Dos años de la muerte del extremista legal Carlos Gaviria, ideólogo del "matar para que la gente viva mejor"

El peligroso y nefasto legado del extremista Gaviria, puede adicionalmente presentar otro tipo de consecuencias, ya que sus posiciones sobre el "homicidio político" y el "consumo de droga en dosis" facilitó el aparato conceptual de la izquierda radical, y el desarrollo de mecanismos justificatorios de organizaciones narcotraficantes como las FARC, el ELN o incluso el paramilitarismo, todos dedicados a comercializar cocaína y "matar para que la gente viva mejor".

El 31 de marzo del 2017, se cumplen 2 años de la muerte del dirigente del partido del Polo Democrático, Carlos Gaviria, cuya apología al extremismo se basaba en un principio predicado por el, que textualmente decía que a veces hay que “matar para que la gente viva mejor”.

Carlos Gaviria, dirigente político, y profesor universitario, basaba su idea en que “es válido asesinar para alcanzar el poder” y así mismo justificar el “matar para que la gente viva mejor”.

De su peligroso extremismo político, es conocido un vergonzoso debate con el ex Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, en el que Gaviria aseguraba que es justificable el hecho que una persona, en este caso, miembro de las FARC que hayan asesinado, actúe como lo han hecho porque este habría sido persiguiendo un fín político.


Carlos Gaviria afirmaba así mismo que, textualmente, “en derecho político, la rebelión consiste en tomar las armas contra un régimen que se considera injusto con el objeto de perseguir un régimen más justo […] el delincuente político ni siquiera es delincuente, el delincuente político lo que es, es un hombre equivocado que en el uso de las armas perdió” justificando en este caso el accionar delictivo y terrorista de las FARC, como aparato criminal.

Durante el debate en Canal Uno, el ex Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo infructuosamente le explicaría a Gaviria afirmando que “esa teoría llevo al siglo XX a la hecatombe y al genocidio. Si el siglo XX es el siglo más sangriento de la historia de la humanidad es precisamente por esa fisura que se abrió desde el siglo XIX, justificando el asesinato como instrumento político”.

La realidad es que los principales teóricos contemporáneos y del siglo 20, con excepcion de aquellos que justificaban las atrocidades de los estados comunistas, explicaron sistemáticamente las nefastas implicaciones del concepto de "matar para que la gente viva mejor".

Adicionalmente, el extremismo político de Gaviria, tuvo peligrosas consecuencias en el orden judicial en Colombia, al ser conocido como el ideólogo de la "dosis personal de droga"; lo que facilito el asentamiento del microtráfico en Colombia y la articulación de las bandas exportadoras de cocaina con los distribuidores locales. La colonización del extremismo comunista de Gaviria, desató por el ello en la sociedad colombiana, la racionalización del narcotráfico como operación mercantil legítima en tanto se ejecutara conforme a los postulados y medidas definidas por la Corte Constitucional para decidir el gramaje de cocaína o heroína que constituye una "dosis mínima". Como consecuencia, el consumo de droga de los jóvenes pudo haber incurrido en excesos no estimados estadísticamente en la época, pero evidentemente comprobados en los últimos años con el incremento del consumo de sustancias psicoactivas en la juventud.

El peligroso y nefasto legado del extremista Gaviria, puede adicionalmente presentar otro tipo de consecuencias, ya que sus posiciones sobre el "homicidio político" y el "consumo de droga en dosis" facilitó el aparato conceptual de la izquierda radical, y el desarrollo de mecanismos justificatorios de organizaciones narcotraficantes como las FARC, el ELN o incluso el paramilitarismo, todos dedicados a comercializar cocaína y "matar para que la gente viva mejor".

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