino que además carece de la voluntad política para eliminar la injerencia en los asuntos internos excluyéndose como parte de numerosos tratados vinculados con el andamiaje diplomático de la cancillería.

Como si fuera poco, los procesos de dominio diplomático de actores internacionales no solamente están condicionados en Colombia por sujetos de derecho internacional como los Estados, sino así mismo por organizaciones como la Open Society Foundation, que desde la década de los 90 ha financiado con cifras multimillonarias ONG que intervienen activamente en las decisiones de todas las administraciones pasadas, tales como los proyectos editoriales afines a la guerrilla como “Pacifista” o “Verdad Abierta”, así como las ONG que instauran procesos de ideología neo marxista en el territorio como “De Justicia” o “Human Rights Watch”.

Como lo informó El Nodo el pasado 12 de Febrero, solamente en los componentes de financiación de la Open Society, desde el extranjero, para organizaciones asentadas en territorio Colombia, la ONG de George Soros estima invertir hasta $7.4 Millones de dólares, lo que automáticamente se convierte en una intervención internacional en los asuntos  domésticos de la nación.

“El pasado 10 de Enero, la página oficial de la Open Society Foundation, el principal apéndice de financiación del activismo radical de izquierda en el mundo de George Soros, anunció públicamente la destinación de USD $2.6 Millones de dólares para la ONG de extrema izquierda "Dejusticia", liderada por el activista judicial colombiano Rodrigo Uprimny. La donación, tal y como acostumbra la Open Society, estuvo "justificada" por la necesidad que manifiesta George Soros de crear una sociedad "mas justa". En medio de los anuncios, la Open Society además se comprometió a conseguir hasta USD$7.4 millones de dólares para la misma ONG hasta antes del año 2025, en una necesidad de "traer justicia a los grupos menos favorecidos".”

La realidad sin embargo es que la soberanía de Colombia no solamente está sometida a estas onerosas sumas desde el extranjero, sino también a las agendas políticas de numerosos países e instituciones internacionales que desde el acuerdo legitimado por Iván Duque con las FARC tienen una superior injerencia en la república.

Así las cosas, el reciente desfile de celebración del 20 de Julio, no solamente constituye un histrionismo vulgar sobre la verdadera situación de dependencia diplomática de Colombia, sino directamente un engaño explícito sobre la famélica soberanía del territorio ante el dominio de agentes extranjeros en el país.

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