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La Farsa de la “Posverdad“ y el interés de SEMANA, EL Espectador y EL Tiempo en atacar el “Uribismo” y a Donald Trump

En concreto, la principal estrategia en la utilización del término viene precisamente a ajustar la posición de dominio informativo que grandes casas editoriales, que funcionan más como aparatos de propaganda, tienen sobre segmentos de la población que no han tenido acceso a otro tipo de perspectivas y hechos sobre la realidad.

Durante las últimas semanas, las principales casas editoriales del país han acuñado un término utilizado por los medios estadounidenses para afectar la imagen del mandatario Donald Trump. Se trataría del gaseoso concepto de “posverdad”, utilizado para tratar a toda aquella información que a estos medios no les interesa presentar, y considera como información alternativa porque no es la que encaja en su línea editorial.

El término ha sido bastamente utilizado por columnistas de izquierda e izquierda radical para desautorizar toda aquella información que las grandes casas editoriales pretenden ocultar, llegando incluso a crear redes de noticias falsas o abiertamente ambiguas como en el caso de la supuesta intervención de Rusia en la campaña presidencial de los Estados Unidos, promovida por la decadente candidata Hillary Clinton.

En Colombia, esta versión ridícula y risible de las elecciones de los Estados Unidos, pone al descubierto el desconocimiento en materia de política internacional de los columnistas de El Tiempo, El Espectador y la Revista Semana, creando una conspiración que ha sido aumentada por medios de izquierda estadounidense como CBS o CNN, y con una clara línea editorial asociada al partido demócrata.

[pullquote]El concepto de “posverdad” se enmarca en la ideología totalitarizante de izquierda que busca considerar que tiene la “verdad”[/pullquote], y que cualquier información, por veraz que sea, que no entra en sus marcos de referencia, es un “hecho alternativo”, una noticia “falsa” o una “posverdad”.

En concreto, la principal estrategia en la utilización del término viene precisamente a ajustar la posición de dominio informativo que grandes casas editoriales, que funcionan más como aparatos de propaganda, tienen sobre segmentos de la población que no han tenido acceso a otro tipo de perspectivas y hechos sobre la realidad. Las redes sociales, sin embargo, y la participación activa de los ciudadanos en la priorización de los temas políticos, han marginado la campaña de desinformación proveniente de los grandes grupos de medios, generando una agenda pública distinta a aquella que utilizan los grandes medios de comunicación.

Un reciente análisis del columnista español Javier Venegas, plantea de la siguiente manera la mentira de la “posverdad”:

"Algo similar podría estar a punto de suceder con el “nuevo” término “posverdad”. Además de ser corto, inquietante y pegadizo, tiene connotaciones orwellianas que lo hacen muy sugerente. Así que, en principio, estaríamos ante otro gran éxito de difusión, donde la teoría, la hipótesis es en realidad una consigna, casi un grafiti destinado a ir de pluma en pluma, señalando como triunfo de la mentira todo aquel suceso que resulte turbador para lo políticamente correcto".  (…) "Paradójicamente, con la reciente eclosión del término "posverdad", lejos de denunciar la falsedad, se establece una nueva mentira, cuando menos cronológica, porque lo que llaman la “era de la posverdad” no se inició ayer sino hace tiempo. De hecho, en 1989, en El conocimiento inútil, Jean-François Revel sostiene la idea de que, a pesar de vivir en era de la comunicación, donde la información y el conocimiento son más abundantes y accesibles que nunca, triunfa la mentira. Es decir, hace 27 años se nos advertía de la preponderancia de la ideología y la manipulación sobre la verdad. Sin embargo, entre la advertencia formulada por Revel y lo que algunos parecen denunciar hoy, hay una diferencia abismal: mientras el filósofo francés responsabilizaba a las élites intelectuales del triunfo de la mentira, [pullquote]hoy son esas mismas élites intelectuales las que culpan a la gente corriente de generarla y compartirla[/pullquote]. Lo cual resulta bastante sospechoso. Quién sabe, tal vez lo que ahora comienza sea la era de la ‘posmentira’".

En conclusión, las mismas elites que durante décadas han determinado desde las grandes casas editoriales la agenda política del país, hoy tratan de “posverdad” la información que es demandada y proporcionada por los ciudadanos de a pie a través de medios nuevos y de redes sociales.

En concreto, la fábrica de las mentiras con que durante décadas se ha nutrido a los ciudadanos está en riesgo, y ante la amenaza que representa la opinión política de los ciudadanos de a pie, los mismos grupos que han dominado el debate público acusan a la población de hablar “posverdades”, o en su defecto, a lo que llaman, hacer “uso irresponsable de las redes sociales”. En conjunto, la búsqueda de nuevos caminos de manipulación y rechazo al debate público real. 

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