Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

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Abogado Rodrigo Uprimny pide no extraditar a Jesus Santrich para “proteger el proceso de Paz y las víctimas”: análisis de 2 vulgares Falacias

En medio de la descuadernada argumentación del abogado Uprimny, la columna implica necesariamente una aceptación expresa de la desbordada impunidad que ha beneficiado al grupo narcoterrorista, articulándose a manera de Columna de Opinión como dispositivo político de las FARC en las páginas de El Espectador.

Hace pocos instantes, el abogado Rodrigo Uprimny, reconocido por ser uno de los principales activistas de George Soros en Colombia, ha planteado en las páginas del Espectador la tesis de impedir la extradición del narcotraficante de alias Jesus Santrich, para según él, “proteger el proceso de paz y los derechos de las víctimas de las Farc”.

En medio de la descuadernada argumentación del abogado, la columna implica necesariamente una aceptación expresa de la desbordada impunidad que ha beneficiado al grupo narcoterrorista, articulándose a manera de Columna de Opinión como dispositivo político de las FARC en las páginas de El Espectador.

Por la gravedad de los planteamientos aseverados por el activista, y la posibilidad de que un gobierno entrante acoja las tesis cómplice del abogado, se plantea a continuación un análisis superficial de las 2 falacias utilizadas por este y la fundación De Justicia, tanques de pensamiento de la Open Society Foundation en Colombia.

La falacia de “los derechos de las víctimas” del grupo narcoterrorista FARC

La tesis planteada por el abogado y activista de izquierda, sugiere que la salida del capo de la mafia Santrich “afecta gravemente los derechos de las víctimas de las FARC”. La teatral falacia del abogado de izquierda, utiliza el argumento misericordioso de los “derechos de víctimas”, para reclutar el mar de ingenuos seguidores o cómplices de las FARC. Su propaganda a favor del grupo narcotraficante, auscultada por diagnosticas seudo jurídicos,  parte del falso supuesto de que el actual documento de la Habana, protege en algún grado los “derechos de las víctimas”, cuando durante los últimos años, han sido precisamente los victimarios lo que han sido abultadamente premiados con impunidad económica, política y mediática, silenciando sistemáticamente a sus víctimas violentadas hasta el desfallecimiento.

En concreto, los “Acuerdos de la Habana” son un cartapacio de anarquía seudo jurídica cuyo mayor objetivo expreso era salvaguardad la condición de libertad del secretariado del grupo narcotraficante. En este sentido, desde el principio mismo de las negociaciones, grupos de trabajo jurídico bogotanos financiados por el gobierno o de marcada tendencia de izquierda, en vez de haber velado por los derechos de las víctimas se encargaron de servir de parlantes de propaganda de impunidad del grupo narcoterrorista.

El argumento esgrimido por el parcializado jurista, por eso, no deja de ser un mal chiste en un país indignado por la marginalización de las víctimas de las FARC, y el protagonismo vulgar de los victimarios convertidos en figuras públicas, que posteriormente se sentarán en el Congreso de la República.

La falacia del “retorno de la guerrillerada” al monte

Según Uprimny, el chantaje moral del narco Santrich al iniciar una flácida huelga de hambre, puede generar incertidumbre en la “guerrillerada”.

En sus palabras, “la eventualidad de su extradición o de su muerte por la huelga de hambre ha generado una profunda incertidumbre en la guerrillerada, que pone en serio riesgo la reincorporación de esos desmovilizados, que podrían terminar en las disidencias. Su extradición implicaría igualmente que Santrich, quien fue un jefe importante de las Farc, no aportaría la verdad a la JEP, afectando así los derechos de las víctimas.”

El planteamiento del abogado, sin embargo, no solamente es una falacia sino un abordaje pueril y cobarde de la verdadera problemática política del país. En concreto, una gran parte de los miembros de las filas del grupo narcotraficante no están en este momento a la espera de la salud del narco Santrich, sino a la espera de que el gobierno nacional les incorpore adecuadamente a una vida productiva en la sociedad civil, lo que ni el secretariado de las FARC, ni el gobierno nacional les garantiza con el pacto de la Habana.

Por otra parte, la visión de Uprimny es cobarde al incurrir precisamente en la trampa que el narcotraficante Santrich quiere tejer para la opinión pública colombiana, y es literalmente, chantajearla con su huelga de hambre para, como en el terrorismo, obtener impunidad y beneficios a las buenas o a las malas. En este punto sin embargo, es necesario plantear por la claridad de la situación, si Uprimny en vez de ser un preocupado e ignorante abogado, es más bien un activista de la extorsión propagandística y maniquea de las FARC.

En concreto, su tendencia permanente a otorgar la razón a los miembros del secretariado del grupo narcotraficante, pasa peligrosamente de ser un acto de ingenuidad insólito, a convertirse en una plataforma de complicidad con el delito sistemático del terrorismo de izquierda. Por estos motivos, su propaganda a favor de la impunidad de las FARC, para “proteger la paz y los derechos de las víctimas de las Farc” luego de evidentes años de manipulación del grupo narcotraficante, podría convertirse menos en otra columna de opinión, y más, en un apéndice propagandístico del delito que las FARC saben ocultar muy bien con satélites de comunicación en la sociedad civil.

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