Gesto displicente y victimista de Gustavo Petro contra Medellín podría hundir definitivamente sus aspiraciones a la presidencia

La decisión que el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro tomó contra el alcalde de Medellín, demuestra claramente una disposición violenta y agresiva contra el ordenamiento jurídico de Antioquia, y abre las puertas de forma explícita, para la destrucción de todo el ordenamiento jurídico nacional.

La decisión qué hace pocas horas tomó el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, al violar la normatividad de Medellín, evidencia la punta del iceberg de lo que podría convertirse en una tendencia nacional en su gobierno. En concreto los términos establecidos para hacer manifestaciones populares independientemente de si estas son políticas o no, son creados por cada administración local y deben ser respetados por todo ciudadano.

[pullquote]La decisión que el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro tomó contra el alcalde de Medellín, demuestra claramente una disposición violenta y agresiva contra el ordenamiento jurídico de Antioquia[/pullquote], y abre las puertas de forma explícita, para la destrucción de todo el ordenamiento jurídico nacional, en el caso de una presidencia. El cumplimiento de las normas es natural a todo ciudadano colombiano. El respeto, asimismo, a la reglamentación que establecen las autoridades locales es el principio a partir del cual, sin violencia, se ejerce la democracia.

De las distintas obligaciones a las que estaba sometido el candidato Petro, que no cumplió ni siquiera parcialmente, se encontraba en la obligación de solicitar con 48 horas de anticipación, espacio para hacer su manifestación. En su reemplazo, de forma ramplona, irresponsable, burlesca e ignorante, tomó la decisión de pasar una carta el mismo día amparándose ridiculamente en la constitución. Mediante esa infantil estratagema, puso en evidencia su carácter arbitrario y pueril, al mostrarse en las redes sociales como un adalid de la Constitución y la política.

La realidad es otra. [pullquote]Petro no está preparado para ser presidente de la República de Colombia. No está preparado para ejercer la ciudadanía con todas las exigencias que ella demanda.[/pullquote] No está preparado para liderar al país en escenarios extremadamente complicados y delicados como aquellos que se están sufriendo en el hemisferio. No está preparado para afrontar el rigor que exige ser un ciudadano en pleno Siglo 21. No está preparado y ni siquiera, para representar valiente y honorablemente a la sociedad colombiana en su conjunto, cumplidora de las leyes, dispuesta a mejorarse cada día, y a construir un país de verdadera igualdad, no de reinados por encima de las normas y la constitución.

La evidente y risible conducta de el ex alcalde de Bogotá, que rompe frontalmente y de forma arbitraria las normas por la Alcaldía de Medellín, es el cuadro más gráfico de la ignorancia de la ciudadanía y la democracia representada en un político de turno. Gustavo Petro representa con su conducta todo lo peor de la politiquería, el clientelismo, la pereza, y la ineptitud, de la clase política latinoamericana.

Su comportamiento victimista, es una mueca ridícula que esconde su mediocre y cobarde capacidad de entender la realidad. Su llamado a las masas para romper las normas que están establecidas en el área metropolitana de Medellín, no solamente es irresponsable, si no infantil, demostrando su verdadera edad mental, y su incapacidad para entender la realidad del Siglo 21.

Su gesto displicente y victimista contra los requerimientos de la administración de Medellín, es la cereza que le faltaba el postre, para demostrar su poca preparación, y cuan lejano esta de ser el verdadero presidente qué la República de Colombia y los colombianos merecen.

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