Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
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#NOTICIASFALSAS y la bochornosa paliza a la credibilidad de Camila Zuluaga por Gustavo Rugeles. ¿Por qué?

El resultado, por su abierta desigualdad, no pasó desapercibido para las miles de personas que se enteraron del sondeo, ni para los ciento de personas que opinaron sobre la encuesta en las redes sociales de El Nodo y de los periodistas incluidos. Por otra parte, la desigualdad de un 89% en contraste con un 11% de Zuluaga, prende las alarmas frente a las verdaderas intenciones de periodistas, que tras la fachada de una “cruzada contra las falsas noticias”, en verdad estarían planeando la censura a la libertad de prensa en Colombia.

EL NODO COLOMBIA, publicó hace dos días en su cuenta oficial de Twitter un sondeo abierto sobre la credibilidad del reconocido investigador y periodista Gustavo Rúgeles y la reconocida periodista Camila Zuluaga, conocida por ser promotora de una campaña contra las “Noticias Falsas”, y caracterizada por creer que su medio, o los medios masivos, gozan de la credibilidad de la que carecen medios y periodistas independiente, o las redes sociales.

El sondeo, luego de tres días de estar abierto, cerró con 4931 votos en total, con un abrumador resultado a favor de la credibilidad de Rugeles (89%) , y una bochornosa constatación de la baja credibilidad de la periodista Zuluaga, cuya legitimidad quedó en tan solo el 11%.

El resultado por su abierta desigualdad, no pasó desapercibido para las miles de personas que se enteraron del sondeo, ni para los cientos de personas que opinaron sobre la encuesta en las redes sociales de El Nodo y de los periodistas incluidos. Por otra parte, la desigualdad de un 89% en contraste con un 11% de Zuluaga, prende las alarmas frente a las verdaderas intenciones de periodistas que tras la fachada de una “cruzada contra las falsas noticias”, en verdad estarían planeando la censura a la libertad de prensa en Colombia.  

LA PALIZA A LA FALSA CRUZADA CONTRA LAS “NOTICIAS FALSAS” QUE PUEDE SER CENSURA DE PRENSA

La “paliza digital” a la credibilidad de Zuluaga, puede tener explicaciones de fondo sobre la crisis del periodismo del país, y la ausente credibilidad de periodistas Santistas o de casas editoriales gobiernistas. El caso de Zuluaga sin embargo, puede replicarse a la mayoría de periodistas que durante años han cubierto con abierta inmoralidad la destrucción de la institucionalidad Colombia, a costa de su propia credibilidad.

Zuluaga es reconocida por ser miembro de la W Radio -emisora del grupo español PRISA en Colombia-, y RED MÁS Noticias -canal perteneciente a la compañía telefónica y de televisión por cable CLARO, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim-, entre otros, quien recientemente ha realizado una campaña contra las "noticias falsas". Según ella, estas se generan en los medios independientes que se desarrollan en internet y redes sociales. En contraste, el ridículo ha sido tan evidente que el sondeo expone realmente lo que piensan los ciudadanos, revelando potenciales obscuras intenciones del gobierno nacional y su círculo de periodismo.

En contraste, Rúgeles es director del medio independiente El Expediente, e investigador de Las 2 Orillas, quien realizara por separado la investigación de los escándalos de corrupción de Andrés Villamizar durante su ejercicio como director de la Unidad Nacional de Protección-UNP, teniendo recientemente una discusión en Twitter con la periodista Zuluaga sobre la financiación de su portal, en crítica contra la extrema cercanía de la periodista con el director de la Fundación Buen Gobierno, Martin Santos. Por sus investigaciones, y especialmente por haber destapado el conocido escándalo del #Hackergate - en el que se evidenció la infiltración del gobierno a las elecciones del 2014-, el periodista fue incluso víctima de chuzadas por la fiscalía, lo que sin embargo fue oculto o marginado por influyentes casas editoriales.

Con los antecedentes al sondeo, hace pocos días, los medios influyentes experimentaron el estruendoso fracaso económico y mediático del Foro del 1 de noviembre sobre Las “Noticias Falsas”, expresado en el rechazo en redes sociales a la doble moral de los medios de comunicación masivos o pertenecientes a grupos económicos con intereses afines al actual Gobierno.

Todos estos hechos, por su gravedad, ponen en blanco y negro la situación del país, evidenciando como  los principales medios, por defender el hundimiento de las instituciones incluso por encima de la constitución, han degradado su último activo real, su credibilidad.

Por este motivo, la poca legitimidad de la campaña contra las “Noticias Falsas” evidenciada parcialmente en los resultados del sondeo, prende las alarmas sobre escenarios de Censura de Prensa en Colombia, y la posible estrategia de desprestigio y aniquilación que medios y periodistas influyentes pueden imponer sobre nuevos emprendimientos de información en el país.  

