2016: El año de la sumisión de los periodistas y los medios al Régimen

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Como consecuencia, en la campaña del llamado “plebiscito”, se encargaron de ocultar noticias objetivas e imparciales sobre los verdaderos intereses detrás de Juan Manuel Santos y de las FARC. Así, la organización narcotraficante más peligrosa de Colombia se dirige con el rumbo libre al Congreso, en medio del mas acelerado incremento de los cultivos de coca en el país; y Juan Manuel Santos, logra configurar su poder político con el clientelismo de Noruega, que en medio de la pérdida del plebiscito, lanzo un hipócrita salvavidas al otorgarle el premio Nobel de la Paz. Sin duda el más vergonzoso en la historia del país escandinavo.

El año 2016 pasará a la historia colombiana como el año en el que los más importantes veedores de la democracia se sometieron a la influencia de contratos y amistades que se derivaron de su cercanía con el presidente Juan Manuel Santos, y sus afinidades ideológicas con proyectos totalitarios de izquierda. El régimen, representado en los actores que se lucran del poder político como las familias influyentes del país, o del poder intimidatorio y extorsionista como las FARC, contaron en este año con sus mejores aliados; los medios de comunicación y los periodistas, que en vez de revelar sus estrategias, se convirtieron en su principal arma de ataque contra la población, convirtiendo la propaganda del estado en noticia y ocultando la historia real de Colombia por sus afinidades ideológicas.

Durante los últimos años, los proyectos totalitarios de la región, caracterizados por el protagonismo de Cuba y Venezuela, estuvieron ocultos por los medios de comunicación continentales y colombianos, lo que llevó  a la profundización de las más dramática crisis humanitaria en la historia de Venezuela, y en la actualidad, al mayor proceso de descomposición institucional de Colombia. La decisión del Consejo de Estado, de unirse al sequito de medios del gobierno desconociendo la voluntad popular de los ciudadanos que votaron por el NO, refleja el papel articulado de estos con los intereses del régimen, y su rápido acomodamiento al proceso de descomposición institucional que encuentra su pero manifestación en el lavado de cara de los delincuentes de las FARC.

En concreto, en el año 2016, los medios de comunicación y los principales periodistas del país, se vieron percibidos por la población como sometidos a los intereses del régimen, principalmente caracterizado por el gobierno del presidente Santos, y la capacidad de influencia extorsiva de la organización narcotraficante FARC.

Como consecuencia, en la campaña del llamado “plebiscito”, se encargaron de ocultar noticias objetivas e imparciales sobre los verdaderos intereses detrás de Juan Manuel Santos y de las FARC. Así, la organización narcotraficante más peligrosa de Colombia se dirige con el rumbo libre al Congreso, en medio del mas acelerado incremento de los cultivos de coca en el país; y  Juan Manuel Santos, logra configurar su poder político con el clientelismo de Noruega, que en medio de la pérdida del plebiscito, lanzo un hipócrita salvavidas contra los colombianos al otorgarle el premio Nobel de la Paz. Sin duda el más vergonzoso en la historia del país escandinavo. 

Los medios de comunicación, en una articulada tarea de desinformación, se han buscado ceñir a la tesis del gobierno de que la oposición democrática es la verdadera enemiga del país, y se ha encargado de terminar de configurar una estrategia demonizante contra los que no se sometan a la voluntad de Santos y las FARC.

De esta manera, el periodismo ha servido no solamente para desinformar, sino también para impulsar sentencias condenatorias contra miembros de la anterior administración, que en recientes sentencias han sido liberados por ser acusados con testigos falsos, como en el caso del ex gobernador de Antioquia,  sin pruebas como en el caso de familiares cercanos a la oposición, o abiertamente mediante la ocultación de estrategias de infiltración del Departamento de Inteligencia a campañas electorales, como en el caso que fue denunciado por el ex director del CTI Julián Quintana y el portal Las2Orillass.

Adicionalmente, han tratado de desviar la atención pública de un clima internacional en el que se evidenciaba como en los Estados Unidos, el mismo establecimiento ocultaba numera documentación que revelaba las relaciones de Hillary Clinton con la violación de la constitución, y con una red internacional de favores y relaciones contractuales que sacaban a flote la peor decadencia de Washington en su historia.

En concreto, el periodismo y los medios de comunicación se han plegado a los intereses de los poderosos e influyentes, revelando su condición servil frente a actores que explotan bajo el marco de la institucionalidad a la población civil Venezolana, Colombiana, Cubana y continental. Por este motivo, el año 2016, será conocido en la historia de Colombia como el año de la sumisión de los periodistas y los medios al Régimen.

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