Tres teorías sobre la infiltración de Zuluaga en el 2014 que conducen al candidato presidente Santos

Por si fuera poco las recientes declaraciones de Quintana no solamente confirmaban que Sepúlveda era un conocido de inteligencia sino que en los procesos protocolarios de la Dirección Nacional de inteligencia para la selección de personal, Sepúlveda había sido puesto a prueba bajo el sistema de verificación de declaraciones del polígrafo. Este último elemento que hasta hace unos pocos días era desconocido, pone en evidencia el grado de coordinación de la dirección Nacional de Inteligencia para analizar personas que hubieran servido a una operación de infiltración de la naturaleza de la que sucedió en el año 2014.

El tema sobre la infiltración del candidato Óscar Iván Zuluaga podría cambiar definitivamente la historia de Colombia. Aún cuando durante los últimos meses los principales medios de comunicación intentaron tratar de ocultar los diversos detalles que rodearon los eventos, las declaraciones del saliente director del Cuerpo Técnico de la Fiscalía, Julián Quintana, podrían perfilar el que sería el mayor escándalo en la historia de la Democracia colombiana.

Existen en términos generales tres interpretaciones para lo que sucedió , sin que ninguna de estas pueda considerarse hasta el momento una realidad completa. Las tres opciones, sin embargo, conducirían a pensar que el entonces candidato presidente de la República estaría totalmente enterado de la infiltración, no solamente después de los hechos, sino desde antes, dada su línea directa con la dirección de inteligencia en calidad de candidato y sus limitaciones para alcanzar la presidencia.

1. La teoría de que sin justificación Echandía era el cerebro

Desde una perspectiva puramente superficial, se podría considerar que la infiltración de la campaña estuvo principalmente dirigida y exclusivamente coordinada desde el departamento Nacional de inteligencia de Colombia . Bajo este contexto el único responsable de haber manipulado las pruebas los informantes, los tiempos, cintas, fuentes , y en términos generales los recursos para la operación de infiltración fue el director de la dirección de inteligencia, el almirante Echandía.

Esta teoría, superficial frente a los hechos , sin embargo deja varios vacíos de fondo. En particular el primer vacío, se debe precisamente a lo que en el derecho penal como se conoce como las motivaciones del delito o la motivación de la conducta delíctiva. En este contexto , vale entonces la pena preguntarse cuál era la intención de Echandía para tratar de infiltrar la campaña de Zuluaga , en medio de uno de uno de los momentos más críticos de la historia colombiana? La pregunta es además valida si se tiene en cuenta que, en contra de las afirmaciones de medios, inteligencia si conocía personalmente a Sepúveda y lo contempló como vendedor de información. Esta pregunta, precisamente deja en un limbo sospechoso toda actuación que hubiera sido autónoma y solidariamente dirigida de forma exclusiva por Echandía . Por este motivo y aunque los principales medios de comunicación del país pretenden utilizar esta teoría como explicación, por su naturaleza no tendría ningún tipo de justificación ni política, ni jurídica, ni estratégica.

 [pullquote] Lo que llama la atención frente a la defensa de esta teoría es que de una forma extraña -qué podría incluso considerarse cómplice o sospechosa- los principales medios de comunicación , y algunos periodistas insisten el familiarizarse con esta versión [/pullquote] , tratando de explicar que el cerebro detrás de una operación de esa magnitud era Echandía a pesar de que no existe ninguna motivación de fondo para que haya sido el que coordinó todo, contacto las fuentes, preparó los hechos, conservó el video, filtro la información, seleccionó los medios de comunicación, escogió el tiempo para la publicación de las supuestas pruebas y después ocultó el caso con complicidad de la fiscalía.

2. La teoría de la venganza de Montealegre

Una segunda teoría lleva a pensar que la actividad estuvo coordinada entre la Fiscalía General de la nación y la Dirección Nacional de inteligencia. Esta teoría podría explicarse un poco más debido a que contaría con las mismas variables de la primera, y sin embargo llevaría la justificación de que el fiscal de entonces, Eduardo Montealegre, tenía intereses jurídicos y políticos detrás de la elección o rechazo del candidato Zuluaga.

