PODCAST: La Voz de la Mayoría Silenciosa

Un cuento de Gloria

Si usted aún tiene aún viva a su mamá, disfrútela a cada momento, porque si algo nos enseñó este coronavirus es a aprovechar cada segundo de la vida, que es tan efímera, más aún al lado de quienes amamos.

Por: Laura Pinzón @laurapinzonb

Bueno, ustedes que conocen qué temas trato en mis escritos, hoy quiero compartirles el más valioso que hasta ahora hago. De hecho, los créditos no son para mi, pues es una transcripción de un cuento que me relató hace un par de días sorpresivamente la “luz de mis ojos”, mi “norte”, el milagro más grande que tengo y el amor de mi vida, Gloria.

Si usted aún tiene aún viva a su mamá, disfrútela a cada momento, porque si algo nos enseñó este coronavirus es a aprovechar cada segundo de la vida, que es tan efímera, más aún al lado de quienes amamos.

Aquí les va: 

“Finalizando el 2019, se murmuraba sobre la rara infección de unos murciélagos en China, la cual estaba causando muertes y por las investigaciones, se determinó que era un coronavirus llamado COVID-19.

Sin embargo, aunque veíamos que era un país tan lejano, ahora la Organización Mundial de la Salud había decretado pandemia mundial. Esto, se volvió el tema común en casa, noticieros, redes sociales. En nuestro país, el COVID- 19 llegó entre febrero de 2020 y, causó tanto temor que supermercados se vieron desabastecidos y saqueados, las personas creyeron que el virus además de quitarles la respiración tomaría todo el papel higuiénico del país.

Ahora bien, recuerdo que el primer fin de semana se iniciaron unos simulacros de cuarentena, luego esta fue obligatoria. Por toda la capital había grupos de música y recreación de la Policía (con protocolos de seguridad) que iban hasta nuestros conjuntos para llenarnos de alegría en medio del caos, aunque también habían personas que pasaban pidiendo ayuda económica y de alimentos… El virus se estaba llevando todo. Sin embargo, el corazón de muchos colombianos acudieron al llamado SOS para ayudar a quienes más lo necesitaban.

Por otro lado, la tecnología jugó un papel muy importante, fue utilizada como herramienta de estudio, trabajo, celebraciones, reuniones, citas médicas, entre otros, para sentirnos más cerquita de todos aquellos a quienes queríamos y necesitábamos. Quedaron atrás los besos y abrazos, especialmente con los adultos mayores, quienes tuvieron que sufrir soledad y tristeza, ya que eran los más vulnerables.

Si, muchas fueron las pruebas tanto emocionales como físicas y económicas, pero aquellos que como valientes teníamos bajo nuestra responsabilidad hogares y familias decidimos levantarnos en fe y creer que Dios tiene el control de toda situación. Debíamos continuar batallando, el COVID-19 no nos podía ganar.

La naturaleza respiraba nuevamente. En todo el mundo los animales caminaban con sus crías por las calles mientras nosotros en obediencia, confinados en casa. El Señor permitió que las familias tuvieran tiempo de sobra para compartir, actividad que “el día a día” no les permitía. Aunque el temor invadía nuestra mente y corazón, decidimos como familia no ver más noticias y abandonarnos en el Todopoderoso, que fuera Él quien nos cuidara, trajera el alimento, paz, salud y calma a nuestro hogar.

Ahora bien, en enero de 2021, mi familia sufrió de esta terrible enfermedad. Pero, para la gloria del Señor, todo bajo control y nada que sin su ayuda no pudimos superar. Hoy, febrero del 2021 muchos partieron de este mundo. Como enseñanza me ha quedado que aquel que confía en Dios y se aferra a la vida, se levanta victorioso; creyentes de que todo sucede por un motivo. Por eso, si usted confía, debe saber que solamente Él tiene el control, pues está al mando de cada situación que pueda venir.

Espero que este relato sirva como enseñanza para mis nuevas generaciones, para que se levanten triunfantes frente a cada situación, entendiendo que el dueño de la vida, es el Señor.

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