El valiente periodista de La Silla Vacía que lo da todo por proteger a Daniel Samper a pesar de las evidencias de los últimos días

En Colombia, como en cualquier país desarrollado, los derechos de los niños son sujetos a excepcional cuidado por los jueces y la legislación vigente. De aquí se desprende, por obvios motivos, que ni siquiera una autorización de los padres o adultos al cuidado de estos pueda servir como prenda de garantía legal para desasir a otros adultos de la responsabilidad penal asociada a conductas punibles. Los casos más evidentes en la materia tienen relación con el proxenetismo, y la abundante complicidad de parientes cercanos, tutores, padres o progenitores en incurrir en conducta delictiva al permitir la violación de los derechos de menores a su cuidado.

Un joven periodista de La Silla Vacía, hace pocos momentos, realizó una valiente defensa de la situación judicial y ética del humorista Daniel Samper Ospina, a pesar de las numerosas evidencias que día tras día se acopian en su contra. En concreto, el periodista, reconocido en los últimos meses por ser un juicioso analista de periodismo digital, en una reacción insólita, dedicó un video entero de una publicación de La Silla Vacía a su defensa, desconociendo elementos de contexto, judiciales, éticos, biográficos y políticos de Daniel Samper Ospina, y el círculo familiar y de poder periodístico al que ha pertenecido desde siempre.

Un brillante periodista, escudero del polémico Daniel Samper Ospina?

El periodista Carlos Cortés, ha logrado reconocimiento durante los últimos meses debido a la rigurosidad con que llevaba a cabo el tratamiento de temas digitales y de información periodística. En concreto, Cortés se caracterizó por ser desde La Silla Vacía un defensor de los medios digitales, así como de las implicaciones de las redes sociales en el debate público. Sus posiciones desde que inició las actividades en el portal, abordaban con rigor las posibilidades del internet, así como el tratamiento descentralizado y libre del mismo. En su portal, describe su trabajo como un servicio dedicado a ofrecer:

"soluciones para problemas asociados con reputación, intimidad y manejo e interpretación de información. Somos expertos en regulación de internet, datos y comunicación, y combinamos el uso de herramientas de monitoreo de riesgo digital"

En apariencia, sin embargo,  [pullquote]el caso de Daniel Samper Ospina ha significado para él una cruzada por su defensa, desconociendo serios antecedentes del mismo [/pullquote], así como las implicaciones de su propia reputación, en un caso que en otras legislaciones es tan serio, que puede llevar por hechos menores a la pena privativa de libertad con condenas de hasta más de 20 años.

La defensa de Daniel Samper Ospina mediante una crítica a lo que él llama el “Manual de Calumnia de Uribe”

En la defensa de Ospina, el joven periodista llevó a cabo un video animado, que titula “Manual de Calumnia de Uribe”, que en sus palabras, es utilizado por la “fanaticada de Uribe”, afirmando que el exmandatario tiene “defensores de oficio”, que según el “Manual Uribista, si usted no entendió lo que Uribe quiso decir, es culpa suya”.

En el video, en un tono apasionado, el joven afirma que “el expresidente y senador acusó a un periodista de un delito, por el que hoy se pide cadena perpetua o pena de muerte en Colombia”, lo que a pesar de ser un argumento emocional, es enteramente subjetivo al hacer parte del debate público y no de la legislación, lo que el presentador sin embargo, muestra como un hecho indignante apasionando a sus seguidores.

En medio de su vehemente justificación, el periodista afirma que en el “manual de Uribe… hay que doblar la apuesta (con)… nuevas falsedades y nuevas ofensas”, asegurando que “Uribe aclara una calumnia, con otra”, y descalifica las actividades de información de El Nodo, tratándolo como pasquín de noticias falsas, por haber hecha pública información de la  Procuradora Delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia, la Adolescencia y la Familia, Ilva Miryam Hoyos Castañeda, denunciada en el 2011 por la revista SEMANA y el periódico El Espectador.

El analista que pasó de ser un riguroso observador a desprestigiar medios en su defensa a Daniel Samper Ospina

La reputada objetividad del periodista, sin embargo, con el paso de las horas, se dificulta debido al acervo de evidencias que se han acopiado en el proceso de investigación sobre los antecedentes del humorista y escritor, Daniel Samper Ospina.

En concreto, hace pocas horas, a diferencias de las estimaciones del analista de La Silla Vacía, se daría a conocer que las advertencias realizadas sobre las actividades de Daniel Samper Ospina, y su incompatibilidad en materia formacional y de interacción con menores de edad, ni siquiera eran concurrentes con sus actividades como miembro de la junta directiva de prestigioso colegio colombiano Gimnasio Moderno, del que fue expulsado por la propia rectoría –presentado como “obligado a renunciar” según un informe del periódico El Tiempo del año 2006-.

[pullquote]En concreto, ante la dirección del entonces periodista Samper Ospina en la Revista SOHO, la rectoría del prestigioso colegio bogotano, tomó la decisión de “retirarlo”, desconociendo las acciones que estaba dispuesto a llevar a cabo años después en calidad de director de la revista SOHO. [/pullquote]

A pesar de las advertencias, y la dura sanción moral y administrativa, Samper Ospina no se detendría en sus actividades, y según ha sido denunciado en los últimos días por distintos medios de comunicación, habría incurrido en la difusión, promoción, lucro, comercialización y exposición de menores de edad en la revista SOHO, por su naturaleza, lenguaje y contenido visual, dirigida primariamente al público masculino adulto de Colombia.

