"La Pulla” sería el instrumento de Fidel Cano contra la oposición joven en Colombia

A diferencia de la dirección del periódico El Espectador, y de sus intereses inter generacionales, los periodistas jóvenes que trabajan para Cano pueden rondar los 25 años. Esto quiere decir que para el año 2001 -año de mayor recrudecimiento del conflicto-, su edad rondaba los 10 años, lo que pone en evidencia la ausencia de contexto, que, en este caso, es reemplazada por la información con intereses de medios como la revista Semana (1982), propiedad de Felipe Lopez Caballero, El Tiempo (1911), propiedad histórica de los Santos, y el Periódico El Espectador (1887), para los que ellos hoy trabajan, siguiendo las órdenes de sus superiores.

La manipulación del debate político del periódico El Espectador, al defender incluso en contra de sus intereses comerciales la agenda del gobierno de Juan Manuel Santos, le llevó recientemente a la dirección a la creación de un formato dirigido a la población joven del país. En una reciente entrevista a una de las jóvenes periodistas del periódico, esta revela que fue precisamente un correo laboral con el nombre “Propuesta de video-editorial”, de donde el periódico de Fidel Cano inicio actividades para planificar la incorporación del formato audiovisual a los contenidos del medio, directamente desde la casa editorial, con colaboradores y trabajadores del periódico, con la logística financiera y técnica del mismo, y sin haber realizado convocatorias a otros creativos audiovisuales jóvenes del internet.

Adicionalmente, a la fecha, luego del proceso de incorporación del primer video en la portada principal de su versión digital, a pesar de contar desde hace tiempo atrás con numerosos colaboradores de contenido en su sección de blogs, la dirección del Espectador habría dado cabida exclusivamente al producto digital conocido como “La Pulla”, cuyos contenidos promociona siempre en la portada principal del periódico, y cuyas temáticas son evidentemente en consonancia con los intereses de Fidel Cano y en contra de la oposición en Colombia.

 

“La Pulla” y el monopolio programático de los medios en Colombia

En concreto, la presentación del programa de “La Pulla”, elaborado por jovenes periodistas del periódico, afirma que el espacio “no tiene agenda política”, que el medio “habla duro y siempre con argumentos”, y que, como lo buscaría la dirección, el programa le habla a “una generación que se informa distinto”.

La realidad sin embargo de los 8 videos temáticos publicados hasta la fecha, seria claramente distinta. En concreto, desde el primero hasta el último de los videos publicados, [pullquote] La joven periodista y su equipo de colaboradores, se han destacado por descalificar actividades y actores de la oposición, de continuar la agenda del director de El Espectador, y de presentar temas sin definir la relevancia del contexto nacional, a pesar de otros actores y voces no cuentan con espacios oficiales en medios de comunicación. De igual forma, la línea editorial de los dos principales periódicos del país están claramente favoreciendo los intereses de presidencia de la república, y  el cubrimiento de su agenda programática está desfavorecida por los contratos de presidencia con las principales cadenas de opinión.[/pullquote] Paradójicamente, en la actualidad, desde un punto de vista estrictamente institucional, la oposición puede representar  la bancada congresional mas disciplinada de la corporación.

En Colombia, además de la clara afinidad ideológica de Fidel Cano y el periódico El Espectador con Juan Manuel Santos, los restantes dos principales medios digitales del país (Revista Semana y el periódico El Tiempo), no solo tienen relación directa, sino incluso lazos de consanguinidad con Juan Manuel Santos y su familia. En primer lugar, la dirección de la Revista Semana, claramente contraria a la oposición, es dirigida por Alejandro Santos, sobrino de Juan Manuel Santos Calderón, quien, además, como director del medio ha firmado en los últimos años millonarios contratos con presidencia de la República. Por otra parte, Roberto Pombo Holguín, director del diario El Tiempo, está casado con Juanita Santos, hija del director Hernando Santos Castillo, y es prima de Juan Manuel Santos, presidente de la República.

 

“La Pulla” y el periodismo de espectáculo

De los ocho videos publicados hasta la fecha, existen dos videos de asuntos de interés público general, el primero fue un cubrimiento sobre el terrible caso de asesinato de Rosa Elvira Cely. El segundo, fue una introducción a la política energética del gobierno, en la que la periodista, llama a “Tomas González”, un ser “incapaz para su cargo”.

Los seis videos restantes del programa, serían líneas de trabajo ideológico claras de la dirección del periódico.

En lo concerniente a la agenda “progresista” del periódico El Espectador, el programa tiene dos videos, uno relacionado con la adopción de parejas homosexuales, y otro relacionado con la legislación respecto al aborto.  En el primer caso, el guión de la presentadora se centra en presentar lo que según ella son estudios válidos, sin embargo, su posición busca justificar las demandas emocionales de parejas adultas homoparentales, relegando los verdaderos derechos de los niños a tener una familia conformada por un padre y una madre. Adicionalmente, hace una aproximación superficial al problema de los 5.283 niños que no han sido adoptados, porque no explica que existen superior numero de solicitudes de parejas tradicionales buscando la adopción de estos, y por ello, el debate sobre la adopción homoparental pasa a un segundo plano. En el video sobre el aborto, la periodista se centra en la crítica de actores políticos, degradando el hecho de que el debate sobre el aborto está relacionado más con problemas de educación y capacidades del estado colombiano. Por otra parte, la postura sobre el aborto “en todos los casos” desconoce documentadas discusiones de bioética que podrían permitir una verdadera aproximación al tema.

