Ideología de género y la industria del entretenimiento

Sin embargo, confirmé pronto que se trataba de otro ejemplo del sometimiento voluntario de la industria del entretenimiento al ideario socialista.

Los creadores de la serie de Netflix, Street Food: Latinoamérica, eligieron para el primer capítulo a una pareja de lesbianas que tienen un puesto de comida en el mercado central de Buenos Aires, en donde trabajan cerca de diez mil personas. La selección me pareció sospechosa, pero no concluyente.

Por: Cuarto de Guerra Colombia cuartodeguerra.blog

Sin embargo, confirmé pronto que se trataba de otro ejemplo del sometimiento voluntario de la industria del entretenimiento al ideario socialista. Las imágenes de las marchas a favor del aborto en Argentina, de feministas con pañuelos verdes, acompañaron cada referencia a la supuesta pasión que los argentinos sienten por la política. En resumen: homosexualidad y aborto. 

El ejemplo descrito deja una conclusión que los conservadores debemos interiorizar: la mayor parte de la oferta de entretenimiento promueve ideas socialistas; desde las producciones de Hollywood, hasta la programación de Señal Colombia. La decisión de mostrar la pareja de lesbianas y las imágenes de marchas a favor del aborto no es casualidad. Hace parte de un esfuerzo deliberado por difundir en masa la ideología de género, una de las múltiples subsidiarias del socialismo. 

La base teórica de esta ideología se encuentra en los conceptos posmarxistas. Es amplia y densa, por lo que solo mencionaré dos conceptos que, considero, ayudan a comprenderla: el de revolución cultural desde la idea de Antonio Gramsci y el de familia -hombre, mujer e hijos- en el feminismo contemporáneo.

La propuesta de Gramsci consistió en modificar la lucha por la revolución de la realidad económica que produjera transformaciones sociales, por una lucha cultural basada en la construcción de una ideología que cuestione la visión de mundo dominante y su forma de organizar la sociedad. El adoctrinamiento y la penetración culturales serán, entonces, elementos claves en la estrategia del posmarxismo. En resumen, Gramsci propone que la revolución socialista debe ser cultural, intelectual y moral además de económica.

El objetivo del feminismo contemporáneo lo resume, con acierto y suficiencia, el autor y politólogo argentino Agustín Laje en su libro El libro negro de la nueva izquierda: “(...) la destrucción de la superestructura familiar y matrimonial heterosexual que en teoría contribuiría a la reproducción del sistema capitalista (estrategia de batalla cultural)”. El feminismo considera a la familia como la principal institución social que reproduce la “estructura patriarcal” y que sostiene el sistema capitalista.

Esto es lo obtenemos al combinar los elementos explicados: el socialismo actual busca acabar con el capitalismo por medio de la batalla cultural (Gramsci). Esta confrontación pretende destruir la visión de mundo y las instituciones que sostienen al capitalismo; una de las principales es la familia (feminismo contemporáneo) compuesta por hombre, mujer e hijos. La promoción de la homosexualidad y el aborto (ideología de género) como valores anti-sistema socavan las bases de esta institución central para nuestra sociedad. 

Los socialistas nos dirán que la ideología de género no existe, que es un invento de fanáticos religiosos contra la inclusión y la diversidad o que los “estudios culturales y de género” -consecuencias del adoctrinamiento cultural del socialismo- han probado sus múltiples beneficios.

Pero los conservadores sabremos la verdadera razón por la que dos lesbianas que tienen un puesto de comida en el mercado central de Buenos Aires fueron elegidas para una serie de Netflix. Y compartiremos esa perspectiva con nuestras familias y comunidades; y así comenzaremos a hacer la diferencia.

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