Con 16%, Santos y el periodismo en Colombia se hunden definitivamente

En suma, el presidente no solo sería el mandatario con el más bajo nivel de popularidad, sino adicionalmente el que más ha perdido en la historia del país.

En las últimas horas, la encuesta Yanhaas sobre popularidad de Presidencia de la República, presentó un dato que puede cambiar la historia del país en dos. El presidente Juan Manuel Santos, de acuerdo a la encuesta de percepción ciudadana, sería oficialmente el presidente más impopular en la historia de la República. La aprobación del mandatario de acuerdo a los resultados del balance, ascendería tan solo a un 16%. Con ello, el presidente se ubicaría como el peor calificado desde todos los registros de popularidad históricos.

Al parecer, la percepción de la ciudadanía colombiana no se ha dejado influenciar por los medios de comunicación como el periódico El Espectador, El Tiempo o la revista Semana, y al contrario, la ciudadanía considera el gobierno como el peor calificado de las últimas décadas.

El 16% del presidente Santos, adicionalmente, sería mucho más bajo que el porcentaje de aprobación de Andrés Pastrana para la época en la que estalló el escándalo de la zona de despeje, que el presidente en su momento no supo afrontar. A pesar de que Juan Manuel Santos fue elegido para continuar con el legado que el mismo conoció como Ministro de Defensa, las decisiones de los últimos años lo hunden como mandatario. En suma, el presidente no solo sería el mandatario con el más bajo nivel de popularidad, sino adicionalmente el que más ha perdido en la historia del país.

Concretamente, a la pregunta “Independiente de su posición política, ¿Usted aprueba o desaprueba la forma como Juan Manuel Santos está conduciendo su gobierno?”; el 63% muestra su desaprobación, mientras que tan solo un 16% aprueba. 

La Oda del Espectador y la revista SEMANA a Camilo Torres que vulnera a las víctimas del ELN en Colombia y que indignó a los Colombianos

La falta de apoyo ciudadano al presidente, tiene su origen en su falta de legitimidad, que ha buscado ganar con propaganda en medios de comunicación como la revista SEMANA. En los últimos días, los medios de comunicación, en especial principales diarios de circulación nacional como la Revista Semana y El Espectador, han dado muestras de alarde al tratar de poner en pedestal a miembros pertenecientes a organizaciones terroristas como las FARC o el ELN; en ellos, han tratando de desviar la atención de la realidad nacional de una audiencia desprevenida, al sacar al aire crónicas o editoriales de figuras guerrilleras como si se tratasen de figuras nacionales.

Hace unos días, la Revista Semana publicaba, en una de sus principales editoriales, la entrevista al máximo lider guerrillero de las FARC Timoleon jimenez alias timochenko, exaltando su labor en el grupo insurgente y retratando una vida de pormenores en la guerrilla, más allá de las violaciones a derechos humanos, muertes y desidias provocados por esta misma organización.

Como se analizaba anteriormente, la editorial publicada, buscaba cambiar la imagen negativa que tiene el colombiano de la guerrillera y en especial del máximo lider, para a la postre convertirlos en actores políticos activos con miras a las elecciones del 2018.

Por este mismo camino, el diario El Espectador, en un especial dedicado exclusivamente a conmemorar los 50 años del ELN, han publicado en sus páginas principales, editorales que buscan exaltar a la guerrilla a partir de una serie de reportajes referenciando a su principal figura, Camilo Torres.

Nuevamente, un diario se reduce a exponer temas referentes a figuras que son consideradas, por algunos sectores de la sociedad colombiana, valuartes de la Historia Nacional. Ello se evidenciaria en los últimos homenajes convocados por el Congresista Ivan Cépeda y la Representante a la Cámara de Bogotá, Angela Robledo, entre muchos otros, enmarcados en las últimas amenazas provocadas por el ELN dentro de lo que ellos han denominado “Paro Armado Nacional”.

Las redes sociales han retratado estas muestras de apoyo monstrando en ellos que el rechazo existente en la sociedad se manifiesta constantemente; no solo por el hecho de resaltar la vida y obra de este personaje sino que se excusa de ser religioso y llevar a profetizar el nombre de una guerrilla que ha dejado un sin número de victimas; no por nada, el segundo grupo terrorista de la nación es considerado uno de los más sanguinarios de la historia nacional.

Más que ello, las muestra de respaldo de estos diarios e inclusive del gobierno nacional para buscar a toda costa poder entrar a dialogar con sus máximos lideres, contrasta con los últimos actos de violencia, terrorismo y violaciones a los derechos humanos que han tenido como premio el silencio del alto ejecutivo y el respaldo de medios de amplia circulación nacional.

Los últimos homenajes de este diario hacia Camilo Torres, y en general hacia la obra del ELN y la Oda que profesan al retratar la trayectoria, vida y desidia del mismo ha llegado a traspasar la frontera de lo generalmente aceptable; cuando en realidad las victimas de estos grupos no han tenido espacios para ser escuchados ni han sido transmitidos la crueldad, que sobre sus nombres, se ha actuado.

A cambio de ello, se vuelven martires de la guerra y se homenajean en diferentes circulos de la sociedad. Se resalta el supuesto “legado” como “profeta” y se exalta al proponer frases como, citando textualmente “Camilo vive, carajo!”.

Sin embargo, un sin número de familias sufren el porvenir de sus congeneres. A ejemplo de ello los soldados secuestrados desde el 2014, y cuyas familias han llevado a cabo numerosas campañas para lograr su liberación, se han topado con el silencio del gobierno y de los medios de comunicación vulnerando su integridad.

Y mientras hace unas horas, y dentro del denominado “Paro Armado Nacional”, celebrado para conmemorar la muerte del militante “Camilo Torres”, el pais ha vivido una azonada de hasta 35 acciones militares del ELN en contra de la población civil y militar dando como resultado la muerte de dos auxiliares de la Policia Nacional y numerosos actos de violencia, los diarios como El Espectador o la Revista Semana siguen resaltando la labor providencial de figuras como Camilo Torres o Timochenko vulnerando de manera infortunada el derecho de las víctimas del conflicto.

En conclusión, el país vive en un estado de vacio de poder que los medios de comunicación han buscado llenar a través de noticias que son abiertamente falsas, o que se acomodan a las demandas de presidencia. La situación sin embargo, no le ha permitido al presidente gozar de legitimidad, lo que con la última encuesta Yanhaas revela una seria crisis institucional y de legitimidad. Si en las semanas por venir no se toma una dirección radical en los asuntos del estado, Colombia podría vivir uno de los peores momentos democráticos y de legitimidad de toda su historia.

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