Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.
Friedrich Hayek

La demagógica estrategia de “Pirry”, de porrista de la “Paz“, a criticar al estado por masacre de Tumaco

Los ciudadanos muertos en Tumaco no son culpa de "todo el país", de los "políticos", de los "corruptos", ni del abstracto del "Estado", en una campaña de figuras públicas y mediáticas para quedar bien "con todo el mundo", ganar adeptos y seguidores en "Twitter" o "Facebook". Los victimarios en Colombia de crímentes atroces tienen nombres y apellidos, son claramente identificables y el ordenamiento jurídico del país y los periodistas tienen que perseguirlos, con todo el peso de la Ley, señalarlos, erradicarlos, pasando la página y ocupandose junto con los comunicadores de otros asuntos.

Durante los últimos anos, el comunicador Guillermo Prieto, conocido como “Pirry”, ha hecho carrera en los medios de comunicación nacional como un nombre atractivo para la juventud, debido a sus experiencias en viajes y deportes extremos, lo que lo ha posicionado como un periodista de alto rating. Sin embargo, con el pasar de los años, ha pasado de limitarse a estas actividades, a convertirse en un activista político de internet, sin que por sus antecedentes se pueda establecer con claridad cuáles son sus intereses, además de ganar adeptos con frases sensacionalistas.

Cuáles son los verdaderos intereses del comunicador “Pirry”?

En concreto, durante los últimos años, los principales comunicadores del país, han injustificadamente legitimar las concesiones del gobierno nacional con el grupo narcotraficante FARC, lo que ha llevado a la nación a un clima de desinformación sin antecedentes en la historia de Colombia. Figuras como “Pirry”, han logrado no solamente aliarse con los intereses de poderosas casas de medios, sino así mismo crear en la juventud colombiana unas expectativas irreales y peligrosas para las instituciones y los ciudadanos.

Así, el comunicador ha logrado con mensajes ambiguos y demagógicos, ganar miles de adeptos en redes sociales, que le han posicionado como uno de los periodistas más seguidos del país, sin que asuma responsabilidad ninguna por apoyar concesiones que en este momento tienen al país al peor escenario de inseguridad institucional de sus historia.

Con ello, durante los últimos dos años, el periodista ha reiteradamente hecho alusiones de apoyo a las modificaciones constitucionales firmadas en Cuba, para, posteriormente criticar los resultados, sin que asuma responsabilidad como periodista. La extraña conducta del periodista podría ser evidente en sus redes sociales, en las que durante meses ha promocionado las concesiones al grupo narcotraficante FARC en explícitos términos de efectismo, lo que le ha generado seguidores impresionados por sus frases, sin que de fondo exista un analisis mesurado de las profundas consecuencias.   

Sorpresivamente, el comunicador, con sus mas de 2.2 millones de seguidores, en los últimos días y ante el evidente recrudecimiento de las acciones armadas de los grupos cercanos a la organización narcotraficante de las FARC, ha tomado la decisión de asignar al estado la responsabilidad sobre el incremento de las acciones sangrientas de estos grupos. 

En concreto, después de atacar a todos los grupos políticos del país, y sin ninguna claridad sobre el norte de lo que realmente sucede, el comunicador hace pocos momentos retoma la otra orilla ideológica para sugerir con ambigüedad que nadie responde por el Departamento de Tumaco, cuando es conocido el dominio territorial de las FARC en la zona, así como el recrudecimiento de otros grupo armadas debido al acelerado incremento de las hectáreas de cocaína como fenómeno paralelo a la denominada "Paz" del gobierno central y el grupo narcotraficante. 

 La situación y el comportamiento ambiguo del comunicador, criticando todo y a todos, y sin establecer jerarquizaciones sobre las verdaderas prioridades del país, pone en evidencia el carácter demagógico del periodismo de Colombia, acostumbrado a destruir para ganar rating, y no asumiendo ninguna responsabilidad sobre los hechos que aquejan a la nación.

El fenómeno de los comunicadores que usan el cinismo y la demagogia para quedar bien con un público impresionable

La ambigüedad utilizada por los periodistas para llegar a la población joven, adicionalmente, pone en evidencia el carácter efectista de los mensaje publicados en las redes sociales por figuras públicas. Los hechos revelan su principal interés en ganar adeptos en vez de analizar con frialdad cuales son los mayores riesgos de la nación, mezclando todo y a todos como si pertenecieran a los mismos rangos de destrucción, y llegando a las masas jóvenes mediante la mezcla de cinismo, subjetivismo, sensacionalismo e imágenes sin ningún contenido. Las consecuencias lastimosamente, pueden en pocos meses hacer realidad el peor escenarios de violación constitucional de la carta de 1991, con comunicadores que parecen mas publicistas de su nombre y el gobierno central.

Como es evidente, la población joven suele familiarizarse con los mensajes demagógicos de políticos, figuras públicas, periodistas y comunicadores que por quedar bien con todo el mundo, no asumen responsabilidades ni establecen rangos para entender que es verdaderamente lo que sucede en el país. Hoy, la nación se encuentra en el peor retroceso en materia de dominio territorial en su historia moderna, tratando de controlar potenciales problemas de orden publico que pueden emanar de las mas de 192.000 hectareas de coca que siguen extendiendose en la nación. 

Mientras que los periodistas que han apoyado sin orden ni jerarquías mensajes demagógicos como el concepto de la "Paz"; incluso a pesar de la potencial destrucción del marco institucional de la Constitución de 1991, por el solo hecho de ganar adeptos en redes, Colombia se sigue dividiendo sin que existan responsables por la desinformación. Este tipo de comunicadores, en la actualidad, generan matrices de odio en las que su principal función es creer que ellos son distintos al resto del país, y que todos los problemas del país caben en un mismo diagnóstico. 

La realidad es diferente. Durante los últimos años se han logrado dominar al máximo los problemas de orden público asociados a los grupos que se financian con el narcotráfico, incluso en poblaciones desgarradas por la violencia como en el Tumaco. En ese contexto, respaldar durante meses con ambiguedades, la destrucción institucional del país y las concesiones a grupos que estimulan el incremento de los cultivos, para luego volver a criticar al estado y quedar bien con todos, no solamente es un comportamiento reprochable e irresponsable sino condenable.

Los ciudadanos muertos en Tumaco no son culpa de "todo el país", de los "políticos", de los "corruptos", ni del abstracto del "Estado", en una campaña de figuras públicas y mediáticas para quedar bien "con todo el mundo", ganar adeptos y seguidores en "Twitter" o "Facebook". Los victimarios en Colombia de crímentes atroces tienen nombres y apellidos, son claramente identificables y el ordenamiento jurídico del país y los periodistas tienen que perseguirlos, con todo el peso de la Ley, señalarlos, erradicarlos, pasando la página y ocupandose junto con los comunicadores de otros asuntos. 

Crea una nueva cuenta o Registrate para poder opinar

Nuestros anunciantes