Los Crímenes de Estado no existen en Colombia. El estado colombiano no tiene ni ha tenido agencia - EDITORIAL

En esa acrobacia justificatoria, el terrorista utiliza a la población para convertirla en enemiga del estado. Y sobre todo, el principio de autoridad y de categoría deontológica del estado.

Desde su constitución como Republica, y a diferencia de los regímenes totalitaritarios del nacional socialismo alemán, el comunismo soviético, cubano, norcoreano, venezolano y chino, el estado colombiano en su totalidad no ha tenido ni tiene agencia. No tiene unidad de mando. No tiene mandato de dominio político vertical. No tiene disciplina. No tiene homogeneidad cultural. Con excepción del comunismo, su población no tiene interiorización de adoctrinamiento avanzado adscrita al estado. Su poder constitucional rota cada 4 años, y se destaca por ser endeble y desorganizado. Por esta razón el concepto de crimen de estado no aplica en Colombia. El concepto de crimen de estado no existe en Colombia. No existe ni está tipificado en el ámbito legal internacional. No explica la comisión de delitos por agentes terroristas que han medrado en el estado. Es una trampa.   

Por la configuración institucional e histórica colombiana, la comisión de un delito por parte de una persona que tiene alguna vinculación con el estado no responsabiliza al estado Colombiano. No obra en representación del estado ni personifica al estado. No encarna al estado ni a su constitución. No interpreta al estado ni somete al escarnio al estado. No extiende su responsabilidad al estado ni explica al estado.

Por la configuración institucional e histórica de Colombia, la persona que comete un delito siendo un empleado del estado, es un enemigo del estado. Un subversivo infiltrado en el estado. Un terrorista que posa de empleado o funcionario público. Un polizon criminal que medra en el estado.

En suma, la persona que comete un delito siendo un empleado del estado no tienen ninguna relación con el estado. Es un objetivo militar, policivo y judicial del estado.

El concepto de crimen de estado en Colombia es una carnada ideológica inyectada  por el comunismo desde la Constitución de 1991, redactada a cuatro manos con una organización terrorista y secuestradora. Es un cebo  justificatorio de la acción subversiva, irrigado en el ordenamiento jurídico colombiano para crear la fantasía de que el estado colombiano es una unidad entrópica. Una estructura al nivel de la subversión, el narcotráfico y el terrorismo.

En esa acrobacia justificatoria, el terrorista utiliza a la población para convertirla en enemiga del estado. Es un concepto que el terrorista, el narcotraficante, el subversivo y el extremista explota en el dolor de la victimas de sus socios criminales, para lograr su fin último, La toma del estado, La desintegración del estado, La desmoralización de los funcionarios, Y sobre todo, el principio de autoridad y de categoría deontológica del estado.

La persona que comete un delito dentro del estado no es ni guarda ninguna relación con el concepto de estado. Es un subversivo natural del orden, de la ley y de la autoridad. Es un ser en guerra abierta contra el estado, tal y como el paramilitar, el guerrillero y el narcotraficante. Es un terrorista. Otro más. Infiltrado en el estado.

Por este motivo, toda referencia asociada al concepto de “crimen de estado” emanada dentro del estado mismo es falaz, y maliciosa. Es un germen doctrinario que debe ser erradicado del marco jurisprudencial, histórico e institucional del estado colombiano. Un parasito inyectado con un único fin, debilitar la autoridad que emana del estado y abonar el terreno al criminal que se enmascara en la fachada del activismo político.

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