La eventual salida del ex gerente general de la campaña presidencial del actual Gobierno, Ricardo Roa, sumado a muchos nombramientos de la Administración, no debe pasar desapercibido o como “paisaje” antes las ya comunes noticias de escándalos de corrupción durante años en Colombia. Ecopetrol, la empresa insignia y baluarte de la economía nacional -como lo ha sido por casi cuarenta años la industria minero-energética y petrolera- nunca ha pasado por una crisis de gobernabilidad, credibilidad y esquizofrenia donde quienes dirigen desde el Estado -su mayor accionista y beneficiario- y desde sus directivas, odian el sector para el que trabajan (algo tan incoherente como que el CEO de una cadena de frigoríficos sea una persona vegana o vegetariana). Solicitar la salida de Roa de la Presidencia de la empresa estatal de hidrocarburos, más allá de un acto al que más allá de una inhabilidad legal, sería una obligación moral, deja claro, que, cuando otro tipo de criterios diferentes a la experticia en la Administración Pública y el sentido común, nunca salen las cosas bien.
“Guardémonos de programar lo que queremos ver cumplido”
“La actividad política es el pretexto con el cuál la inteligencia elude sus deberes”
“El crítico es el procurador del orden”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador Universidad de los Andes (1913-1994)
REFLEXIONES PREVIAS
Cuando se fundó mi futura Alma Mater, la Escuela Superior de Administración Pública ESAP por la Ley 19 de 1958, se pensó que Colombia después de superar una etapa terrible de su larga historia conflictiva, marcada por la crueldad sin límites de la violencia partidista y de conjurar para siempre la amenaza de un regreso del militarismo al poder, como ha sido constante y costumbre en otras naciones de la región. Pero lo más importante, es que quien ejerciera el servicio público lo hiciera como una carrera, una profesión y una vocación, no como el camino para el que no sabe hacer nada, no tiene estudios y está urgido por las necesidades económicas propias y familiares “con el sol a cuestas” en la vida. Esa definición la daría el abogado externadista, escritor y diplomático bogotano Álvaro Salom Becerra (1922-1987) en su obra Un tal Bernabé Bernal (1975) y en el siglo XIX, el escritor y poeta liberal Jose María Vargas Vila (1860-1933) en Flor de fango (1897) sobre los curas de pueblo en esa época del regreso de los conservadores al poder después de la Constitución de 1886.
Muchos candidatos proponen que haya una entrega de facultades del Ejecutivo para entregarlas a órganos autónomos de carácter tecnocrático que no dependan de la ideología ni de la voluntad del gobernante de turno (entre ellos Juan Carlos Pinzón), y hay fiebres y delirios de copiar en Colombia las fusiones de los ministerios de fusión social en uno solo. Muchas veces esas propuestas surgen de la calentura, del deseo, pero no necesariamente del conocimiento acerca, no solamente de la administración pública, sino en general de la gestión, gerencia o administración de cualquier cosa, así sea una venta de tintos.
Pero lo más grave no es el desconocimiento de la gerencia. Sí, ser buena gente no es suficiente para ser competente. Pero ser un mal ser humano cierra absolutamente todas las puertas de un feliz cumplimiento de metas. No es un discurso religioso, ni buenista ni de autoayuda. Más del noventa por ciento de las veces, la actitud, más que la aptitud determina el buen o mal inicio de los procesos productivos.
RICARDO ROA, UNA MALA PERSONA, UN PEOR ADMINISTRADOR
La calumnia es pan de cada día en este oficio. Y muy seguramente se ataque demasiado que el control ciudadano y desde la prensa a la gestión cuestionable y patética del ingeniero mecánico de la Universidad Nacional de Colombia, sea una persecución por su identidad de género. Si bien, la promoción de los Derechos Fundamentales es algo que es inherente a un presunto Estado Social de Derecho, lo que está implícito se cumple y se promueve en espacios, lenguajes y narrativas adecuadas, pero no se desnaturaliza la esencia técnica y de identidad institucional.
Se ha visto más publicidad y gasto público de Ecopetrol en la promoción LGTBIQ+ que en sus tareas misionales, donde pareciera que les da asco mostrar el petróleo, y la construcción social, geográfica y de conexión territorial que por más de ciento ocho años se ha conectado. Y es un acto de incoherencia y deslealtad con su industria que alguien que ha sido directivo internacional de empresas del sector energético, principalmente en producción, transporte y comercialización de electricidad dentro y fuera del país, odie tanto lo que le ha dado de comer, una posición relevante en su profesión y un alto estilo de vida que es complejo conseguir dentro de una industria tan competida.
Sería interesante llegar al trasfondo de la llegada a la campaña del actual presidente. ¿Cómo surge el nivel de confianza para manejar la gerencia general de una campaña a esa escala con todo lo que eso implica? Por mis fuentes se que el “fuego amigo” proviene del ex gerente de la ETB durante la alcaldía de Bogotá de Gustavo Petro Saul Kattan Cohen, quien hasta 2024 fue presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol, y que, por ambiciones de ser el Presidente de la compañía, construyó un entramado para salpicar de corrupción a Roa. Ese rumor lo he escuchado desde 2023, pero, a las pruebas me atengo, y espero, como todos los colombianos, los resultados de los procesos que cursan actualmente ante la Justicia.
Pero, ¿por qué afirmo que Roa es una mala persona? Por el resultado de sus hechos, su ingratitud y complicidad en la destrucción de una industria vital para la economía del país, por su mediocridad directiva y por permitir que la publicidad estatal sea bastante costosa con temas no misionales, además de generar la devaluación de las acciones de una de las principales empresas que con sus ganancias financia gran parte del funcionamiento del Estado colombiano, además de generar un desestímulo en la inversión en acciones de la compañía.
¡DIOS, PETRÓLEO Y JUSTICIA!
El lema de la Nación, debería ser desde 1990 ¡Dios y petróleo! Una era la economía y la vida de las personas, antes y después del descubrimiento de fuentes internas de gas y crudo que garantizaron la autonomía energética, además de maneras seguras de producción industrial, calefacción doméstica y cocina. Las energías renovables si deben ser financiadas y promovidas por el sector oil and gas como se ha hecho desde el primer mundo, pero nunca desde un discurso de odio, irracional y realizado por personas que desconocen la ingeniería y la industria, y otras que la conocen y algún resentimiento más allá del discurso ambientalista guardan (los discursos radicales son máscaras de traumas) como la ex ministra de ambiente Susana Muhammad.
Por el bien de Colombia, que lo más pronto posible cambie de manos la Presidencia de Ecopetrol y de todo el ecosistema -incluida la ANH que está mal de presidentes desde 2018-, para que la economía, que entrará en un período decisivo interno para las finanzas públicas y la sociedad colombiana.
La justicia no es nostalgia, es la condición necesaria para la existencia de la civilización.
CLAVO CALIENTE: Impresentable que el presidente diga en la Alocución Presidencial del 9 de febrero expresa que Olmedo López, el ex director de la UNGRD es un “pecueco” porque los demás gobiernos han tenido casos de corrupción. Qué bonita la imitación barata de cinismo marxista del Jefe de Estado.