Alerta por panfletos amenazantes de las FARC en Valle del Cauca

Pero, aunque en el país todo parecía seguir su curso normal, desde el 2012 en La Habana se venía fraguando un nefasto pacto, que en últimas terminaría por fortalecer la criminalidad y debilitar la institucionalidad, como lo veremos a continuación.

Un panfleto difundido en el Dagua, Valle del Cauca, ha prendido nuevamente las alarmas entre los habitantes. El mencionado panfleto fue enviado por el frente activo Jaime Martínez de las FARC, devolviéndonos a lo que fue el final del siglo XX e inicios del siglo XXI en nuestro país. En aquella época, Colombia fue considerado por algunos académicos como un estado fallido, al nivel de Somalia.

Ya entrados en el siglo XXI, el cambio en la estrategia de seguridad nacional y el fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, fueron la pieza clave para recuperar los territorios que se encontraban hasta ese momento en manos de grupos terroristas como las FARC y el ELN. Desde ese entonces, y hasta el 2014 aproximadamente, nuestro ejército dio duro golpes al narcotráfico y al terrorismo; se logró neutralizar a alias Raúl Reyes, a alias el Mono Jojoy, a alias Iván Cano, entre otros cabecillas.

Pero, aunque en el país todo parecía seguir su curso normal, desde el 2012 en La Habana se venía fraguando un nefasto pacto, que en últimas terminaría por fortalecer la criminalidad y debilitar la institucionalidad, como lo veremos a continuación.

Durante el mencionado pacto de La Habana, entre las FARC y el ex presidente Juan Manuel Santos, se acordó el debilitamiento de nuestras Fuerzas Armadas y de las herramientas para combatir el terrorismo. Por un lado, se dio la orden de suspender la aspersión aérea con glifosato, como es de común conocimiento, la aspersión aérea era la mejor herramienta en la lucha contra el narcotráfico (gasolina de los grupos terroristas). Por otro lado, se acordó disminuir el pie de fuerza de nuestras Fuerzas Armadas, en menos de 4 años el personal militar se redujo en, al menos, 60,000 hombres. Finalmente, la estrategia de seguridad cambió y dejó de ser ofensiva, para volverse defensiva.

Las consecuencias de las mencionadas decisiones, las estamos viviendo hoy. Los grupos terroristas han vuelto a tomarse regiones en nuestro país, sembrando el terror entre los ciudadanos, la percepción de inseguridad en Colombia va en aumento y los cabecillas FARC, hoy congresistas, disfrutan de los recursos obtenidos por el narcotráfico, sin haber pagado en una cárcel por sus delitos, y con una estructura armada ilegal clandestina a su disposición.

El mencionado panfleto del Dagua, Valle del Cauca, es justamente la prueba de lo que se ha venido argumentando en el presente artículo; una organización criminal que se aprovechó del debilitamiento de la seguridad en el país  y del fortalecimiento del terrorismo y el narcotráfico, hoy vuelve a tener presencia en un municipio, en donde sin duda alguna, sus ciudadanos están aterrorizados.

Ahora bien, el contenido del panfleto pareciera al mismo tiempo una burla hacia los ciudadanos. Por una parte, hablan de cuidar los recursos naturales, no obstante, es el narcotráfico (su principal fuente de financiación) lo que está acabando con la biodiversidad del país. Por otro lado, hablan de llegar a apoyar a los habitantes del Dagua, acabando con los extorsionadores, lo irónico es que dentro de las finanzas de los frentes activos de las FARC, la extorsión juega un rol principal. Finalmente, hablan de proteger a la población, pero como se dijo anteriormente, los habitantes del mencionado municipio, deben estar aterrorizados.

El panfleto de las FARC es una alerta para todos los colombianos. Una vez más desde las armas amenazan con acabar la institucionalidad, muy seguramente, confiados en que si son capturados, recibirán el mismo trato que alias Tornillo o alias Timochenko, y antes que ir a una cárcel, irán al congreso.

 

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