Desde esta segunda perspectiva se podría considerar que la animadversión de Montealegre contra la oposición política en Colombia -y particularmente contra las figuras más relevantes de la oposición política- lo habría llevado a tomar la descabellada decisión de procesar jurídicamente al candidato con las mayores opciones de ganar las elecciones. Esta hipótesis podría en parte considerarse válida sin que ella misma sin embargo explique la dimensión del riesgo que una persona como Montealegre es capaz de tomar solamente por tener rechazo hacia una tendencia una ideología o un grupo particular en Colombia. Adicionalmente esta teoría tendría que tener en consideración que las motivaciones de Montealegre para llegar a la fiscalía fueron precisamente políticas a lo largo de toda su carrera jurídica, lo que tampoco se justificaría con una brillante hoja de vida en la academia que viene precisamente en el momento más crítico de la Democracia colombiana a mancharse con escándalos y con la que pueda ser la peor conspiración política de la historia.

3. La teoría de Santos y la explicación de las motivaciones de la infiltración de Zuluaga

Finalmente la tercera teoría llevaría a pensar a que el cerebro directo o indirecto de la operación de infiltración de la campaña del candidato Zuluaga fue precisamente el entonces candidato presidente, como segundo en las encuestas, e incluyente periodista nacional Juan Manuel Santos Calderón. Esta es precisamente la teoría que la oposición en Colombia está tratando de explicar con sólidos elementos argumentales a partir de las evidencias qué recientemente salieron a la luz pública con las declaraciones del Antiguo director del cuerpo técnico de investigaciones Julián Quintana. Adicionalmente está lograría justificar las motivaciones de fondo que no serían otras que lograr a costa de una estratagema jurídica, con la tranquilidad que otorga el poder y con la influencia sobre el máximo órgano del poder judicial en Colombia, la presidencia de la República en condiciones adversas.

Adicionalmente la teoría encontraría no solamente una justificación, sino precisamente conectaría las diversas motivaciones que llevaron a los que hasta la fecha se consideran los responsables del articulado proceso de financiación de informantes vinculados a la campaña de Zuluaga. Hasta hace unos meses los ciudadanos en Colombia e incluso aquellos que se negaban a creer que la campaña del candidato opositor Zuluaga pudiera haber sido infiltrada, carecían de argumentos para justificar el rol del contratista Andrés Sepúlveda. Sin embargo, las recientes declaraciones de Quintana ponen en evidencia que la dirección Nacional de inteligencia no solamente si conocía a Andrés Sepúlveda desde antes sino que adicionalmente tal y como lo hizo con los demás informantes que tenía infiltrados en la campaña, lo sometió a una prueba para comprarle productos de tráfico de información y así hacerlo parte del equipo de trabajo.

 [pullquote] Esta declaración de Quintana cierra completamente el caso sobre las dudas que rodean la participación de Sepúlveda, Revert y Bajaña. En concreto los tres informáticos podían no solamente haberse conocido antes, sino que, evidentemente eran con antelación todos conocidos por el círculo de informantes de la Dirección Nacional de inteligencia [/pullquote]  de Colombia con conducto directo de comunicación con el presidente de la república.

Por si fuera poco las recientes declaraciones de Quintana no solamente confirmaban que Sepúlveda era un conocido de inteligencia sino que en los procesos protocolarios de la Dirección Nacional de inteligencia para la selección de personal, Sepúlveda había sido puesto a prueba bajo el sistema de verificación de declaraciones del polígrafo. Este último elemento que hasta hace unos pocos días era desconocido, pone en evidencia el grado de coordinación de la dirección Nacional de Inteligencia para analizar personas que hubieran servido a una operación de infiltración de la naturaleza de la que sucedió en el año 2014.

Los resultados saltan a la vista, y tal y como lo buscaron durante algunas semanas el video presenta al candidato opositor en una situación incómoda sin que hubiese cometido ningún acto delictivo, tal y como lo definió recientemente la Corte en las investigaciones.

El objetivo de la operación y del vídeo sin embargo, fue logrado, al generar un escándalo coordinado con los principales medios de comunicación nacional afines a la administración de Santos, lograr superar la derrota de la primera vuelta presidencial, y en medio del escándalo lograr la mayor votación en la segunda vuelta.

Sí Colombia y los ciudadanos en este momento no se revelan con firmeza frente al papel coordinado de los medios de comunicación en tratar de ocultar los hechos, la democracia no sólo estaría herida, sino que habría sido liquidada intencionalmente, como no lo registra ninguna otra época de la historia republicana de Colombia.

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