Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

Deuda externa de la "Paz" (2016) se acerca a niveles de crisis económica de 1999

Desde el cambio de gobierno en 2008, el servicio de la deuda ha subido aceleradamente, acercándose a niveles de la crisis de 1999 donde el país experimento el primer decrecimiento en décadas.

A pesar de los esfuerzos de la pasada administración por bajar el servicio de la deuda para no repetir la recesión de 1999, las más recientes cifras presentadas por el Banco de la República en el boletín de deuda externa pública y privada colombiana reflejarían una vez más un panorama peligroso para la economía . En los últimos años,  durante el gobierno de Juan Manuel Santos, se observa un desbordante crecimiento de la deuda externa desde el año 2008, pasando a representar aproximadamente un 20% del Producto interno bruto, al más del doble, acercandose peligrosamente a más del 40%, cifra que presionó la crisis económica de 1999 y las limitaciones de las alternativas de endeudamiento del país de la época. El acelerado crecimiento de la deuda, adicionalmente, vendría acompañado del decrecimiento del sector productivo nacional, un crecido gasto y  la irresponsable administración de políticas fiscales durante los últimos años.

De acuerdo al último informe presentado por el Banco de la República al cierre del 2015, la deuda externa pública colombiana ha sufrido enormes variaciones desde la posesión del presidente Santos y desde la finalización del gobierno del expresidente Álvaro Uribe.  Las cifras adicionalmente demuestran que el porcentaje de deuda en los últimos años prácticamente ha duplicado el porcentaje en el cambio del primer gobierno, demostrando que la “Paz” de la actual administración podría pronto llevar a Colombia a una segunda recesión.

Para el 2015, la cifra correspondiente a deuda externa pública se ubicó en $66.941 millones de dólares, equivalente al 22,9% del PIB Nacional, una cifra preocupante y considerablemente alta comparada con años anteriores. Para el 2014, esta cifra se ubicó en $59.645 millones de dólares, lo que se refleja para el 2015 en un incremento del 12,23% y cerca de un 69,27% desde el 2010, año en que fue posesionado como presidente de la república, Juan Manuel Santos.

Los anteriores datos revelarían que la economía colombiana está pasando por uno de sus peores momentos de endeudamiento, si se consideran también las bajas proyecciones del FMI en la última actualización desde enero de 2016 ubicando en 2,5% las proyecciones de crecimiento para Colombia.

Así mismo, se resalta la reducción de la perspectiva de la calificación de Colombia por Standard and Poor's de estable a negativo y la persistencia de un incremento de la inflación colombiana en máximos presentados desde hace más de un década. Este sería además, el mayor índice de inflación presentado durante los últimos siete años a diciembre de 2015 ubicándose en 6,77%.

Las razones para darse este comportamiento pueden ser varias; sin embargo, es de destacar que la caída en los precios del petróleo y el acelerado incremento del gasto público colombiano en los últimos años han influenciado que el comportamiento económico de la nación tome estos rumbos.  Es de destacar también el derrumbe de las exportaciones para 2015 cayendo en un 15% y que influenció el decrecimiento en la perspectiva de la calificadora de riesgos, Standard and Poor's y el hundimiento del peso colombiano, superando incluso al rublo ruso.

La situación del país se vuelve cada vez más crítica; las perspectivas de crecimiento económico para el segundo semestre del 2016 no son para nada alentadoras y sin embargo, el gobierno ha utilizado en esto últimos meses los medios de comunicación para informar a la ciudadanía que Colombia marcha mejor que otros países de la región. Sin embargo, los hechos ocurridos en la economía colombiana dan muestras que no hay una pronta solución y que Colombia se aproxima a uno de sus peores épocas de endeudamiento de la historia sin un precio del petróleo que soporte la carga de gasto público del gobierno central.

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