Jerarquías legales y morales, y el problema del periodismo Santista o Antiuribista en Colombia

La evidente contradicción en la reputada fama del periodista Carlos Cortés por la defensa del ahora procesado Daniel Samper Ospina, pone en evidencia el apasionamiento del periodismo colombiano para tratar con raceros distintos las conductas de las personas, desconociendo las implicaciones jurídicas y políticas de los contextos.

Aunque es evidente que las palabras del expresidente de la republica emanaron de un error momentáneo, fruto de los insultos recibidos por distintas casas editoriales y columnistas tanto a su persona como a menores de edad, y a tradiciones regionales que generan sensibilidades, el relato periodístico en Colombia ha desconocido puerilmente los elementos de fondo de la situación legal y moral del reconocido periodista Daniel Samper Ospina, por lo que otros comunicadores han llamado ingenuamente, “solidaridad de cuerpo”.

 [pullquote]La  configuración de los hechos de Samper Ospina, no se reducirían sin embargo al error de un expresidente. [/pullquote]Con el pasar de los días, nuevos diagnósticos de expertos en derecho y analistas políticos han puesto de relieve un caso que en otras legislaciones podría -desde años atrás-, haber tenido consecuencias tan fuertes que llevarían a la cárcel a alguien con menos pruebas. En Colombia, sin embargo, el apasionamiento de jóvenes periodistas en la defensa de un ídolo irreverente los ha llevado a ignorar los elementos de fondo de un debate que desde hace muchas horas atrás dejo de ser político, o de “estrategias o manuales”, y a los ojos de reputados investigadores como el saliente abogado del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía Julián Quintana, configuran acopio probatorio delicado incluso para su circulación en redes sociales.

En Colombia, como en cualquier país desarrollado, los derechos de los niños son sujetos a excepcional cuidado por los jueces y la legislación vigente. De aquí se desprende, por obvios motivos, que ni siquiera una autorización de los padres o adultos al cuidado de estos pueda servir como prenda de garantía legal para desasir a otros adultos de la responsabilidad penal asociada a conductas punibles. Los casos más evidentes en la materia tienen relación con el proxenetismo, y la abundante complicidad de parientes cercanos, tutores, padres o progenitores en incurrir en conducta delictiva al permitir la violación de los derechos de menores a su cuidado.

A diferencias de la presentación hecha por los medios que han infructuosamente intentado desviar la atención sobre el caso del periodista Samper Ospina, con el paso de las horas han surgido, nuevos, más delicados y desconocidos interrogantes sobre los hechos. Incluso, al punto de conocerse justificadamente, la eliminación de la distribución en el internet, de imágenes que conforme a la legislación del año 2011, fueron convenientemente retiradas de servidores, limitando la repartición de estas en fuentes de dominio público.

 [pullquote]Con las horas, se sabría que el periodista Samper, desde el año 2006 fue advertido y sancionado duramente por una reputada institución de educación Bogotana debido a la conveniente distancia entre menores en edad formacional y las actividades de la revista SOHO [/pullquote], que las supuestas autorizaciones de adultos no eximen de responsabilidad judicial a personas que incurran en la violación de los derechos de los niños -por duras que parezcan-, que la exposición a la que fueron sometidos menores de edad en la revista SOHO no se redujo al ámbito privado de aquellos que tuvieron contacto con el material visual sino que hizo parte de la actividad comercial del contenido dirigido a hombres mayores a nivel nacional, que el producto fue comercializado masivamente, que fue puesto a disposición privada de un público adulto que demanda contenido pornográfico y no artístico, y que extrañamente no se dio una sola vez, sino en repetidas ocasiones.

Hace pocas horas, justificadamente el periodista Daniel Samper ha procedido a interponer una acción legal contra la mención de él por el expresidente Álvaro Uribe. Casi de manera simultánea, el expresidente ha procedido a denunciar al señor Samper por los hechos descritos y otros más asociados al caso.

Como lección sin embargo, es importante recordar que el periodismo es fútil si no se aborda el fondo de los asuntos. Por ello, el caso del  expresidente dentro de la polémica legal es evidentemente superficial. En un proceso judicial, no obstante, y a los ojos del futuro del periodismo en el país, el caso del entonces comediante y escritor Samper Ospina es complejo, lleno de matices que llaman al auto análisis y la reflexión moral y judicial, y que deja una multitud de preguntas en el ambiente para él, para los periodistas que lo apoyan, y para el circulo de poder que lo rodea. Este círculo, en apariencia, de forma espontánea, reaccionó coordinadamente por un trino. Los acontecimientos sin embargo ponen en evidencia otros intereses que palpitan en Colombia, y que utilizan a nuevas camadas de jóvenes periodistas como herramientas de propaganda de apellidos influyentes que desde hace décadas manejan hilos en la penumbra de acreditadas casas editoriales.

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