Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

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Ángela Ponce, el hombre mutilado que se impone a las mujeres de "Miss Universo"

El hombre, que se hace llamar en los medios de comunicación europeos con el nombre de Ángela Ponce, habría aprovechado el activismo radical de izquierda para inmiscuirse en un concurso de mujeres, poniendo en riesgo la integridad de las mismas, y utilizando su condición psiquiátrica como una excusa para imponerse extorsivamente ante los organizadores del concurso. Sin ayuda psicológica, en ambientes caracterizados por sistemas de salud y atención a menores deficientes, los pacientes aquejados con disforia de género inician procesos traumáticos de mutilación física.

Un hombre que hasta hace pocos años, en un claro comportamiento psiquiátrico de disforia de género se mutiló partes de su cuerpo para hacerse pasar en mujer desde el 2014, habría logrado ser incluido como candidato a “Miss Universo” en medio del ambiente de degradación cultural, económica y política de España.

El hombre, que se hace llamar en los medios de comunicación europeos con el nombre de Ángela Ponce, habría aprovechado el activismo radical de izquierda para inmiscuirse en un concurso de mujeres, poniendo en riesgo la integridad de las mismas, y utilizando su condición psiquiátrica como una excusa para imponerse extorsivamente ante los organizadores del concurso.

El fenómeno aprovechado por el hombre, consistió en instrumentalizar las demandas de activismo radical de izquierda, constriñendo a la sociedad española (y a las mujeres) para que lo aceptaran en el concurso. En medio de la crisis política de España, acuciada por partidos de Izquierda financiados por el dictador venezolano Hugo Chávez, el hombre utilizó la coyuntura para  alienar el concurso haciéndose pasar por mujer, catapultándose en el activismo de ideología de género de grupos radicales.

En la realidad, el hombre habría incurrido en tratamientos donde se habría hecho mutilar partes de su cuerpo, así como modificaciones corporales que engañaran a personas solidarizadas con las doctrinas de izquierda. De esta forma, con el pasar de los meses, la crisis política española desvió la atención sobre la penetración del paciente, lo que ahora le permite acelerar el radicalismo ideológico de las facciones de izquierda radical.

El hombre, que se hace llamar (de forma extorsiva) con el nombre de Ángela Ponce, haría parte de un grupo de pacientes que en la psiquiatría se tratan mediante el diagnóstico de “disforia de género”. Una afectación que hasta hace pocas décadas era tratada en sus casos más leves, con éxito, por sistemas de salud europeos, asiáticos y americanos.

En algunos casos, las disforias de género se producen por experiencias traumáticas en la juventud, donde menores aquejados con conductas obsesivo compulsivas pueden ser  víctimas de violaciones en medioambientes caracterizados por la ausencia de figuras paternales, bajos niveles educativos de los progenitores, exposición permanente del niño a contenidos mediáticos pornográficos o  exposición a contenidos de sexualización temprana.

Sin ayuda psicológica, en ambientes caracterizados por sistemas de salud y atención a menores deficientes, los pacientes aquejados con disforia de género inician procesos traumáticos de mutilación física, lo que profundiza su patología desde edades muy tempranas.

Como lo indica el Manuel Clínico MSD de psiquiatría en los Estados Unidos y Canadá:

“Cuando la percepción de falta de correspondencia entre el sexo de nacimiento y la identidad de género que uno siente provoca malestar significativo o discapacidad, un diagnóstico de disforia de género puede ser apropiado. El malestar es típicamente una combinación de ansiedad, depresión e irritabilidad. Las personas con disforia de género grave, a menudo llamadas transexuales, pueden experimentar síntomas severos, inquietantes y persistentes y tienen un fuerte deseo de una transformación médica y/o quirúrgica de su cuerpo para que esté más alineado a su identidad de género. “

Más recientemente, la sobre exposición infantil a contenidos de alta carga sexual y el activismo radical de izquierda, ha instrumentalizado la conducta psiquiátrica de hombres con disforia de género para realizar modificaciones normativas, lo que les permite electoralmente imponerse con miras a usar el estado como arma política. El caso de el hombre que se hace pasar por una mujer en el concurso denominado “Miss Universo”, por esto, es concretamente el uso de un paciente psiquiátrico para imponer en la sociedad una agenda con fines estrictamente políticos. En este caso, por la izquierda española.

En muchas ocasiones, el hombre o la mujer con disforia de género, presenta adicionalmente trazos comportamentales psico maniáticos, utilizando la conmiseración, la manipulación emocional, la lastima, la victimización, la amenaza, o incluso la violencia sobre personas emocionalmente y psicológicamente estables. En esos escenarios, es común que las psicopatías asociadas a las disforias de género tengan como consecuencia la marginalización del individuo que busca imponer en la sociedad un correlato paralelo a su propia condición por vía de la manipulación.

Finalmente, gran parte de los hombres y mujeres con diagnósticos psiquiátricos asociados a la disforia de género, presentan frecuentemente a su condición inclinación a otro tipo de parafilias, conocidas como “ un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer se encuentra en objetos, situaciones, actividades o individuos atípicos”, muchas de ellas ocasionadas en entornos emocionales conflictivos, o de extrema sensibilidad en el desarrollo de la sexualidad del niño o la niña.

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