Alerta por refundación de temible Frente de las FARC: Bloque Martin Caballero

Para ser más precisos, se les quitaron herramientas de vital importancia para combatir a las organizaciones ilegales, como lo era la aspersión aérea de cultivos ilícitos.

Luego de 5 años de firmarse el nefasto pacto de La Habana entre los cabecillas FARC y el Gobierno de Juan Manuel Santos, el país está sumido nuevamente en la violencia y la desconfianza hacia la justicia, que lejos de condenar a los mayores criminales de la historia del país, ha optado por brindarles un blindaje jurídico.

El acuerdo de La Habana tiene mucho que ver con lo que está pasando hoy en día en Colombia. Por un lado, en la mesa de negociación que se tenía en Cuba, se acordó debilitar a las Fuerzas Armadas. Para ser más precisos, se les quitaron herramientas de vital importancia para combatir a las organizaciones ilegales, como lo era la aspersión aérea de cultivos ilícitos. Igualmente, se acordó reducir el presupuesto en seguridad y defensa, y se disminuyó drásticamente el pie de fuerza de nuestras Fuerzas Militares y de nuestra policía.

Las aberrantes decisiones mencionadas anteriormente, han hecho que los frentes activos de las FARC y otras organizaciones criminales, que también se benefician del narcotráfico, hayan comenzado a ocupar espacios que hasta el 2013 estuvieron dominados por nuestros militares, sembrando nuevamente el terror en millones de colombianos. 

Las organizaciones criminales han visto dichos espacios como áreas de oportunidad, principalmente, para aumentar sus ganancias de las economías ilegales. Al no tener presencia alguna del estado, por cuenta del debilitamiento al que fueron sometidas las Fuerzas Armadas, estos territorios han comenzado no solo a ser dominados por los grupos criminales, también se han convertido en campos de batalla entre distintos grupos ilegales que luchan por el control del territorio. Desde luego, la consecuencia es el asesinato constante de colombianos inocentes. 

Santrich y Márquez no han sido ajenos a esta nueva dinámica narcotraficante y terrorista, y tomando ventaja del pacto que ellos mismos firmaron para su beneficio, han comenzado a consolidar su estructura criminal en el país. Es por esto que, haciendo alarde de su poder geopolítico, han anunciado la reconformación del Frente Caballero en el Caribe, específicamente en Montes de María. El comunicado está acompañado de una foto en el que se ven a más de 15 bandidos portando armas largas. No es raro que los dos cabecillas FARC hayan decidido tomarse esta zona, pues les brinda una posición estratégica en el negocio del narcotráfico.

Por otro lado, es aberrante pensar que el blindaje jurídico que les brindó la denominada JEP a los cabecillas FARC, hoy tenga a Colombia en esta situación. Debemos recordar que alias Jesús Santrich fue detenido posterior al pacto de La Habana por narcotráfico, dentro del mismo proceso estaba vinculado Márquez. Desafortunadamente, una inexplicable decisión de la justicia los dejó en libertad. La mencionada decisión fue aprovechada por los 2 criminales para escaparse y volver a los frentes activos que aún mantenían las FARC. Sin duda alguna, la impunidad juega entonces, un rol determinante en la conformación de nuevos frentes criminales.

Ante el escenario que se describe en el presente artículo, no cabe duda el pacto de La Habana ha sido un retroceso en el proceso de defensa y seguridad que venía consolidándose en el país desde inicios del siglo XX. Lo acordado en dicho pacto, especialmente en lo que se refiere a impunidad y el debilitamiento de nuestras Fuerzas Armadas, han devuelto el terror al territorio nacional.

 

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