UN SONDEO ENTRE LA CREDIBILIDAD DE DOS PERIODISTAS QUE ES LA PUNTA DEL ICEBERG DE UN PROBLEMA CONTINENTAL MAYOR

Si bien es cierto los resultados del sondeo obedecen principalmente al pensar de las personas que se enteraron de el por redes que interactúan con El Nodo Colombia, también es cierto que los resultados son estruendosos para la periodista Camila Zuluaga, incluso en el peor de los escenarios posibles estimados.

En concreto, el número de seguidores de la red social Twitter de El Nodo a la fecha de publicación del sondeo era de 7.900, cuya mayoría de una u otra forma se oponen al gobierno. Así, al final del sondeo 4.931 personas se manifestaron, de las cuales tan solo uno de 10 apoyaron a la periodista Zuluaga, tan o mas popular en redes sociales que el periodista Rúgeles.

A la fecha de cierre de los resultados la periodista ha preferido guardar silencio frente al tema, sin embargo una cosa es clara: intereses ocultos se están tomando el periodismo de casas influyentes y sus intereses son tan obscuros como aquellos que rompieron el orden constitucional del país con su apoyo. Los resultados, de hecho se parecen a los resultados de favorabilidad del presidente Juan Manuel Santos, quien durante años ha sido un deshonroso protegido de periodistas de renombre en Colombia.

Para nadie es un secreto que los medios escritos El Tiempo, El Espectador y la Revista SEMANA, aun mandan la parada en influencia nacional. Sin embargo, también, para nadie es un secreto que sus intereses se alinean con el gobierno y con influyente apellidos nacionales, aunque para sus fines tengan que hacer alianzas con el narcotráfico y el terrorismo personificado en los abominables cerebros de las FARC.

Por ello, la credibilidad de los periodistas y del periodismo, es un diminuto indicador de un problema aun mayor como el fantasma de la censura de prensa en Colombia, así como su alianza con organizaciones narcotraficantes acostumbradas a vivir extorsionando a periodistas que no piensan como ellos.  

LA LUCIDEZ DE LOS COLOMBIANOS Y LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE PERIODISTAS INGENUAS COMO CAMILA ZULUAGA

La idea del retorno de la censura no es nueva en la región, y se configura perfectamente con el caso Cubano y Venezolano, donde la segunda estrategia posterior al dominio totalitario de las instituciones es la colonización ideológica de los medios de comunicación. Las técnicas que se utilizan dosifican y filtran la información, presionando a quienes no piensan como ellos con estrategias que van desde la persecución y asesinato, hasta el desprestigio con la falsa bandera de que solo ellos tienen la verdad, y que los demás periodistas transmiten mentiras o “Posverdades”.

La colonización ideológica de los medios de comunicación funciona incluso a partir de aparatosas teorías sobre la Paz que nada tienen que ver con las motivaciones criminales del terrorismo. Su protocolo incluye presentar a los victimarios como víctimas y a la sociedad civil como “guerrerista”, en una estrategia psicopática de medios entregados a la corrupción.

Su deformación de la realidad a través de camadas de periodistas jóvenes -ignorantes de su retraída condición-, es bien conocida a través de la historia del siglo pasado. Por este motivo, el hecho de que una periodista como la joven comunicadora Camila Zuluaga tenga tan baja aprobación, no es el problema en sí sino la punta del Iceberg de un problema mayor, configurado en la “industria de la propaganda” que sirvió a regímenes como la Alemania Nazi o la antigua Unión Soviética.

La estrategia histórica es relativamente sencilla, y consiste esencialmente en el reclutamiento de personas sensibilizadas con banderas de justicia social pero ignorantes o disfuncionales en el proceso de pensamiento lógico y autónomo. Con este mecanismo, el gobierno ha logrado llegar con mensajes de afectado impacto emocional como “La Paz”, “La igualdad”, “El amor”, “La tolerancia” o “El posconflicto”, apropiándose de la ingenuidad de la ciudadanía, y violentando a su acomodo el marco institucional colombiano para los fines de las FARC, la cual repite con cinismo vomitivo las mismas banderas.

Camila Zuluaga por ello, no es la cabeza responsable de la manipulación mediática de Colombia, pero si una cortesana del periodismo joven y cándido, instrumentalizada hasta la saciedad empachada de sus jefes y hoy puesta en la palestra pública como celestina de las “noticias falsas”.

En fin, Zuluaga es la representación más clara de la cosificación de la mujer. La misma cosificación que con candor rechaza desde sus redes sociales ignorando la pureza de su espécimen, igual al de las niñas reclutadas ingenuamente en el campo, violadas hasta la saciedad por sus repugnantes cabecillas paramilitares o guerrilleros, instruidas para sacrificar su vida y su nombre por la falsa “Paz” o la “justicia social”, ordenadas a abortar y matar a sus delicados vástagos, dirigidas a ser mucamas de “Andrés Paris”, “Pastor Alape”, o “Santrich”, y pupilas eternas de carniceros humanos como alias “Timochenko”. El mismo Timochenko que hoy con las trompetas de Camila Zuluaga, la Revista SEMANA, El Tiempo, El Espectador y los Santos, aspira a ser nada menos que presidente de la republica de Colombia.  

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