La manipulación progresista del falso "Paro Nacional": Caso de El Espectador

El Espectador hoy desencanta por su ausencia de ética a la hora de escribir un artículo sobre el Paro Nacional. Perdiendo así, la legitimidad construida durante tantos años, entre los colombianos.

Si por algo se ha destacado el denominado Paro Nacional en Colombia, aparte de su violencia y sus bloqueos, es por la difusión de miles de noticias, muchas veces falsas, que intentan influenciar a los colombianos, para el apoyo del mismo. Y es que, esta manipulación no solo viene sucediendo desde las redes sociales, algunos influyentes periódicos del país, han decidido tomar partido, exponiendo a sus lectores a información sesgada, con el único objetivo de convencerlos de un paro que, por el momento, no ha traído nada bueno para Colombia.

Uno de esos diarios es el periódico El Espectador. Con 124 años de historia, El Espectador hoy desencanta por su ausencia de ética a la hora de escribir un artículo sobre el Paro Nacional. Perdiendo así, la legitimidad construida durante tantos años, entre los colombianos.

Se debe recordar que, El Espectador no ha sido ajeno a la violencia que por tanto años ha estado en Colombia. Durante el año 1986, el narcotraficante Pablo Escobar, detonó una bomba en sus instalaciones, acabando con la vida de Fidel Cano Gutiérrez, fundador del mencionado diario.

No obstante, hoy sus periodistas parecieran olvidar el legado de este gran periodista, y alejándose de la ética de un diario, han decidido mostrar una sola cara de la moneda durante el denominado Paro Nacional, dejando así, de hacer eco en las usuales acciones de terrorismo urbano en ciudades como Cali, Popayán, Bogotá, Medellín, entre otras.

Bastaría con entrar a la página web del diario El Espectador, para vislumbrar el sesgo que el mismo tiene. Por un lado, sus noticias hablan directamente del Paro Nacional, sus peticiones, lo que han sido estos 40 días de marchas, las críticas que existen sobre la Fuerza Pública, la llegada de la CIDH, así como entrevistas a quienes están en contra de la militarización del país para restablecer el orden. En su página principal no se encuentra un artículo que mencione el grave daño de los bloqueos para los colombianos, los ataques de “manifestantes” a la fuerza pública, etc.

Desafortunadamente, el caso de El Espectador es apenas una muestra de lo que ocurre en decenas de diarios en el país que han perdido la ética en sus investigaciones y artículos, lo que a su vez los ha llevado a perder credibilidad entre los colombianos. A su vez, las consecuencias de no ver las dos caras de la moneda, son nefastas para una sociedad que ha vivido más de 100 años en medio de guerras: las opiniones se polarizan aún más, se invita a no construir argumentos sólidos y se presenta una grave amenaza a la democracia, tras hacer pensar a los lectores, que existe una verdad absoluta en el país.

 

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