De los restantes videos, uno tiene que ver con una “critica” a la Policía Nacional, descargando las responsabilidades civiles individuales en instituciones del estado, y otro hace referencia al medio ambiente, explorando generalidades como parte del debate público contra el establecimiento.

 

“La Pulla” y el problema del contexto político de la generación de jóvenes periodistas de Fidel Cano

[pullquote] A pesar de que la oposición del país carece en la actualidad de los espacios de poder de medios e institucional de los actores que concentran el poder político en Colombia, los programas de los jóvenes periodistas, abiertamente buscan atacar sus actividades, desconociendo la jerarquía de los temas políticos[/pullquote] y retomando los intereses de la dirección del periódico en acercase a la población joven con un discurso que les sirve a los intereses de grupos de poder histórico.

En concreto, los restantes 2 videos del programa, tienen relación directa con la oposición el Colombia. El primero de ellos se llama “Todos somos perseguidos políticos” y el último “El procurador es un hipócrita”.

Respecto al tema, se pueden hacer tres breves observaciones.

Primero. A diferencia de las líneas temáticas del periódico El Espectador y el programa “La Pulla”, existen actores en Colombia que con creces representan mayores amenazas al orden civil, democrático y constitucional que la oposición. El énfasis del periódico El Espectador en alinear su agenda con presidencia de la República, ha llevado al periodismo en Colombia, especialmente al periodismo de los grandes medios ubicado entre los 20 y los 35 años, a desconocer que tanto los partidos políticos de oposición como los de gobierno, son instituciones formales constituidas dentro del marco ético, legal y constitucional, y bajo ninguna consideración pueden ponerse en igualdad de condiciones con organizaciones terroristas.  

Segundo. En el ejercicio de entregar información a la ciudadanía, el contexto lo es todo, ya que permite al ciudadano generar juicios de valor que estimulen un debate serio sobre la vida nacional. En este sentido, el interés del programa “La Pulla”, de presentar un periodismo maduro, atacando a “quienes se lo merecen”, debe tener como principal objetivo, jerarquizar las mayores amenazas al país. Esto fue precisamente lo que con valentía hizo Don Guillermo Cano, que, en vez de enfilar su pluma contra los actores institucionales que ejercían política dentro de los términos de la democracia, la enfiló contra los verdaderos enemigos de la patria. Su hidalguía le valió su muerte, pero le permitió al país entender con el legado de un periodista heróico, la jerarquía de las amenazas a la misma democracia y a la justicia. A diferencia de Don Guillermo Cano, Fidel Cano, se ha alineado a los intereses que con contratos el gobierno nacional ha adherido, como lo hicieron numerosas familias a lo largo de la vida republicana bipartidista, y lo que es peor, a los intereses de cabecillas narcotraficantes -hoy en Cuba-, que trabajaron articuladamente con los responsables del magnicidio del respetado fundador del periódico El Espectador.

Tercero. En la actualidad, las actuaciones del saliente fiscal dejan serias preocupaciones sobre la independencia de la justicia en los últimos años, y la persecución a miembros de la oposición que en su carrera política amenazaban el poder de selectas familias en Colombia. En efecto, hasta el 8 de marzo del año 2012, Eduardo Montealegre firmó directamente con presidencia de la república, a través del DAPRE y la Cancillería, contratos por más de $2.660 millones de pesos (Ver acá). [pullquote] Los mas de $2.600 millones en contratos directos de Santos con Montealegre, se dieron incluso dos semanas antes de ser posesionado por Juan Manuel Santos como Fiscal General de la Nación. Adicionalmente cada caso de investigación contra figuras de la oposición, tiene su propia línea procesal, y bajo ninguna consideración puede considerarse como política de estado, lo que es reconocido hoy por la mayoría de la población en Colombia.[/pullquote]

Finalmente, a diferencia de la dirección del periódico El Espectador, y de sus intereses inter generacionales, los periodistas jóvenes que trabajan para Cano pueden rondar los 25 años. Esto quiere decir que para el año 2001 -año de mayor recrudecimiento del conflicto-, su edad rondaba los 10 años, lo que pone en evidencia la ausencia de contexto, que, en este caso, es reemplazada por la información con intereses de medios como la revista Semana (1982), propiedad de Felipe Lopez Caballero, El Tiempo (1911), propiedad histórica de los Santos, y el Periódico El Espectador (1887), para los que ellos hoy trabajan, siguiendo las órdenes de sus superiores.

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