El nuevo nombre de las FARC que no borra la impunidad

Resulta insultante y desesperanzador que, mediante estrategias de marketing, las FARC intentan borrar los crímenes que han cometido durante más de 50 años.

El grupo terrorista FARC decidió cambiar el nombre de su brazo político. Su nombre pasará de ser “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común” (FARC), a “Comunes”. La decisión se tomó en la segunda asamblea extraordinaria de la colectividad y fue anunciada por alias Sandra Ramírez, ex pareja sentimental del cabecilla principal de las FARC, alias Tirofijo, ya fallecido. La misma, fue la encargada de negar hace algunos meses, el reclutamiento de menores por parte de las FARC.

Es lamentable que en un principio el nombre FARC fuera admitido por los negociadores en el acuerdo de La Habana, decisiones que solo beneficiaron a las mismas FARC. Dicho nombre no debió ser aceptado por lo que representan aún en la sociedad colombiana: asesinatos, abusos sexuales, ataques terroristas, secuestros, extorsiones, narcotráfico, 5 años después ellos mismos deciden cambiar su nombre. Según su máximo cabecilla, alias “Timochenko”, el cambio se efectuó para alejarse de las mal llamadas disidencias, acercar a otros sectores democráticos y darle un nombre de más altura a su partido.

No obstante, las intenciones de dicho cambio parecieran ser otras. El cambio de nombre vuelve a beneficiar solamente al brazo político del grupo terrorista FARC, pues lo hacen por razones de marketing, buscando acrecentar sus votaciones en las próximas elecciones, ya que la marca “FARC” es recordada por los colombianos como sinónimo de violencia, narcotráfico y terrorismo. Resulta insultante y desesperanzador que, mediante estrategias de marketing, las FARC intentan borrar los crímenes que han cometido durante más de 50 años. 

Desde su creación a mediados del siglo XX, las FARC han cometido aberrantes atentados terroristas. Ningún colombiano ha olvidado la bomba al Club el Nogal, que dejó como saldo 36 inocentes asesinados. También tenemos en nuestra memoria la toma a la base Las Delicias, en el Putumayo, que dejó 27 uniformados fallecidos. Y ni hablar de la toma del municipio Dabeiba, Antioquia, en el que 52 militares fueron asesinados. Los crímenes de las FARC superan por mucho los 500 muertos, una cifra que hoy está en la impunidad, pues mediante el acuerdo de La Habana, sus cabecillas, que cuentan con más de 10 condenas cada uno, quedaron blindados jurídicamente. No contentos con haber evadido a la justicia, ahora quieren que los colombianos nos olvidemos de los crímenes que han cometido, mediante el cambio de nombre de su brazo político.

Ahora el balón está en la cancha de los colombianos, somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de no olvidar el daño que por mucho tiempo el grupo terrorista FARC, nos causó. Su cambio de nombre no borra sus crímenes. No podemos permitir que mediante estrategias de “marketing electoral”, nos vuelvan a engañar, y en unos años terminan llegando al poder.

 

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