¿Iván Duque ocultó reunión con Fiscal de la CPI James Stewart antes de votación que favoreció la JEP y las FARC contra los Militares?¿Por qué?

Sin ninguna declaración de Iván Duque sobre la reunión, los medios de comunicación transmitieron - sin embargo- las reuniones del Centro Democrático en el Congreso con las FARC, Iván Cepeda y Gustavo Petro, lo que posteriormente anunció la victoria de la JEP sobre el gobierno nacional, arrinconando a las fuerzas armadas.

Hace pocas horas, se acaba de confirmar la llegada a Colombia del Fiscal de extrema izquierda de la Corte Penal Internacional James Kirkpatrick Stewart, quien en medio de la votación del Congreso para crear una sala especial en la JEP para proteger a la Fuerza Pública colombiana, tomó la decisión de presionar al gobierno de Iván Duque y al Centro Democrático para que gane la tesis de las FARC. La noticia hubiera pasado desapercibida si no se hubiera confirmado que tanto las redes sociales de Presidencia de la República, como los medios de comunicación de Colombia, ocultaron la información. A diferencia de los medios de comunicación internacionales, incluidos algunos venezolanos, que retomaron el reporte de prensa de la agencia de noticias AFP para el resto del mundo.

En la práctica, la propia cuenta privada de Iván Duque en Twitter se habría abstenido de haber hecho ninguna mención sobre la reunión con el Fiscal de extrema izquierda, cuyo principal objetivo es poner al estado colombiano al nivel de las FARC.

Con excepción de unas entradas en Instagram y Facebook -a las 6 de la tarde de ese día-, después de la reunión, con el paso de las horas, no se emitió una declaración oficial sobre la reunión con Stewart, ni menciones en las redes sociales de Twitter de Presidencia, los medios de comunicación transmitieron, sin embargo, las reuniones del Centro Democrático en el Congreso con las FARC, Iván Cepeda y Gustavo Petro, lo que posteriormente anunció la victoria de la JEP sobre el gobierno nacional, arrinconando a las fuerzas armadas. Mientras tanto, la línea de tiempo de redes como Twitter de presidencia de la Republica mostraba reuniones del mandatario con Carlos Vives, así como otros eventos, restando importancia al Fiscal de la Corte Penal Internacional que en pocas horas volteó la balanza a favor de la JEP.

En concreto, la visita relámpago de James Stewart, ha consistido en un periplo que le ha permitido en menos de 48 horas sentarse con el presidente a puerta cerrada, la Corte Constitucional, la JEP y representantes de las FARC en el país para que las fuerzas armadas sean juzgadas por la denominada JEP en igualdad de condiciones que el secretariado del grupo narcoterrorista.

Con el paso de las horas, la presión de su visita rompió las vergonzosas negociaciones del Partido Centro Democrático con Iván Cepeda, Gustavo Petro y las FARC, para terminar ganando la batalla en el Congreso favoreciendo a la JEP, ante el silencio de Iván Duque y la aplastante derrota de las Fuerzas Armadas del país.

Concretamente, Steward, en falsa representación doctrinaria de la Corte Penal Internacional le formulo al Iván Duque que  "La creación de una sección y un procedimiento separado para las Fuerzas Militares, que los separe efectivamente del marco existente de la JEP y cree un mayor retraso en la realización de la justicia para casos que requieren atención urgente, será necesariamente visto de manera negativa por la Fiscal de la CPI"

En ese contexto, en medio de su visita, y ante el silencio de Iván Duque quien ha estado realizando viajes con Carlos Vives y otras visitas de estado, en calidad de emisario propagandístico de la Corte Penal Internacional, Steward le hizo las siguientes preguntas al mandatario colombiano:

"¿Podrían las restricciones sobre el alcance y la minuciosidad de las investigaciones sobre crímenes complejos obstaculizar procesos genuinos diseñados para establecer la verdad?".

"¿Mientras existe un sistema de justicia transicional que está operativo podría entenderse la creación de un sistema paralelo como un intento de sustraer a los autores de su responsabilidad penal?"

"¿Podría el enfoque diferente para el nombramiento de magistrados de las secciones especiales, así como la propuesta de que dos de los tres jueces previstos para cada sección puedan ser oficiales militares retirados, poner en duda la independencia e imparcialidad de las secciones especiales?"

"Sería motivo de grave preocupación si las disposiciones legislativas que regulan los procedimientos diseñados para abordar conductas que constituyen crímenes ante la CPI pudiesen resultar en: retrasos en la rendición de cuentas de los responsables, restricciones en el alcance y la minuciosidad de las investigaciones de crímenes complejos y, en general, poner en duda la autenticidad de los procesos, más allá del control de la JEP"

Con el paso de las horas, la presión de Steward tuvo sus resultados en el Congreso de la Republica, donde el silencio de Iván Duque permitió que la izquierda radical, y las FARC, ganaran la votación para que la JEP incluya a la fuerza pública sin la existencia de una sala alterna.

Ante la gravedad de los hechos, la situación fue detalladamente relatada por el analista político Eduardo Mackenzie, quien en una columna denominada “El señor Stewart y su ofensiva contra la fuerza pública” relato la forma en que Stewart, luego de pocas horas en el país, intimidó a Iván Duque mediante la amenaza de la participación de la Corte Penal Internacional, lo que el presidente asintió ignorando las votaciones en el congreso para que las FARC se salieran con la suya.

En el concepto de Mackenzie:

“Es evidente que el señor Stewart se expresa como si el gobierno y la justicia colombiana estuvieran complotando para esquivar el juzgamiento de los militares. Y como si el tal “acuerdo” fuera intocable. Las frases empleadas por Stewart no dejan duda: son un insulto, no solo para el gobierno y los partidarios de la reforma, sino para la Fiscalía General y la Procuraduría General de la Nación. El funcionario de la CPI, con su enfoque anticipativo, viola los estatutos mismos de la CPI. La CPI (no confundirla con la Corte Internacional de Justicia, que es el órgano judicial de Naciones Unidas: la CPI no forma parte de las Naciones Unidas), interviene cuando un Estado, a través de sus organismos competentes, no quiere o no puede administrar justicia. Ese no es el caso de Colombia. Colombia  quiere y puede juzgar los crímenes cometidos  durante la guerra desatada por las FARC contra Colombia. Stewart llegó a Bogotá como un procónsul: decidido a conminar al Congreso a que tuerza su discusión y vote como él dice, es decir abandonando a los militares a un tipo de justicia paralela, de dudosa legitimidad y en crisis por los errores del proyecto dictado en La Habana.(…) Stewart se equivoca de nuevo al centrar su atención, en Bogotá, en el tema de los “falsos positivos”, como si el asunto de sala especial para juzgar a los uniformados fuera un anatema, un abuso conceptual, un engendro militarista no conocido en Occidente, y al amenazar con una “intervención” en Colombia. Es cierto que Colombia, en mala hora, enajenó su soberanía en beneficio de la CPI, pero también es cierto que Colombia no es Uganda, ni el Congo, ni la República Centroafricana, ni Mali, donde la CPI ha intervenido con resultados desiguales.”

En estos términos, en menos de 48 horas de Visita, las FARC y la denominada JEP logran “coronar” una tesis canalla y criminal, incorporando a la fuerza pública al nivel de las FARC ante los Jueces del Tribunal de las FARC, y arrinconando a un Iván Duque que ha preferido callar antes de incomodar a Stewart y los miembros del secretariado que ahora serán puestos en igualdad de condiciones que el ejército nacional.

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