PODCAST: La Voz de la Mayoría Silenciosa

Las irresponsables acusaciones de Alejandra Borrero a Amparo Grisales: El insondable complejo de inferioridad de las Feministas Radicales

Amparo Grisales, sin embargo, sin complejos, en sus propias palabras y ante las agresiones de feministas radicales en el escenario afirmó: “Los hombres tienen miedo, un piropo para mí es una flor. Y me duele que me hayan atacado las feministas”.

Una reciente reunión del Festival denominado “Ideas del Barrio”, en el que fueron invitadas las reconocidas actrices Alejandra Borrero y Amparo Grisales, puso en evidencia el talente destructivo y agresivo del feminismo radical, que ha degradado el concepto de mujer, llevándolo a convertirse en un apéndice de la figura del hombre.

En concreto, en medio de la conversación, la modelo y actriz Amparo Grisales afirmó que no necesitaba del “Feminismo” radical para haber triunfado, y que su carrera la realizó sin complejos sobreponiéndose a las adversidades.

Ante la destrucción ideológica de su burbuja, la actriz Alejandra Borrero, sin descanso, culpó a la exitosa modelo Amparo Grisales de la ridícula -e irresponsable- acusación de “Perpetuar la Violencia”.  

 

 

Amparo Grisales, sin embargo, sin complejos, en sus propias palabras y ante las agresiones de feministas radicales en el escenario afirmó:

 

“Los hombres tienen miedo, un piropo para mí es una flor. Y me duele que me hayan atacado las feministas”.

Ante el razonamiento relajado de Amparo Grisales, que sin victimismos afronta su femineidad y su belleza, en una andanada insólita de agresiones, Alejandra Borrero y otras feministas radicales del público trataron sistemáticamente de intimidarla, a lo que respondió con fuerza que a veces “las mujeres habían sido tan violentadas que se volvían lesbianas”, lo que terminó por descontrolar (de nuevo) a la polémica actriz Alejandra Borrero, quien junto con otras personas del escenario, aprovechó las palabras de Grisales, para atacarla y –otra vez- victimizarse.

EL INSONDABLE COMPLEJO DE INFERIORIDAD DE LAS FEMINISTAS RADICALES

El episodio entre Amparo Grisales, que desde joven y desde abajo tejió una vida de éxito y de lucha, y Alejandra Borrero, quién todo lo tuvo desde niña y ahora se victimiza, pone en blanco y negro la toxicidad del feminismo radical que poco a poco ha penetrado esferas sociales de Colombia.

 

 

En concreto, a pesar de que Amparo Grisales celebra y se enorgullece de su condición de mujer, así como el cuidado de su belleza y éxito, el auditorio casi sin excepción conformado por mujeres trató sistemáticamente de intimidarla mediante abucheos y gritos, a lo que Alejandra Borrero agregó su propia pieza de dramatismo aburrido e irrespetuoso en medio de la compostura de Amparo Grisales. La falta de respeto para con Amparo Grisales, además, puso en evidencia su criterio y su fortaleza para sobreponerse a los irrespetuosos gritos del público, quien como en secta, repetía los eslóganes vacuos y victimistas de Alejandra Borrero.

Tales conductas del feminismo radical, sin embargo, no han sido gratuitas, y se han configurado en los medios de comunicación colombianos como un karma de lo “políticamente correcto”, desconociendo las saludables y notables diferencias entre hombres y mujeres, y el insondable potencial, éxito y felicidad de las mujeres que se aceptan como lo que son, y que no creen que su vida gira en torno a parecerse a los hombres.

El insondable complejo de inferioridad del feminismo radical, ha reclutado con el paso de los años a las mujeres con la más baja autoestima para convertirse en voceras de sus eslóganes emocionales y farragosos. La situación ha derivado en una crisis de identidad de la mujer que la lleva a imitar a los hombres, y a no entender que hombres y mujeres nacen, se desarrollan y mueren en universos distintos determinados por la biología. El alistamiento que hace el feminismo de las mujeres en mayor condición de vulnerabilidad, las acopla para convertirlas en trompetas del resentimiento, la envidia, la frustración y la infelicidad. El episodio de las dos actrices, evidencia que el feminismo es el credo de una mujer insegura, que negando su propia condición, ataca a la mujer verdaderamente libre, inteligente y empoderada.

Finalmente, el caso presentado entre Amparo Grisales y Alejandra Borrero, evidencia a una mujer enteramente libre, inteligente, madura y hermosa por dentro y por fuera, como Grisales, afrontando a un ejército de mujeres que niegan su condición, y que consideran como ruta fácil para su éxito convertirse en víctimas, buscando intimidar en grupo a aquellas que saben abrazar su encantadora naturaleza femenina, y de esta forma, poner a los hombres a sus pies.

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