Monómeros: ¿crisis de sociedades en el campo colombiano?

Por: Mariano Martínez Ospina @MarianoMOspina

El nombre del consorcio empresarial de Monómeros que abarca el 80% del mercado colombiano de insumos agrícolas tiene dos vinculaciones: por un lado, la investigación científica encaminada a fortalecer la agroindustria; y por el otro lado, cuestionamientos desde decisiones internas societarias hasta la afectación directa a causa de su naturaleza pública transnacional de la situación política en Venezuela.

El sensacionalismo en las noticias económicas y empresariales colombianas, siempre han existido, y el caso de Monómeros no es una excepción, por motivo de la inmediatez y la colisión que genera en la economía nacional, por vía de su participación en la agroindustria, que acaba de reponerse en toda la extensión de su cadena productiva de los impactos directos y colaterales de las problemáticas de orden público ocasionadas con las protestas de finales del primer semestre del año. 

Podríamos llenar páginas impresas de periódico durante meses y una web completa sobre la huella en los gastos y deudas de los hogares en el PIB y de la trascendencia de una empresa en la economía de un país donde hay concentraciones en las cadenas productivas y ramas económicas, como sucede en Colombia -tema que rayaría en el dilema ético y jurídico sobre la existencia de facto de monopolios y oligopolios pese a su prohibición constitucional que contrasta con la realidad-. Esto se explica de sobra con las cifras de importancia para la rama primaria de la economía local de la suerte de Monómeros.

Y para realizar un análisis con objetividad sobre cómo esta empresa que en 2020 realizó ventas por más de 800 mil millones de pesos, con ganancias aproximadas a los 32 mil millones, esté a punto de declararse en quiebra, con deudas cercanas a los 130 mil millones de pesos con proveedores, debido al congelamiento de sus activos por parte de la autoridad tributaria norteamericana OFAC, en razón a las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Venezuela y al reconocimiento del parlamentario Juan Guaidó como presidente legítimo, con quien desde la administración de Donald Trump y en alianza con algunos países latinoamericanos y de la Unión Europea se han congelado activos económicos del Estado venezolano en el exterior, en su mayoría filiales de empresas pertenecientes al conglomerado de industrias petroquímicas asociados a PDVSA.

A ese grupo pertenece Petroquímicas de Venezuela S.A. del CV Monómeros Colombia S.A., cuya planta de producción se encuentra en Barranquilla, con oficinas administrativas y comercializadoras ubicadas en Bogotá y las principales ciudades del país.

Las tensiones políticas alrededor del nombre Monómeros no son de ahora, verbi gracia, durante la crisis política que según muchos expertos estuvo a punto de desembocar en un conflicto armado entre Venezuela y Colombia a raíz de las constantes agresiones verbales entre los mandatarios de su tiempo Álvaro Uribe y Hugo Chávez entre 2007 y 2008, se habló mucho en los medios de comunicación de presuntas financiaciones del gobierno venezolano a través de la empresa Monómeros a candidaturas al Congreso y Presidencia afines ideológicamente, caso que generó la destitución de la senadora liberal Piedad Córdoba en 2010. Sin mencionar las investigaciones de los vínculos del empresario Alex Saab actualmente procesado por narcotráfico.

Independientemente de la situación de control internacional de activos y su perjuicios económicos, la empresa ha sido investigada, inspeccionada y ahora controlada por parte de la Superintendencia de Sociedades, provocando la renuncia de Carmen Hernández, y generando una pugna entre las directivas de la empresa y el Estado colombiano, que no es solamente una discusión local y habitual del mercado empresarial, sino un conflicto geopolítico entre los mandatarios Nicolás Maduro e Iván Duque, que podría traer en año electoral, un argumento que refuerza la difícil situación de credibilidad y gobernabilidad de las actuales fuerzas oficialistas en el país.

Más preguntas que respuestas, las que quedan en medio de este panorama. Pero lo más importante, es que la diplomacia y la gerencia primen, y junto a ellos, el sentido común de los perjuicios a una cadena productiva fundamental para el país que es el campo y la necesidad de su modernización. Además, ¿el gobierno americano dará la administración de un holding empresarial a un gobierno sin infraestructura financiera ni administrativa y además sin credibilidad y con cuestionamientos en manejo de donaciones para los migrantes que llegaban sin nada al país? Por el bienestar de Colombia y Venezuela, esperamos que no…

 

 

Abstract
Las tensiones políticas alrededor del nombre Monómeros no son de ahora, verbi gracia, durante la crisis política que según muchos expertos estuvo a punto de desembocar en un conflicto armado entre Venezuela y Colombia a raíz de las constantes agresiones