Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

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Alias Popeye y Gustavo Petro, alias Aureliano, discuten en Twitter. ¿Qué significa la disputa de los dos ex colegas para Colombia?

Con ocasión de las disputas públicas en Twitter entre Alias Popeye y Gustavo Petro, alias Aureliano, es importante analizar las lecciones que deja la impunidad y la falta de autoridad en el país. En concreto, los dos ex convictos no solamente representan los voceros más activos de la alianza del Cartel de Medellín con el M19, sino la memoria histórica del narcoterrorismo de la década de los 90.

La disputa publica entre Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, y Gustavo Petro Urrego, alias Aureliano, pone en evidencia los conflictos entre personas que han pagado largos años de cárcel por sus crímenes, y quienes pretenden desde la impunidad guiar a una población ignorante y dar la espalda a sus compañeros directos o indirectos de crimen.

En concreto, durante los últimos meses, y con sobrados argumentos, el temido criminal alias Popeye, ha hecho públicas las evidencias que demuestran el trabajo coordinado entre el extinto Cartel de Medellín con el grupo terrorista M19, quienes planificaron logísticamente el holocausto del Palacio de Justicia, planificando la quema de expedientes de miembros del cartel y el asesinato de los magistrados a manos de un M19 financiado por Pablo Escobar.

Por los hechos, el 19 de Mayo de 1992, un juez sin rostro (ante la violenta arremetida de los violentos), llamó a juicio a la plana mayor del M19, imputándoles los cargos imprescriptibles de delitos atroces.

El M19 de Petro, una historia de impunidad y traiciones

Entre los principales imputados, Gustavo Petro, no solamente oficiaba como miembros de la plana mayor, sino que ya tenía serios antecedentes judiciales y oficiaba como mano criminal derecha del “exterrorista” Antonio Navarro, quien encabezaba el listado del grupo especializado en asesinatos selectivos y secuestros.

Según el informe:

“Las conductas que se imputan a Navarro y a los restantes ex miembros de la cúpula del M-19 están previstas en el Estatuto Antiterrorista y según el juez constituyen delitos atroces… La resolución de acusación o auto de llamamiento a juicio implica la detención inmediata de los afectados con la medida, sin que haya posibilidad alguna de excarcelación. En el caso de los delitos de conocimiento de los jueces de Orden Público o justicia sin rostro, las medidas de aseguramiento deben cumplirse inclusive en el caso de que el afectado sea funcionario público”.

Ante los hechos, la investigación criminal sentó las bases procesales para proferir resolución acusatoria contra toda la cúpula del grupo terrorista M19, emitida el 31 de enero de 1989 por el Juez 30 de instrucción criminal ambulante Uriel Alberto Amaya, relacionando en el expediente delitos graves como rebelión, tentativa de homicidio y secuestro.

De hecho, según las propias declaraciones de los capturados con Petro, alias Aureliano, el ex convicto les entregaba las armas a sus colegas de crimen, entre los que se encontraba el criminal Alirio Borbon. Justamente Borbón delato a “sus compañeros” eran Petro y López, agregando:

“Gustavo Petro en el momento de la vigilancia me las entrega para que reparta a cada compañero o socio de Bolívar 83, ya que la comunidad presta vigilancia”. Ese fue el contexto de las revelaciones entregadas por militares e implicados durante la operación realizada por las compañías D’ Luyer y Girardot de las FF.MM. 

Estas imputaciones en el caso de Gustavo Petro, alias Aureliano, no serían sino la punta del Iceberg de su expediente criminal. En concreto, el peligroso terrorista del M19, ya había sido anteriormente capturado en la ciudad de Bogotá luego de un operativo urgente de la policía nacional en la que el grupo terrorista mato numerosos civiles. Las operaciones iniciales se dieron el 24 de octubre de 1985, en donde en un operativo militar el cabecilla Petro, alias Aureliano, fue capturado comandando una cuadrilla de integrantes del M-19, todos “detenidos portando armas, cartuchos, seis bombas de fabricación casera, propaganda subversiva de la organización, documentos “de interés para la inteligencia militar”, cinco brazaletes y una bandera de ese grupo armado”.

Como si fuera poco, en medio de la sentencia condenatoria, el propio Juez sin rostro vinculó directamente al terrorista como parte de la cúpula del grupo extorsionador M19, relacionando entre 25 culpables a Gustavo Petro Urrego, y  detallando que La ley de amnistía excluyó, sin embargo, los delitos atroces y precisamente, con fundamento en esa excepción, la justicia sin rostro se propuso emitir la nueva resolución de acusación.

El M19 traiciona y olvida a su principal mecenas, Pablo Escobar

A diferencia de la impunidad universal que ha rondado el peligroso circulo de poder del grupo terrorista M19, el caso del ex convicto Jhon Jairo Velazquez presentó un panorama de implacabilidad de la autoridad del estado contra el Cartel de Medellín.

En concreto, Pablo Escobar, quien fuera el principal mecenas del grupo terrorista M19, murió en un operativo conjunto entre la policía nacional y el ejercitó en Medellín, y uno de sus más reconocidos milicianos, alias Popeye, purgo 23 años y 3 meses de cárcel, recobrando finalmente la libertad el 24 de Agosto del año 2014.

En concreto, a diferencia de su ex colega del M19, grupo financiado por el mismo patrón de los dos, alias Popeye cumplió con una pena condenatoria conforme a los términos legales establecidos en el derecho penal colombiano, y hasta la fecha se ha dedicado a llevar actividades en el sector privado.

Las lecciones que deja la disputa en Twitter de Alias Popeye y Gustavo Petro, alias Aureliano

Con ocasión de las disputas públicas en Twitter entre Alias Popeye y Gustavo Petro, alias Aureliano, es importante analizar las lecciones que deja la impunidad y la falta de autoridad en el país. En concreto, los dos ex convictos no solamente representan los voceros más activos de la alianza del Cartel de Medellín con el M19, sino la memoria histórica del narcoterrorismo de la década de los 90. Bajo este contexto, el tratamiento a los dos debe considerarse desde un marco de proporcionalidad, en el que la sociedad colombiana pueda reconocer con claridad los culpables de uno de los capítulos más sangrientos y terroríficos de Colombia en esa época.

El problema de fondo, sin embargo, radica en la generalizada impunidad que ronda la obscura figura ex terrrorista de Gustavo Petro, alias Aureliano, quien paso de ser un antiguo colega de Popeye, para ahora, cínicamente, denunciarlo en Twitter.

En concreto, a diferencia de alias Aureliano, alias Popeye purgo mas de 20 años de cárcel, lo que lo ha privado de una gran parte de su vida como condena por sus actos. En contraste, Gustavo Petro, seguiría impune ante los ojos de los colombianos.

Finalmente, la situación podría ser extremadamente grave debido a la impunidad que rodea al M19, y su peligrosa plana mayor. Hoy, uno de estos ha sido imbuido con el manto de la impunidad para llegar a la presidencia. De llegar, lo más probable es que se alíe con las FARC, y juntos, sin haber pagado cárcel, aspiren a imponer a sangre y fuego sus proyectos políticos, que son los de las FARC, el M19, el Cartel de Medellín y las AUC juntos.

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