El Villarreal da ejemplo y niega arrodillarse ante la moda comunista de BLM

El mensaje, por el contrario, es una protesta contra el Movimiento previamente mencionado por utilizar causas como el racismo, para lograr influenciar al mundo entero de sus inviables propuestas.

Durante los dos últimos años, el movimiento Black Lives Matters (BLM) se ha puesto de moda alrededor del mundo. Lamentablemente, el movimiento lejos de promover una verdadera inclusión a la sociedad, ha terminado por influenciar a miles de jóvenes en el mundo, que terminan apoyando más a una agenda política, que a una causa ciudadana.

Sumado a esto, el Movimiento Black Lives Matters ha puesto en riesgo la institucionalidad y la democracia en Estados Unidos, convocando a protestas violentas que han dejado incluso muertos y con peticiones tan absurdas como desfinanciar o acabar con la policía. La mencionada propuesta es inviable en un estado de derecho en donde las Fuerzas Armadas son las encargadas de defender a los ciudadanos contra la delincuencia y el terrorismo.

Ahora bien, así BLM haya logrado influenciar a miles de personas con un discurso totalitarista, que promueve la exclusión y genera anarquía, hay todavía prestigiosas instituciones que han logrado no caer en el juego. Una de esas instituciones es justamente el equipo de fútbol español, Villareal. 

En el partido disputado el día jueves entre Villarreal y Arsenal por las semifinales de la Europa League, como suele ser costumbre, los jugadores del equipo inglés, e incluso el mismo arbitro, se arrodillaron en una supuesta protesta contra el racismo (moda impuesta por BLM). Sin embargo, con mucha racionalidad y sin caer en apasionamientos, los jugadores del equipo español se negaron a arrodillarse, mostrando que no están sublevados ante la manipulación del movimiento Black Lives Matters. 

Lo anterior en ningún momento quiere decir que el Villarreal sea un equipo racista o algo por el estilo. El mensaje, por el contrario, es una protesta contra el Movimiento previamente mencionado por utilizar causas como el racismo, para lograr influenciar al mundo entero de sus inviables propuestas. Si en verdad quisiéramos acabar el racismo, no como parte de una agenda política, sino como un valor ciudadano, lo primero que deberíamos hacer es lo que hizo el Villarreal, dejar de creer en movimientos con una clara agenda política definida y con intereses particulares, y comenzar por crear grupos en donde la diferencia sea verdaderamente aceptada.

 

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