PODCAST: La Voz de la Mayoría Silenciosa

Alias Timochenko y FARC se unen a campaña de “exterrorista” del M-19, Gustavo Petro

Empezando la semana, el brazo político del grupo terrorista FARC, ahora llamado “Los Comunes”, anunció que se unía a la consolidación del “pacto histórico” propuesto por el ex militante del grupo terrorista M-19 y ahora senador, Gustavo Petro.

Empezando la semana, el brazo político del grupo terrorista FARC, ahora llamado “Los Comunes”, anunció que se unía a la consolidación del “pacto histórico” propuesto por el ex militante del grupo terrorista M-19 y ahora senador, Gustavo Petro. La decisión de los denominados “Comunes” no causa sorpresa, pues en últimas están encarrilándose detrás de quien también fue durante muchos años un terrorista.

El “pacto histórico” del que hablan tiene como fin ocupar 55 curules en el Senado y 86 en la Cámara de Representantes. Al mencionado pacto también se ha unido el MAIS, el Polo Democrático, Unión Patriótica, entre otros partidos y movimientos de extrema izquierda. Al final, no solo buscarán ganar las mayorías en el Congreso, posiblemente también es el apoyo a la candidatura presidencial del ex terrorista Petro.

Preocupa ver que en Colombia, criminales de lesa humanidad se sientan en capacidad de ocupar los mayores espacios del poder político y legislativo. Lamentablemente, es la consecuencia de la impunidad a la que tantos años hemos estado sometidos los colombianos. Por un lado, está Gustavo Petro, quien no pagó un solo día de cárcel por pertenecer a un grupo terrorista que secuestró, asesinó y tuvo negocios directos con Pablo Escobar. Por otro lado, están los cabecillas FARC, hoy congresistas y sin conocer una cárcel por dentro, y quienes, sumado a los crímenes de Petro, también traficaron con droga y sumieron por mucho tiempo al país en el terror.

La preocupación no solo se da por el hecho de ser criminales. También se da porque de alguna forma pareciera que los dos grupos terroristas (M-19 y FARC), ven cada vez más cerca su objetivo final, llegar al poder para acabar con las instituciones, la democracia, el progreso y las libertades individuales. En este sentido, pareciera que si el gobierno nacional y los líderes de Colombia no toman decisiones rápidas y contundentes, en los años venideros podríamos estar bajo el mando de delincuentes que nunca pagaron por sus delitos, y en el mismo estado en que se encuentran hoy Venezuela y de Cuba.

 

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