La "historia infantil" que Petro quiere borrar. Alfredo Molano, el M19 y las FARC: La táctica del reclutamiento infantil para chantajear al Ministro Botero y al Estado

El M19 como las FARC han sido los “lideres” del reclutamiento y asesinato infantil urbano y rural.. De hecho el propio exterrorista Petro habría sido complice del uso sexual de Mariluz Herran, una niña reclutada por el M19 a quién luego embarazo.

Las recientes declaraciones del polémico cabecilla “exterrorista” del M19 Gustavo Petro, olvidaría que tanto el M19 como las FARC han sido los “lideres” del reclutamiento y asesinato infantil urbano y rural. De hecho el propio exterrorista Petro habría sido complice del uso sexual de Mariluz Herran, una niña reclutada por el M19 a quién luego embarazo. En concreto las áreas históricas de operaciones del M19 en las ciudades, facilitaron en su momento la inserción de menores de edad ubicados en veredas o asentamientos urbanos vulnerables para las acciones terroristas del M19. En el caso de las FARC, los procesos se dieron principalmente en las zonas rurales, donde han mantenido históricamente su zona de influencia. Adicionalmente, los casos fueron relatados con una frialdad escabrosa por el recientemente fallecido apologista de izquierda radical Alfredo Molarno, quien en términos románticos justificaba el secuestro de niños por parte de las FARC.

En sus propias palabras Molano expresa en su publicación que los menores de edad encuentran como único “refugio amoroso” el acompañamiento de lo que el denomina “sus hermanos mayores guerrilleros”.

 

Como en su momento lo informó El Nodo en defensa del lamentable hecho del reclutamiento de menores de edad por parte de grupos criminales y narcoterroristas catalogado como delito internacional por parte de la Corte Penal Internacional, Molano defendía este crimen expresando textualmente, “Y en lugar de hacer mandados en su casa, buscan filas para hacerse grande”.

Concretamente, el periodista de El Espectador comunica en su columna que “A la guerrilla no le interesa cargar más peso del que tiene que echarse a hombros y un niño en un combate es un fardo...A muchos padres les conviene porque un hijo guerrillero es el acceso a un órgano poderoso”.

Adicionalmente, los primeros casos notables de uso de menores para chantajear al estado fueron protagonizados por el M19 (del que Petro era cabecilla), con el asesinato ominoso de 3 niños secuestrados y cruelmente asesinados por el M19 en 1982

IMAGEN DEL OTRO CABECILLA DEL M19, NAVARRO WOLF ¨*PROTEGIDO* POR UN NIÑO CON FUSIL

La operación del M19 estaría confirmada por numerosos reportes judiciales, entre los que destaca una nota del periódico El Tiempo del 2003, donde se afirma como:

La historia comenzó el jueves 6 de octubre de 1981, cuando un falso agente de tránsito y tres civiles que dijeron ser del F-2 secuestraron a Zuleika, Yidid y Xouix, de 7, 6 y 5 años, hijos de José Jáder Alvarez, en el norte de Bogotá cuando se dirigían a sus colegios. Todo parecía indicar que los asaltantes iban tras la fortuna de Alvarez, quien para entonces con 35 años figuraba como heredero de un rico hacendado de Caquetá.

Asi, las cosas, el M19 secuestro a los tres niños para extorsionar a sus padres se convirtió en 1982 en uno de los mayores escándalos del nuevo grupo terrorista, en la época en la que el propio Petro era cabecilla de la organización (hasta que fue capturado en 1985).

Según un reporte de Octubre de 1982 de la propia revista SEMANA:

El país no se recupera aún del espanto que le produjo la noticia, aparecida en las primeras páginas de los diarios, del asesinato de los hermanos Álvarez (ver recuadro), cuyos cadáveres fueron encontrados, tras un año de búsqueda, la semana pasada en las cercanías de Gachalá. (…)Apareció en el periódico con una mirada tierna y una camiseta que decía "héroe" en inglés. Pero lo que más llamaba la atención era su nombre críptico: Xoiuk. Era el más pequeño de tres hermanos que ocupaban esa mañana del 20 de septiembre dos columnas en las primeras páginas de todos los periódicos. Los otros dos -una niña y un niño- tenían nombres igualmente extraños: Yidid y Zuieika. Su caso era espeluznante. Secuestrados hace casi un año, sus cadáveres habían aparecido en una región desolada del oriente de Cundinamarca. Eran tres de los cinco hijos del comerciante y constructor Jader Alvarez, hombre original que los bautizó con un capricho alfabético que combinaba el orden de nacimiento con las letras Z X, Y, W y V, como iniciales y las restantes letras obtenidas con juégos numéricos hechos con sus fechas de cumpleaños. A parte de ese detalle exótico, la vida de Jader Alvarez y de su esposa Marina Murillo no tuvo nada de peculiar hasta el martes seis de octubre del año pasado. A las siete y media de la mañana, cuando los niños eran conducidos al colegio por Carlos, el chofer de la familia y un vigilante privado, fueron interceptados en el tercer puente de la Autopista del Norte, en Bogotá, por un agente de tránsito y dos detectives del F-2. Todos ficticios. Tras parodiar una requisa, condujeron el carro al occidente de la ciudad, donde abandonaron al chofer y al vigilante. Dos de esos hombres serían posteriormente identificados como Pedro Pablo Silva y Edgar García. Antiguos estudiantes de la Uníversidad Nacional, arrendaron una casa en el barrio Talavera, en donde se cree que mantuvieron a los niños hasta enero pasado. Jader Alvarez negoció largamente con los secuestradores. Primero le exigieron cinco millones de dólares (300 millones de pesos), pero finalmente aceptaron 25 millones de pesos. Durante todo el mes de abril, Alvarez recorrió la ciudad con los 25 millones, pero nunca los pudo entregar. A partir de ese mes (abril) no se volvió a tener noticia alguna de los niños. El 5 de agosto, funcionarios de la Dipec, departamento investigativo policial, recibieron el caso de otra dependencia de la policía. El 19 de septiembre se anunció a la prensa el hallazgo de los cadáveres, despertando una violenta reacción, algo tardía, en el público y en los mismos cuerpos investigativos. En menos de cinco días se produjeron cuatro capturas. Y en algunas versiones de prensa se vinculó a movimientos guerrilleros con el secuestro.

Así las cosas, el reciente episodio que condena las acciones del gobierno contra los campamentos de las FARC, no es sino un episodio más de chantaje al estado mediante la macabra practica de los escudos infantiles, una estrategia común del comunismo en sus tareas de propaganda.

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