El uribismo en el Tequendama

Comentarios a propósito del primer Foro de Precandidatos a la Presidencia de la República del Centro Democrático en Bogotá en el Hotel Tequendama el pasado 2 de octubre (con todo y accidentes).

“El pensamiento que quiere ser siempre justo se paraliza. El pensamiento progresa cuando camina entre injusticias simétricas, como entre dos filas de ahorcados”

“El problema ético consistirá siempre en impedir que la moral de Hesiodo expulse la moral de Homero”

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano cofundador de la Universidad de los Andes (Cajicá, Cundinamarca 1913-Bogotá D.C. 1994)

CLARIDADES INICIALES

Generalmente nunca explico los escolios del maestro Gómez Dávila, porque es un acto de arrogancia igual a hablar de lo que uno no sabe, aconsejar o interpretar a los superiores jerárquicos morales o intelectuales. Pero, dado a que estamos en una época millenial  del facilismo institucionalizado, hay que explicar TODO (como en esa “sagrada tradición” de los políticos colombianos de “escribir” sus libros explotando laboralmente a sus asistentes en el Congreso, Ministerios e institutos, para quedar como los “grandes intelectuales”, entre ellos el actual Presidente del país). Homero y Hesíodo son dos poetas de la antigua Grecia nacidos el primero en el siglo VIII y el segundo en el siglo VII antes de Cristo, y que fueron famosos por sus obras que aportaron a la cultura occidental (así no le guste ni a mi amiga María Andrea Nieto hablar de los griegos, cosa que puedo entender en el colombiano promedio que oye la inmundicia de las radios FM bogotanas, pero no en una profesional formada en el Gimnasio Femenino ni en la Universidad de los Andes).

Lo clave de lo anterior, es que sobre ellos dos  escribe un libro de autor desconocido llamado El Certamen  donde se narra una leyenda en que en un festival de poesía imaginario compiten Hesíodo y Homero en la final, ganando este último por la gran calidad de sus obras La Ilíada  y La Odisea pero entregándole el premio a Hesíodo –considerado por muchos historiadores el primer filósofo que existió- porque sus cantos eran hacia la paz. No solamente es clave la forma y la calidad de los argumentos, sino el mensaje concreto y que dicho mensaje produzca resultado esperado en el público receptor, algo vital en estos tiempos de la política y la vida regidas por la inmediatez de las redes sociales.

IMPRESIONES GENERALES

No quiero hacer esta columna demasiado cargada porque realmente no hay muchas novedades tanto en el discurso, como en la forma, o al menos por ahí no está el factor innovador, sino en el giro de los acontecimientos que se están dando a nivel social y político en la región.

María Fernanda Cabal y Oscar Ivan Zuluaga, seguidos en menor grado por el ex gobernador de Casanare Alirio Barrera fueron los precandidatos más aclamados por parte del público asistente. El viceministro Rafael Nieto Loaiza, con simpatías en la academia pero tan lejos como siempre del fervor popular –como lo estuvieron todos los uribistas que “hacen recorridos” ahora en sus precampañas al Congreso y los Consejos de Juventudes en tiempos de pandemia- y la senadora Paloma Valencia, regresando a las viejas figuras poéticas de tiempos pasados, que en la oratoria actual son más un factor de burla o de dar herramientas a los contradictores políticos que algo que impresione de manera positiva al potencial elector.

¿Cuál ha sido la clave de María Fernanda Cabal? Ha sabido evolucionar y explotar el conocimiento juvenil de las redes sociales e internet tanto para aumentar su número de seguidores en las redes sociales cooptando la búsqueda de contenidos de las derechas en la red, en especial desde los disturbios ya tradicionales en Colombia desde 2019. Influenciadores como Miguel Polo Polo, Andrés Felipe Arcos, el libertario Alejandro Bermeo, así como periodistas de la talla de Ricardo Puentes Melo e Isabel Cuervo desde Estados Unidos, Milagros Leyva en Perú, entre otros han sido claves en el proceso de crecimiento, “remasterización” de propuestas a la realidad de 2021. ¿Resultado? Hasta los adversarios y contradictores más acérrimos dentro y fuera del uribismo dan casi por sentado, que la votación realizada por miembros del Partido Centro Democrático la ganará ella, debido al rechazo mayoritario tanto a una presunta imposición de una candidatura por aclamación del ex ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga por parte de sectores del Congreso y ex funcionarios del actual Gobierno; como también de posiciones tibias o relativistas a temas sobre los Acuerdos de La Habana, legalización de drogas o agenda moral, por lo cuál se cree que fue desestimada la precandidatura presidencial del representante a la Cámara Edward Rodríguez –quien no fue invitado al Tequendama-.

¿Las demás candidaturas? Improvisación, comités de aduladores y no de expertos, falta de realismo y pertinencia con los espacios y ese curioso afán improvisador del uribista promedio de quedar bien con todo el mundo, cosa que es imposible para alguien que tenga valores, principios y una cosa llamada coherencia en su mente y su corazón.

EPÍLOGO

En el evento, el lunar –que esperamos no se repite- fueron los varios hurtos presentados en el Salón Rojo del Hotel durante el desarrollo del evento. Entre los objetos perdidos más sonados estaba el celular de la gran periodista Paola Caicedo, jefa de prensa del Partido Centro Democrático, hurtado de manera descarada en la misma tarima de los candidatos. El robo menos sonado –una maleta con mi computadora portátil dentro, con libros, facturas, agenda y documentos-, el mío, donde la seguridad SRP del Hotel Tequendama –propiedad de las Fuerzas Armadas- dice que la proyección del video de seguridad y de incendios con solo estar presente y sin haberlo visto, ya no son responsables de cualquier pérdida dentro de un evento desarrollado en el hotel…saquen ustedes sus propias conclusiones…pero ya me conocen, yo para quedarme callado o quieto frente a los atropellos debo estar muerto.

Nos vemos en Villavicencio el 15 de octubre.

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Abstract
No quiero hacer esta columna demasiado cargada porque realmente no hay muchas novedades tanto en el discurso, como en la forma, o al menos por ahí no está el factor innovador, sino en el giro de los acontecimientos que se están dando a nivel social.