A 18 años del atentado al Club El Nogal, familiares de víctimas aún piden justicia

18 años después del atentado, las familias de las víctimas ven cómo la justicia brilla por su ausencia, quienes esa noche ordenaron el asesinato de colombianos inocentes, hoy no han pagado por sus crímenes.

37 personas asesinadas y más de 200 heridas, fue el saldo que dejó el carro bomba detonado por el grupo terrorista FARC en el Club El Nogal, el 7 de febrero del 2003. Luego de 18 años, los autores intelectuales aún siguen en la impunidad, justificando incluso este nefasto ataque terrorista.

En la noche del 7 de febrero del 2008, Bogotá se estremeció ante un fuerte estallido que se escucho en el sector nororiental de la ciudad. Minutos después los noticieros comenzaron a emitir un boletín de última hora “Atentado en el Club El Nogal. Rápidamente la noticia fue difundida en todo el país, dejando conmocionados a la mayoría de colombianos, que veían cómo el terrorismo, sin importar la vida de ciudadanos inocentes, una vez más nos sumía en el miedo y la incertidumbre. 

Luego de las investigaciones se comprobó que el carro que contenía en su interior la bomba, lo ingresó el profesor de Squash del mencionado Club. El autor material era integrante de las FARC, llevaba algunos años trabajando en el Club, en donde logró ganarse la confianza de otros trabajadores en el lugar. Gracias a esa confianza, el supuesto profesor de squash logró entrar en su carro esa noche, sin ser requisado. 

Las imágenes de aquel 7 de febrero son escalofriantes, un edificio prácticamente demolido, con llamas en su interior. A las afueras carros de bomberos y ambulancias que atendían a los heridos, los cuales salían bañados en sangre. Luego de ese día, el clamor era general, no queremos más FARC. Pocos meses antes habían perpetrado la masacre en Bojayá, ahora lo hacían en la capital del país.

Los encargados de ordenar este vil y cobarde atentado terrorista, fueron los miembros del secretariado de las FARC de ese entonces, alias “Timochenko”, alias “Iván Márquez, alias “Raúl reyes” (dado de baja en Ecuador), alias “Alfonso Cano” (dado de baja en Colombia), alias “El Mono Jojoy” (dado de baja en Colombia) y por supuesto, alias “Tirofijo”, quien falleció por causas naturales. A quien se le dio la orden de planear y llevar a cabo el atentado fue a alias “El Paisa”, cabecilla de la sanguinaria columna móvil Teófilo Forero, de las FARC.

Lo que todos esperaban es que los mencionados anteriormente fueran alguna vez capturados, para que pagaran por este y otros múltiples crímenes en una cárcel, era el mínimo de justicia que merecían las víctimas fatales de aquella noche. Pero la historia dio un giro y todo cambio.

18 años después del atentado, las familias de las víctimas ven cómo la justicia brilla por su ausencia, quienes esa noche ordenaron el asesinato de colombianos inocentes, hoy no han pagado por sus crímenes. Por el contrario, alias El Paisa, quien fue el cerebro de la macabra operación, se paseó por las calles de Bogotá, por en frente del Nogal, sin miedo a ser capturado, cuando se cansó de una supuesta legalidad, volvió a hacer parte de los frentes activos de las FARC. Lo mismo sucedió con Iván Márquez, quien incluso fue congresista del país, teniendo en sus manos la sangre de los 37 ciudadanos que murieron esa noche. Timochenko hoy sigue en el Congreso, legislando por nosotros. Mientras tanto, las víctimas siguen clamando por justicia ¿Hasta cuándo?

 

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