Conejos electorales de Colombia y Venezuela serían avalados por la Unasur. Región confrontaría masivos fraudes a la democracia

Con ello, mientras en Colombia la actual administración acomodó el artículo 80 de la Ley que prescribe: "El pueblo decidirá, en plebiscito, por la mayoría del censo electoral", en el caso del régimen de Nicolás Maduro, las modificaciones recientes definidas por el Concejo Nacional electoral de Venezuela, permitirían que incluso al momento de inicio de las elecciones de Diciembre, el chavismo pudiese asegurar hasta 35 diputados antes de la apertura de las urnas.

Mientras que en Colombia el gobierno nacional acomodó el régimen de participación para que con solo un 13% se apruebe un plebiscito del ejecutivo, en Venezuela el presidente de la UNASUR acompañara el proceso en el que el Chavismo  tendría 3 o cuatro veces más  poder de voto que la oposición. Con ello, mientras en Colombia la actual administración acomodó el artículo 80 de la Ley que prescribe: "El pueblo decidirá, en plebiscito, por la mayoría del censo electoral", en el caso del régimen de Nicolás Maduro, las modificaciones recientes definidas por el Concejo Nacional electoral de Venezuela,  permitirían que incluso al momento de inicio de las elecciones de Diciembre, el chavismo pudiese asegurar hasta 35 diputados antes de la apertura de las urnas.

El sistema básicamente amplió exageradamente el número de asambleístas para regiones chavistas y rurales, independientemente de su población. Esto quiere decir, que cada voto que se registre en las regiones seleccionadas por el chavismo para  las elecciones legislativas, contará dos o  tres veces más que un voto de la oposición, debido a que la proporción de miembros de la asamblea en seleccionadas regiones urbanas es mucho menor.

De hecho,  un estudio reciente del periódico Nuevo Herald, detalla como con el nuevo sistema de elección parlamentaria, “16,362 electores chavistas del estado Delta Amacuro pueden sacar un diputado, mientras que en Caracas el candidato opositor tendría que sacar 87,021 votos para ser electo, ambos números calculados en base a una participación del electorado del 70 por ciento”.

Con el nuevo sistema, para que los opositores venezolanos puedan lograr alcanzar al inicio de la apertura de las urnas al chavismo, tienen que de entrada contar con al menos un 20% más de votos efectivos. Con ello, adicionalmente, tienen que asegurar que una vez logren obtener curules en sus regiones, si desean lograr un mayor número de parlamentarios, tendrían que en proporción sumar dos o tres veces más votos que los del chavismo en las regiones habilitadas por el nuevo sistema.

En declaraciones dadas por Oswaldo Ramírez, uno de los 20 consultores que llevaron a cabo el estudio, “Si el chavismo logra articular adecuadamente un 40 por ciento del voto nacional a su favor, y si se distribuye bien en los circuitos que pueden sumar más diputados, con ese porcentaje puede hacerse de la mayoría simple en la Asamblea Nacional. Y la oposición, con un 60 por ciento de la votación, podría terminar con una minoría en términos de escaños”.

Al respecto, adicionalmente, con la excepción de Ernesto Samper en cabeza de la UNASUR, el régimen de Nicolás Maduro prohibió el ingreso de delegados internacionales ante la OEA para que las elecciones de Diciembre puedan ser vigiladas. A la fecha, sin embargo, llama la atención la complicidad de los presidentes de la región frente a la posibilidad de que en Venezuela se produzca en Diciembre el mayor fraude electoral moderno en la historia de la región.

Adicionalmente, la UNASUR, en cabeza del expresidente de Colombia Ernesto Samper, afirmó que deben bajo toda circunstancia ser los “propios venezolanos quienes deben cuidar sus elecciones”, lo que sin embargo no tendría sentido dada la eliminación de la separación de poderes en Venezuela y la crítica degradación de sus instituciones, lo que en días pasados se confirmó además con la captura de familiares cercanos al régimen con más de 800 kilos de cocaína. 



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