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No es “Acuerdo de Paz”, ni es “Paz”

Los conservadores necesitamos romper con los esquemas de la ortodoxia colectivista en Colombia. Dentro de ellos, hay uno fundamental que es el del lenguaje.

Los conservadores necesitamos romper con los esquemas de la ortodoxia colectivista en Colombia. Dentro de ellos, hay uno fundamental que es el del lenguaje. En esta entrada les expondré un ejemplo de eso y les propondré una acción que pueden implementar hoy mismo para contrarrestarla.

Por: Cuarto de Guerra Colombia cuartodeguerra.blog

El socialismo ha secuestrado gran parte de la cultura colombiana, por medio de la instalación y promoción estratégica de distorsiones engañosas de conceptos como verdad, diálogo, igualdad, inclusión, diversidad, empatía, justicia social, solidaridad e, incluso, libertad.

El intelectual brasilero Plinio Correa de Oliveira—cuya obra necesitan conocer— explica a fondo esta estrategia de manipulación del lenguaje en el libro Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo, donde resume así su objetivo: 

“[…] el de debilitar en los no comunistas la resistencia al comunismo, inspirándoles un ánimo propenso a la condescendencia, a la simpatía, a la no resistencia, y hasta al entreguismo. En casos extremos, la distorsión llegaba hasta el punto de transformar a los no comunistas en comunistas”.

Correa de Oliveira llama a los términos utilizados para crear la distorsión “palabra-talismán”; estos tienen un sentido legítimo simpático, moderno, atrayente y hasta noble que los socialistas estiran y deforman para, primero instalar, y luego imponer sus fracasadas ideas. 

En Colombia, existe una “palabra-talismán” y un término asociado que han superado, en uso y en abuso, al resto: “paz” y “acuerdo de paz”.

Los opositores al acuerdo entre la administración Santos y las Farc fuimos estigmatizados como amigos de la guerra, de la sangre y enemigos de Colombia —porque no era posible estar en contra de la “paz”—; no pasa un día sin que la oposición al gobierno actual afirme que éste no le está cumpliendo a la “paz”; en las últimas semanas, el expresidente Santos pidió a los jóvenes salir a marchar para defender “el acuerdo de paz” y el sinuoso Roy Barreras renunció al Partido de La U para intentar tumbar al presidente Duque, y claro, para resguardar la “paz”.

Plinio Correa de Oliveira propone que para despojar a la “palabra-talismán” de las propiedades casi hipnóticas que le confiere la distorsión socialista, esta se tiene que explicar y debatir. Con lo primero, se logra alejarla de la deformación tendenciosa; con lo segundo, se desafía el unanimismo que promueven las ideologías totalitarias —porque no es posible estar en contra de la paz—.

La “paz” a la que refieren hasta el delirio los socialistas en Colombia nada tiene que ver con la complejidad del concepto. Es reduccionista y se define a partir del “acuerdo de paz”. Es decir, la “paz” es el acuerdo y el acuerdo es la “paz”.

Esta idea de “paz” ni siquiera puede defenderse desde su acepción más básica que es la ausencia de conflicto. El “acuerdo de paz” sólo incluyó a uno de los grupos narcoterroristas del país —si bien es el más grande— que ni siquiera se desmovilizó en su totalidad; no se tiene certeza de las armas que entregaron, e incluso, su jefe negociador incumplió el pacto y regresó a hacernos la guerra a los colombianos. 

El resto de grupos narcotraficantes continúa dejando su rastro de muerte y de destrucción del tejido social y del medio ambiente. El fin de la violencia en Colombia nunca será una consecuencia de ese acuerdo. 

La verdad, la justicia y la reparación —palabras-talismanes en sí mismas— debían estar en el centro del “acuerdo de paz” y de la “paz”. La realidad demuestra que las víctimas siguen en el olvido. Los cabecillas de las Farc, ya en el congreso, se niegan a reconocer delitos como el reclutamiento y el abuso sistemático de menores; los recursos para la reparación siguen sin aparecer, mientras voceros como Pastor Alape afirman que muchas de las propiedades que tenían destinadas para ese fin han salido de su control y no serán entregadas. 

¿Qué podemos hacer los conservadores frente a este desafío? El llamado a la acción es sencillo: a lo que los socialistas y sus subsidiarios denominan “acuerdo de paz”, llamémosle, en cualquier escenario, acuerdo de la administración Santos con las Farc o, mi preferido, el acuerdo Santos-Timochenko. Segundo, cuando les hablen o escuchen sobre la “paz” cuestionen a qué se refiere la persona que está hablando con ese término. Les aseguro que encontrarán una mayoría respondiendo: “al acuerdo de paz”.

Contrarrestemos el ataque socialista a nuestra cultura y a nuestro país.

cuartodeguerracolombia@gmail.com

P.d: “Los mitos comunistas no están para ser entendidos sino degustaros” - Plinio Correa de Oliveira. 

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