Porqué el "Proceso de Paz" debe acabarse de inmediato - Análisis de El Nodo

La paz no es un objetivo ni un papel firmado, es una consecuencia del orden, la autoridad y la justicia. Colombia tiene urgencias reales y no admite mas vacilaciones.

La "Paz" como ideal, es un concepto al que cualquier sociedad civilizada aspira, en la actualidad global sin embargo, la paz no es un acuerdo de intenciones entre un puñado de personas sino el establecimiento legítimo de reglas y normas para que los ciudadanos convivan. Sin autoridad y sin leyes no existe orden, sin este no existe ni existirá "Paz".

El gobierno colombiano en los últimos 6 años destruyó el último activo que le permitió llegar al poder con una aprobación de más del 70%; este activo era su autoridad. Hoy en día, menos del 16% de la población le cree, más del 90% de la población cree conscientemente que los últimos actos terroristas son de las FARC y no del ELN, más del 70% cree que el país va por mal camino y los mercenarios de las FARC no le tienen respeto.

El presidente está solo y el país está a la deriva. En este momento a nadie le importa si los acuerdos se firman o no se firman con las FARC, a nadie le interesa lo que haga el mandatario, el gabinete tiene una desaprobación tan alta como la del presidente y el pueblo colombiano ve que el tal proceso es un diálogo de sordos en un régimen tan o más criminal que el venezolano. El régimen cubano. Este último, mantenido con la complacencia de los gobiernos de la región, a pesar de la más sistemáticas violaciones a los derechos humanos del hemisferio y de sumir a la pobreza a una isla que en otras épocas era un excepcional y organizado destino de turismo y bonanza.

Hoy a nadie le importan las negociaciones en Cuba, los ciudadanos colombianos que tienen que vivir la realidad lejos de los lujosos despachos y apartamentos de los periodistas de opinión, tienen otras prioridades. Desean que la economía vuelva a retomar el rumbo y que no se produzca al cierre del año un decrecimiento como el de 1999. Los ciudadanos desean que la moneda recobre una parte del valor que tenía en comparación con monedas como el dólar, y que su acelerada depreciación no les extermine su derecho a poder adquirir bienes o servicios nacionales o importados. Los colombianos no quieren ver a terroristas en sus periódicos dandose la mano con campesinos o intimidando con armas en colegios, quiere verlos tras las rejas. Los colombianos quieren que la frontera con Venezuela se vuelva a abrir con o sin el régimen de Maduro, quieren reactivar el comercio de la zona, ocupar su tiempo en analizar cosas mas productivas, no quieren criminales en el congreso ni sentirse presionados con impuestos que se derivaron de un estado que derrochó el dinero durante los últimos 5 años.

Los colombianos saben que la fuerza pública, así como lo hizo durante los últimos años puede combatir y reducir el narcotráfico, las BACRIM, la extorsión, el ELN y a las FARC. Fue precisamente este resurgimiento en la confianza de la autoridad del estado la que hizo que la población votara masivamente por Juan Manuel Santos en la primera elección. Hoy esa confianza en el mandatario y en las instituciones está perdida. En su reemplazo, los medios de comunicación y los periodistas amigos del gobierno buscan imponer la cortina de humo de la “Paz”. Esa “Paz”, sin embargo es mentirosa desde su raíz, porque un país con instituciones fuertes no vive en guerra, sino que con la autoridad del estado impone el orden. Si lo hizo en el 2002 con una guerrilla y un paramilitarismo acrecentados, con menos recursos y experiencia, hoy puede hacerlo mejor, mas eficientemente y mas rápido.

El país debe retomar el rumbo antes de que sea demasiado tarde. Los colombianos no le creen ni a las FARC, ni al ELN, ni al presidente Juan Manuel Santos, ni a los medios de comunicación. Los colombianos no quieren aprobar ni negar un plebiscito que va a gastar mas dinero en una cortina de humo que solo la creen los periodistas financiados por palacio y los amigos cercanos del mandatario.

El “Proceso de Paz” debe acabarse de inmediato, la autoridad del estado debe volver a cada uno de los corregimientos, el presidente debe atender temas urgentes que desplazó por 6 años (¡), la fuerza pública debe ser implacable con los comandantes y mandos medios terroristas, invitar a la desmovilización de los rasos como lo hizo exitosamente, reactivar el sistema de recompensas por información que conduzca a la captura de cabezas del narcoterrorismo, reanudar las fumigaciones para detener el ascenso de producción de droga y recuperar el país del inocuidad y los discursos sentimentales sobre la “Paz”.

La paz no es un objetivo ni un papel firmado, es una consecuencia del orden, la autoridad y la justicia. Colombia tiene urgencias reales y no admite mas vacilaciones.

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