PODCAST: La Voz de la Mayoría Silenciosa

¿Por qué el feminismo moderno es un dispositivo político de la subversión?

La mencionada tendencia política se olvidó de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, para convertir al feminismo en una moda en donde entran temas que nada tienen que ver con la igualdad entre hombres y mujeres.

Al hablar de feminismo debemos remontarnos al XVIII, para entender qué buscaban las personas que hacían parte de su primera ola. Para esa época, quienes se consideraban feministas, lo hacían luchando por dar los mismos derechos a la mujer y al hombre. En últimas, buscaban acabar con la jerarquía de los sexos que existía en aquella época.

Con el paso de los años, su definición y alcance se ha ido deformando. Podríamos afirmar que a quienes podemos denominar feministas hoy en día, son a las personas que día tras día luchan contra unas prácticas que favorecen al género masculino. Tal vez podrían ser todos aquellos que buscan el empoderamiento de la mujer. 

Pero, con la deformación que el significado ha tenido en los últimos años, el feminismo ya no busca el empoderamiento de la mujer y la igualdad de derechos entre los dos sexos. Tendencias políticas alineadas a la izquierda han decidido hacer del feminismo, un arma de convencimiento para ganar elecciones y llegar al poder. Así entonces, el feminismo moderno se ha convertido en una postura radical en donde solo unos pocos son aceptados.

La mencionada tendencia política se olvidó de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, para convertir al feminismo en una moda en donde entran temas que nada tienen que ver con la igualdad entre hombres y mujeres, como el aborto. Miles de mujeres han caído en su juego, y desprevenidas por las verdaderas intenciones de los líderes políticos que manejan el feminismo moderno radical, han decidido unirse a sus partidos, movimientos u organizaciones legales e ilegales.

Una vez adentro, las mujeres recién entradas se encuentran ante cientos de mensajes que nada tienen que ver con el feminismo original. Mensajes en favor del aborto, en favor del socialismo del siglo XXI, en contra de la empresa privada, etc. Desde luego, las mujeres comienzan a seguir esas posturas, dejando de lado la verdadera lucha feminista.

La persona feminista no es aquella que decide asesinar a un bebé que está en su vientre, no es la que intenta acabar con la democracia o la que sale desnuda a la calle. La verdadera persona feminista es aquella que pide que cesen los casos de violencia sexual contra las mujeres, la que exige que el voto sea universal para todos los seres humanos, la que pide igualdad en salarios sin importar el sexo, la que busca el empoderamiento de la mujer en la sociedad.

Ahora más que nunca, debemos tener cuidado cuando nos hable alguien que se autodenomina como feminista, pues su intención puede no ser acabar con la jerarquía de sexos, su intención puede ser influenciarnos para terminar apoyando tendencias políticas de extrema izquierda.

 

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